LA POLICIA NACIONAL Desmantela UNA banda internacional de 'gigolós'

María, madre de tres hijos, divorciada y estafada: «Me decía que me quería, pero no era un cirujano de EEUU sino un nigeriano de Alicante»

María, madre de tres hijos, divorciada y estafada: "Me decía que me quería, pero no era un cirujano de EEUU sino un nigeriano de Alicante"
El supuesto "Ferdinand George Pint" en su pasaporte estadounidense falso, que usaban los estafadores nigerianos como gancho para pillar incautas. EP

Son más negros que un zapato, pero se hacían pasar por blancos muy ‘wasp’. Vinieron de Africa, hacían creer a las incautas que estaban en EEUU y vivñían como pachás en Alicante.

Y los tres caraduras, unos verdaderos genios del engaño, se aprovechaban de la soledad de mujeres mayores, en algunos casos ancianas, las enamoraban con “un lenguaje caballeresco y galante” para, finalmente, desplumarlas.

A veces con el subterfugio de que no podían cruzar la frontera, otras veces con el engaño de que eran “militares” y necesitaban ayuda, lograron un botín de medio millón de euros con el método del ‘lover boy’… Hasta que llegó la ‘pasma’.

La Unidad Adscrita de la Policía Nacional a los juzgados de Plaza de Castilla de Madrid acaba de desarticular, según cuenta Quico Alsedo este 20 d ejulio de 2019 en El Mundo, una banda de al menos tres nigerianos que habían estafado, en varios meses, hasta 500.000 euros a una quincena de mujeres mayores, muchas de ellas con muy humildes condiciones de vida.

La operación, ordenada por el juzgado número 6 de Instrucción de Madrid y llevada a cabo a caballo entre Alicante, Tarrasa y Valencia, se ha saldado con la puesta a disposición judicial en la capital alicantina de dos personas de nacionalidad nigeriana -el tercer miembro del grupo huyó al intuir su posible detención-, tras la denuncia de varias afectadas y la rápida actuación de la Unidad Adscrita, que ha esclarecido el caso en apenas tres semanas.

Los nigerianos identificaban por medio de las redes sociales a mujeres de más de 50 años, en situación de aparente vulnerabilidad, y entraban en contacto con ellas no con las habituales ‘cartas nigerianas’ de lenguaje basto, muchas de ellas traducciones de Google Translator: por contra, usaban un lenguaje muy refinado para engatusarlas.

Varias de las afectadas han relatado a Quico Alsedo cómo tuvo lugar la estafa. Tras el cortejo inicial, encarnando con fotos falsas de varones blancos la figura del amante o ‘lover boy’ (muy usada habitualmente en las redes de trata de personas, para prostituir mujeres), llegaba la necesidad apremiante: el ‘enamorado’ trabajaba en una ONG necesitaba dinero para cruzar una frontera y reunirse con su amada, o bien era militar y debía pagar a un superior.

«Todo fue muy rápido. Le conocí en una página de contactos de Internet, me pidió mi Whatsapp y, bueno, se lo di. Él era un chico estadounidense, de origen brasileño, que estaba estudiando para ser cirujano en Israel, pero a punto de venir a vivir a España. Una semana después me pidió que le ayudara porque iba a enviar su coche aquí, ya para el traslado. Luego me pidieron dinero y…».

Es el testimonio de María, madre de tres hijos, divorciada, quien descubrió que Fernando Jorge Pinto, de quien se había enamorado, no era un prometedor estudiante de Medicina que terminaba sus estudios en Tel Aviv, sino el jefe de banda de nigerianos residentes en Alicante dedicada a desplumar a mujeres como ella, ya maduritas y necesitadas de ‘cariño’.

Y en su caso, según cuenta la enrollaron con un lenguaje muy refinado y caballeresco, y no las habituales traducciones automáticas de Google Translator típicas del fraude de las ‘cartas nigerianas’.

«Le conocí en una página de contactos de internet que se llama Pof.es, y cuando nos empezamos a escribir por whatsapp me dijo que el 17 de junio venía a vivir a España, y que le hacía una ilusión enorme conocerme», explica María (nombre supuesto). «Me mandaba fotos de él haciendo cirugía, nos escribíamos, era tierno… Bueno, y hubo un momento en que me dijo que tenía que mandar ya su coche a España y que si me importaba recogerlo».

María sólo llevaba entonces «una semana» chateando con Fernando Jorge Pinto, que así se llamaba su gancho -«Ferdinand George Pint» en su pasaporte estadounidense, que llegó a enviar a la mujer como prueba de la veracidad de su identidad-. «Sin embargo, me dio confianza y le dije que le ayudaría, que vale, le recogía el coche. Así le di mis datos».

«El siguiente mensaje, tres días después, es de alguien llamado Álex, que decía ser de la empresa de envíos. Había un problema con un papel y era necesario hacer un ingreso de algo más de mil euros para que el coche llegara. Le escribí a Fernando, que me dijo: ‘Cariño, lo siento pero necesito que me ayudes, sácalo de donde puedas, yo te lo devolveré luego’. Le creí porque, para demostrarme que todo era verdad, me mandó incluso el billete de avión, y es verdad que volaba el 17 de junio a España».

«Luego empezaron a aparecer más papeles que eran necesarios, y él siempre me rogaba que le ayudara, que era un lío si no. Cada papel de Aduanas y de la embajada requería un pago. Así acabé pagando hasta casi 7.000 euros».

La pobre se enteró de que la habían timado, cuando la Policía de la Unidad Adscrita me llamó el martes pasado»

Los móviles del robo o bien eran caballerescos/solidarios, o directamente crematísticos: necesitaban dinero para poder cruzar unas aduanas con un coche cargado de oro.

La soledad de las víctimas, contactadas por Facebook y Twitter generalmente, hacía el resto.

A una mujer le soplaron 175.000 euros en varias entregas, usando empresas legales de envío de dinero. A otra, de Carabanchel, 18.000 euros, todos sus ahorros.

Los policías registraron varios pisos en Tarrasa y Valencia, y las detenciones se produjeron en dos inmuebles de Alicante, donde los agentes hallaron varios portátiles, móviles de última generación, 9.000 euros en efectivo, varias básculas de precisión y droga: hachís y marihuana.

Sobre los detenidos, a disposición judicial, los cargos de estafa continuada, falsedad documental y previsiblemente organización criminal.

Además, los agentes de la Unidad Adscrita, de nuevo de actualidad tras el ‘Caso Infancia Libre’, se incautaron también de una suerte de manual de las estafas cometidas por la banda, y asimismo de pruebas de la apertura de cuentas con identidades falsas llevadas a cabo por los nigerianos.

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Autor

Francisco Lorenson

Polifacético y innovador reportero, lleva años trabajando en el sector y aprendiendo de algunas de las personas más inteligentes del negocio.

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