Luis Enrique Ramírez era una de las voces más reconocidas de la prensa de Sinaloa, lo que le convertía en uno de los periodistas más famosos de México.
Como es común en el país latinoamericano, los comunicadores son presas del crimen organizado y Ramírez no fue la excepción.
Unos individuos armados le secuestraron el pasado miércoles 4 de mayo, sobre las 22.00 de la noche, cuando se dirigía caminando a una tienda cercana a su casa. A la mañana siguiente, la Fiscalía encontró su cadáver envuelto en una bolsa de plástico de color negro, a las afueras de Culiacán, la capital de Sinaloa.
Tenía 59 años, era fundador y director de ‘Fuentes Fidedignas’, colaborador de varios medios nacionales y uno de los comunicadores más prestigiosos del Estado. Ahora Ramírez es el noveno periodista asesinado en México en lo que llevamos de año.

Los testigos señalaron que el periodista se encaró con los secuestradores y que éstos le dispararon. El desenlace del trágico suceso ha sido confirmado por Sandra Bruna Quiñónez, fiscal de Sinaloa, a través de sus redes sociales: «nuestras sinceras condolencias a su familia y nuestro compromiso de trabajar en esclarecer este hecho».
Si atendemos a las estadísticas, la esperanza de encontrar a los culpables es más bien escasa: más del 90% de los crímenes en México quedan impunes.
Este año está siendo especialmente violento para la prensa del país, en poco más de cuatro meses ya han sido asesinados nueve periodistas por ejercer su profesión: Margarito Martínez y Lourdes Maldonado, en Tijuana; Roberto Toledo y Armando Linares, en Michoacán; Heber López, en Oaxaca; Jorge Luis Camero, en Sonora; Juan Carlos Muñiz, en Zacatecas; José Luis Gamboa, en Veracruz y el último, Ramírez, en Sinaloa. Sindicatos, ONGs y asociaciones periodísticas han salido a las calles varias veces en los últimos meses para denunciar la delicada situación que atraviesa el gremio, trabajando en un contexto sumamente violento, con escasa inversión gubernamental en programas de protección y unos niveles de impunidad indignantes.
