El vil engaño con el que un matrimonio de Vigo embaucaba a sus empleadas

La pareja perversa embaucaba a las chicas como limpiadoras del hogar para convertirlas en ‘esclavas sexuales’

La pareja perversa embaucaba a las chicas como limpiadoras del hogar para convertirlas en 'esclavas sexuales'
Una chica posando en sujetador. PD

Los agentes de la Policía han ido tirando del hilo, poco a poco, y han llegado al siniestro ovillo.

En el origen estuvo un confuso y brutal incidente, que conmocionó en octubre de 2019 a los vecinos de la gallega ciudad de Vigo.

Durante un registro policial, de improviso, un tipo de 35 años de origen sudamericano se tira por la ventana y se estampa contra la acera, muriendo en el acti.

Arriba, en el piso, quedan los policías y su aterrada esposa, dando gritos.

Tanto la mujer, como el finado, eran hasta ese momento simples sospechosos de estar implicados en un delito contra la libertad sexual.

Sobre ambos pesaba la denuncia de una joven, que se había presentado en comisaría alegando haber sido víctima de tocamientos por parte del hombre en el domicilio de la pareja.

Y que la habían conducido hasta el piso engañada, con una oferta de empleo.

EMPLEO

Ese es el inicio, porque ahora la esposa del que se tiro por la ventana está en prisión provisional a la espera de juicio y se enfrenta a la posibilidad de ser condenada a seguir entre rejas bastante tiempo.

Son ya cinco las jóvenes que han declarado en su contra y todas hacen relato muy similar al de la denunciante original.

No se sabe todavía muy bien cuando comenzaron el ‘negocio’, pero está claro que fue en mayor de 2019 cuando la ‘pareja perversa’ publicó en internet su primera ‘oferta de trabajo’.

El modus operandi para captar va sus ‘presas’ era muy simple: con el señuelo de trabajar como limpiadoras de l hogar, las víctimas, todas procedentes de aldeas de Nicaragua y Guatemala, acudían al piso tras ser citadas por el matrimonio.

Una vez allí, en medio de la ‘entrevista laboral’, mujer y marido les hacían desnudarse con el pretexto de que tenían que ser sometidas a un reconocimiento médico por parte del marido antes de concederles el puesto.

El hombre, que fingía ser enfermero, las hacía tenderse en el sofá del salón y procedía a realizarles toda clase de tocamientos en los pechos, la vagina y el recto.

ENFERMERO

Todo ello con la excusa de que, para asegurarse su idoneidad para el empleo, que consistía entre otras cosas en cuidar de su hija de seis años, debía comprobar que no tenían ningún tipo de enfermedad.

Además, para revestir de credibilidad la supuesta «inspección sanitaria», les hacía firmar primero un falso documento mediante el cual otorgaban su consentimiento.

Durante la entrevista, que conducía siempre el hombre, la esposa, también sudamericana, decidía quedarse en sujetador para animar a las aspirantes a seguir sus pasos en caso de que dudaran.

«Es como si estuvierais en la playa», les decía, según recoge «La Voz de Galicia».

Finalmente, aunque lograran el puesto, todas acabaron desertando o huyendo. La denunciante original, por ejemplo, relató cómo era obligada a trabajar vistiendo nada más que un tanga y una camiseta.

VICTIMAS

El matrimonio les prometía, por lo general, que les ayudaría a regular su situación legal, a traer a sus hijos de sus países y a buscarles un chalé para que vivieran.

El perfil era siempre el mismo: mujeres centroamericanas de entre 35 y 40 años. Aunque durante el registro los investigadores se percataron de la presencia de cámaras web en la casa, no consta que las escenas vejatorias fueran grabadas.

Hasta ahora el Juzgado de Instrucción número 7 de Vigo, que investiga el caso, ha contabilizado siete víctimas y busca otras posibles cuyo testimonio aún no haya podido trascender.

Cinco han prestado ya declaración. Sobre la esposa recaen cargos por detención ilegal, delitos contra la libertad sexual y revelación de secretos.

Fuentes cercanas a la investigación estiman incluso que los hechos podrían ser calificados como agresión sexual.

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