PREPARABAN 3.500 CIGARROS A LA HORA Y FACTURABAN 6 MILLONES AL MES

La Guardia Civil desmantela en Málaga una fábrica ilegal subterránea de tabaco y evita una catástrofe

Brutal: bajo una cuadra de caballos, los trabajadores vivían en 200 metros cuadrados de fábrica junto a máquinas de tabaco antiguas y estuvieron a punto de morir al cortarles el suministro de aire

La Guardia Civil desmantela en Málaga una fábrica ilegal subterránea de tabaco y evita una catástrofe

Una cuadra en una finca perdida entre montes, donde no hay ni cobertura, un sitio idílico para esconder cualquier cosa: como una fábrica ilegal de tabaco. La primera de toda Europa encontrada bajo tierra en el marco de la operación Hannibal.

Los investigadores de la UCO de la Guardia Civil dieron con el hallazgo este 20 de febrero de 2020, y eso que la cosa se complicó por momentos durante el registro. Después de la detección de los responsables de la organización criminal, los agentes no conseguían dar con el corazón del asunto.

Necesitaron hasta 18 horas para encontrar el acceso, camuflado en un agujero en el suelo sobre el que había un contenedor, donde aparecieron los trabajadores a los que habían dejado abandonados a su suerte y ante una muerte probable: había dejado de funcionar el generador eléctrico que distribuía ventilación a ‘la cueva’.

Un generador que, precisamente, era lo que traía de cabeza a la UCO y de la pista que tiraron para llegar al asunto delictivo.

El portavoz de la UCO de la Guardia Civil se explicó al respecto:

Las instalaciones eran de más de 200 metros cuadrados y estaba a cuatro metros de profundidad. Hemos intervenido 18 toneladas de picadura de hoja de tabaco, más de 3 millones de cigarrillos ya fabricados de una marca muy conocida en Reino Unido y diferentes sustancias estupefacientes.

Bajo tierra, los trabajadores vivían junto a máquinas de antiguas de fábricas ya desmanteladas y tenían una capacidad de producción de 3.500 cigarrillos a la hora y generar beneficios por valor de seis millones de euros al mes.

Hay 20 detenidos de origen británico, lituano y ucraniano, 12 ya en prisión.

A PUNTO DE MORIR

Los trabajadores, encerrados y con el generador apagado, estuvieron a punto de morir dada la nueva situación: la ventilación no funcionaba porque dependía de dicho aparato, y el oxígeno había dejado de fluir hacia su estancia.

Cuando se dieron cuenta, trataron de golpear el contenedor de la salida, pero nadie pudo escucharles porque la fábrica estaba insonorizada para no emitir ruidos de las máquinas.

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