Uno de los ataques presumió frente a sus amigos de haber apuñalado a un italiano

Un repartidor de pizzas recibe un navajazo por defender a una joven del ataque de dos menores extranjeros

Michele Dal Forno tiene 21 años y se graduará en ingeniería mecatrónica en unos meses

Un repartidor de pizzas recibe un navajazo por defender a una joven del ataque de dos menores extranjeros
Michele Dal Forno PD

Un repartidor de pizzas italiano quedó marcado de por vida por salir en defensa de una joven que sufría el ataque de dos menores de edad extranjeros.

Michele Dal Forno recibió un corte que le recorre desde la nariz hasta la oreja izquierda. El autor fue un adolescente de 16 años que ahora está en la cárcel, un joven que se hacía pasar por un jefe de barrio con un cuchillo en el bolsillo.

Dal Forno tiene 21 años, vive en Verona y se graduará en ingeniería mecatrónica en unos meses. Desde hace algunos años, trabaja por las noches realizando entregas a domicilio para la pizzería Oasi Gourmet.

El sábado pasado, intervino para defender a una estudiante que estaba discutiendo con dos menores. Simplemente se acercó a la chica y le preguntó si estaba bien.

Su gesto desencadenó la furia del chico de dieciséis años que, con un movimiento de cuchillo, le dejó una cicatriz en la cara para siempre.

“Acababa de entregar las pizzas en un apartamento”, cuenta al Correre, “y me dirigí a pie hasta el punto donde había aparcado. Debían ser las 8:30 de la noche. Escuché voces y me fijé en una niña, a la que sólo conozco de vista, discutiendo con dos adolescentes bastante amenazantes, que le gritaban”.

Decidió intervenir: “No podía irme. Me acerqué, la saludé y le pregunté si necesitaba ayuda. Ella respondió que todo estaba bien pero que obviamente estaba muy asustada. De todos modos, uno de los dos se acercó a mí y empezó a dar vueltas a mi alrededor, insultándome y repitiendo que tenía que volver a entregar las pizzas y ocuparme de mis propios asuntos”. El repartidor se quedó quieto, sin reaccionar.

“Solo le pregunté qué tenía para mirarme y mientras tanto escuché a la chica llorar y decir que tenía miedo y rogarles que me dejaran en paz. Quizás ya había entendido cómo terminaría…”, relata. En ese momento otro joven, de ascendencia albanesa, se le acercó con las manos en los bolsillos y le dijo a su amigo que él se encargaba.

Cuando estaba a un metro de distancia, sacó el cuchillo y le cortó la cara.

Los dos chicos huyeron inmediatamente dejando a Michele Dal Forno con el rostro ensangrentado y a la niña llorando.

“Le pregunté quiénes eran esos dos, me respondió que temía que la mataran si me lo revelaba. Luego me enteré de que sus padres habían estado buscando durante mucho tiempo formas de mantener a su hija alejada de esos compañeros. Y ahora en el barrio corre el rumor de que esa misma noche uno de los dos se habría jactado con sus amigos de haber apuñalado a un italiano”.

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