El crimen fue salvaje y formó parte de una ceremonia de un grupo de autodenominados “adoradores de Satán”

Sacrifican a un argentino, le sacan el corazón y decapitan por un rito satánico

La víctima acudió al lugar de su muerte bajo engaño, ya que le afirmaron que irían a tomar alcohol y drogas

Sacrifican a un argentino, le sacan el corazón y decapitan por un rito satánico
Marcos Correa PD

Un rito satánico dejó a Argentina en pánico.

El cuerpo de Marcos Correa fue encontrado en un basural de Amenábar, en la localidad argentina de General López. Descuartizado, la víctima había sido víctima de un brutal rito satánico.

“Nunca, en mis 15 años de ejercicio como fiscal, me había tocado investigar un crimen tan aberrante, cometido con tanto odio y tanta saña. Esto es el mal en estado puro, no es locura, es una opción consciente por el mal, indicó el fiscal de Rufino, Eduardo Lago.

El crimen fue salvaje y formó parte de una ceremonia de un grupo de autodenominados “adoradores de Satán”.

El cuerpo fue mutilado, le arrancaron el corazón y le cortaron la cabeza. Lo que los forenses indicaron después fue más terrible todavía: La víctima estaba aun viva cuando le abrieron el pecho.

Marcos Correa tenía 39 años y vivía en Amenábar, localidad de unos 2.000 mil habitantes ubicada en el extremo suroeste de la provincia, a 230 kilómetros de Rosario. Tenía familia, pero vivía en la calle por culpa de sus terribles adicciones.

La última vez que fue visto fue el 27 de septiembre pero no fue hasta el día 4 cuando su familia denunció su desaparición.

Policías, bomberos, perros rastreadores y vecinos se echaron a la calle para intentar localizarlo. Pero no fue hasta que una llamada anónima aportara una pista definitiva diez días después. En la madrugada del 13 al 14 de octubre, el cuerpo fue localizado en un vertedero.

El cuerpo estaba enterrado muy cerca de un pequeño santuario a san La Muerte, una figura pagana no reconocida por la Iglesia.

Ese dato, sumado a las marcas de sacrificio que presentaba el cuerpo, llevaron a los investigadores a indicar que se trataba de un crimen por “odio religioso”.

La llamada anónima también indicó que fue el propio detenido el que le habría confesado el crimen y que le había dado datos del paradero del cadáver.

Así, el fiscal Lago imputó a Carlos L., de 34 años, por el delito de “homicidio triplemente agravado por ensañamiento, alevosía y odio religioso”.

Y solicitó la prisión preventiva sin plazo (la máxima que puede darse). La petición fue aceptada por la jueza Lorena Garini, y el imputado fue trasladado al penal de Melinicué a la espera de juicio.

A pesar de que han pasado ya más de 10 días, la autopsia del cadáver todavía no ha finalizado y las conclusiones de forense son claves para entender cómo se produjo el crimen y para armar una estrategia judicial que sirva para poder condenar a cadena perpetua al asesino.

El culto a san La Muerte es muy habitual entre las personas que se encuentran en prisión. Esto no significa que tenga que haber siempre sacrificios humanos. Existen cuatro grados de compromiso con san La Muerte, al que se le pueden pedir cosas buenas pero también malas.

 

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