El cadáver de la víctima apenas pesaba 24 kilos cuando fue encontrado por las autoridades

Una mujer tortura sin piedad y deja morir de hambre a su empleada doméstica

La justicia de Singapur condena a 30 años de prisión a una mujer por maltrato a su trabajadora, a la que la quemaba con una plancha para la ropa

Una mujer tortura sin piedad y deja morir de hambre a su empleada doméstica
Gaiyathiri Murugayan y su víctima PD

La crueldad inhumana de una mujer le llevará a pasar 30 años en una prisión de Singapur.

La acusada torturó sin piedad, privó de alimento y mató a su empleada doméstica procedente de Birmania (Myanmar).

Según el diario Straits Times, el juez del Alto Tribunal de Singapur See Kee On afirmó que “no hay palabras para describir la abyecta crueldad de la horrible conducta de la acusada” y describió el suceso como “uno de los peores casos de homicidio culpable”, por el sufrimiento que le fue infligido a la víctima hasta su muerte.

El juez indicó que no se pueden ignorar los problemas psiquiátricos de la condenada, llamada Gaiyathiri Murugayan, y destacó que ninguna de las otras cuatro empleadas domésticas que tuvo en el pasado se quejó del tratamiento recibido.

Además del homicidio, por el que los fiscales pedían cadena perpetua, Murugayan estaba acusada de otros 27 cargos, relacionados con los malos tratos y abusos a los que sometió a la empleada doméstica, Piang Ngaih Don, que falleció en 2016, a los 24 años, pesando solo 24 kilos por la privación de alimentos a la que fue sometida.

La defensa, que reconoció la culpabilidad de la acusada, pedía una pena de entre 8 y 9 años de cárcel por el trastorno mental que sufría a raíz de los problemas de salud de sus hijos, que ella atribuía a la supuesta mala higiene de la empleada doméstica.

Piang comenzó a trabajar para la familia en mayó de 2015 y desde entonces fue agredida físicamente a diario, según la acusación, que presentó como prueba los vídeos que la cámara de vigilancia del hogar registró en el último mes de vida de la empleada.

La acusada golpeaba a Piang con diversos objetos, la agarraba del cabello, la quemaba con una plancha para la ropa y le daba de comer pan mojado en agua o algo de arroz y le obligó a pasar sus 12 últimas noches de vida atada a la reja de la ventana mientras dormía en el suelo.

Las cámaras de seguridad también grabaron cómo Murugayan echaba agua fría sobre la empleada doméstica, la abofeteaba, la empujaba y la pateaba casi a diario. También la golpeaba con botellas de plástico o cucharones de metal, la arrastraba del pelo por el suelo y la estrangulaba.

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