Los 'menas' han convertido la zona en su 'coto de caza' particular

Tres magrebíes revientan a botellazos la cabeza a un hombre para robarle en la Casa de Campo

Tres magrebíes revientan a botellazos la cabeza a un hombre para robarle en la Casa de Campo

Los ‘menas’, esos a los que Podemos y el PSOE quieren dar casa y hasta la nacionalidad española de forma automática, han convertido la zona en su ‘coto de caza’ particular. Y pasa lo que pasa.

La violencia en el interior y las inmediaciones de la Casa de Campo no cesa.

Pese al incremento de la vigilancia policial en el entorno de las estaciones de Metro de Batán, Casa de Campo, Alto de Extremadura y Lago, así como en el propio parque, son varios los sucesos ocurridos en los últimos días relacionados con robos y agresiones.

El diario ‘ABC’ ha tenido acceso a dos de las denuncias interpuestas en un contexto marcado por la primera gran protesta vecinal, llevada a cabo el pasado domingo, para pedir a la Comunidad de Madrid la vuelta del antiguo albergue juvenil Richard Schirrmann, convertido desde enero de 2019 en un recurso habitacional de emergencia para los menores extranjeros no acompañados (menas).

Uno de los últimos atracos, muy violenta, perpetrada por tres chicos magrebíes que reventarona botellazos la cabeza a un hombre, para robarle todas sus pertenencias.

Cerca de medio centenar de robos con violencia y al menos 30 detenciones.

Es el balance de delitos cometidos a manos de menores extranjeros no acompañados (menas) en el interior de la Casa de Campo, entre el mes de enero y la primera semana de junio, a excepción del periodo de confinamiento.

Es decir, la criminalidad registrada en el mayor pulmón verde de Madrid no abarca el tramo comprendido desde el 14 de marzo –día en que se declaró el estado de alarma– hasta mediados de mayo, donde la problemática señalada quedó reducida a valores ínfimos. A ello se suma una decena de hechos delictivos denunciados dentro del que fuera el albergue juvenil Richard Schirrmann, convertido desde enero de 2019 en un recurso habitacional de emergencia para acoger a estos adolescentes.

Fuentes policiales consultadas por ABC apuntan a una veintena de jóvenes conflictivos, todos ellos de origen magrebí, asentados tanto dentro como fuera del centro.

La delincuencia en la zona, que alcanzó su mayor pico a comienzos del presente mes, ha provocado un efecto llamada con grupos de personas –la mayoría antiguos internos de este y otros recursos– desplazados hasta el enclave para acampar en los aledaños y tratar a diario con parte de los actuales residentes.

La pasada semana, operarios de limpieza del Ayuntamiento de Madrid retiraron colchones y demás enseres encontrados entre la maleza.

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