Ni con tres vidas que tuviera - Sala Intemperie Teatro

Un antiguo miembro de ETA sale de prisión tras cumplir más de veinte años sentenciado por, entre otros delitos, haber asesinado con un coche bomba, destinado a explotar al paso de autobús de la policía armada, a tres personas en Santander en el año 1992. Los fallecidos eran un matrimonio de mediana edad y un joven que no alcanzaba la treintena. El terrorista hace tiempo que se ha arrepentido públicamente y para pedir perdón a la sociedad y reconocer sus culpas concede una entrevista a un importante periódico. La hija del matrimonio verá la entrevista indignada de que el asesino merezca cuatro páginas. Pero terminará yendo a verlo en persona y perdonándolo.

El autor dice haberse inspirado en una entrevista televisada del periodista Jordi Évole al exetarra Iñaki Rekarte en su programa Salvados de La Sexta en 2015. 'Y si la noche en que vi la entrevista sentí un deseo incipiente de que al menos un solo espectador en teatro sintiera lo que yo había sentido viendo aquel programa en televisión, la mañana que  abrí el periódico y encontré aquel escrito de la hija de las víctimas confirmé que allí había nacido mi nuevo trabajo teatral', explica José Pascual Abellán, un joven dramaturgo que alcanzó un gran éxito con su primer estreno, Locas, no le fue mal con el segundo, Cenizas, y siempre elige temas humanos, un teatro social comprometido y controvertido pero afortunadamente sin tesis maniqueas ni prejuicios de partida. 'Y les llamé. Llamé a Iñaki y le conté. Llamé a Silvia y le conté también. Y me animaron. Y me ayudaron porque, aunque estos personajes no son ellos, las almas que aquí se muestran sí lo son'.

Abellán ha recreado aquella entrevista televisada que al parecer fue famosa. Sin  conocer el original y sin que el autor haya explicado qué, cuánto y cómo ha añadido o cambiado, este texto rezuma una veracidad tal que apenas importa si el autor ha puesto algo de su parte. Si lo ha puesto, lo ha puesto bien. La pieza se estrenó un tanto clandestinamente en la Sala Nave 73 de Madrid en 2017 y luego se puso en Albacete en enero pasado, ambas representaciones con otro director y otro reparto del que solo se repite uno de los tres actores, la que hacía de periodista que cambia de papel y pasa a ser la hija de los asesinados. La pieza retorna pues remozada, es una joya del teatro documental actual, un testimonio conmovedor e interesante como pocos, y un auténtico aldabonazo al que solo quedan cinco funciones, pero que merecería proseguir en las salas pequeñas de los teatros públicos de la capital y llegar al último escenario de las españas.

El tema ya ha sido tratado en los últimos años con buenas maneras -recuérdese sobre todo 'La mirada del otro' (ver nuestra reseña) en la Sala Cuarta Pared en 2015, segunda parte de la excepcional trilogía dramática de la compañía Proyecto 43-2 sobre la aún inacabada tragedia que desencadenó la violencia etarra durante cuatro décadas en el País Vasco (con un millar de muertes, decenas de miles de víctimas entre heridos, represaliados, perseguidos y exiliados, y sobre todo una avalancha de dolor, odio e injusticia sin más parangón que el irlandés en la Europa Occidental del último medio siglo), e incluso aún más destacable, su primera parte un par de meses antes en la Sala Mirador (ver nuestra reseña). Recuérdese también la monumental Los Gondra de Borja Ortiz en la temporada pasada en el Centro Dramático Nacional (ver nuestra reseña).

Pero si bien las dos primeras resultaron un aldabonazo sobrecogedor, suavizado por un optimismo institucional que aún no se ha plasmado, y la tercera una ambiciosa producción difícil de emular, algo tiene esta modesta pieza que la hace excepcional: un testimonio honesto y auténtico del por qué del terrorismo y del cómo un joven idealista -de cualquier idea- inicia el camino de la violencia armada; una disección del interior de los grupos terroristas y del interior de la cabeza de sus militantes como pocas conocemos, para hacerse idea del proceso por el que alguien mata premeditada y alevosamente; y finalmente una reconstrucción del angosto y doloroso proceso por el que alguien que ha sido terrorista o ha apoyado el terrorismo reconoce su equivocación, razona y estudia el complejo entramado de argumentos pro y contra, intenta hacer comprender a los demás, y casi siempre sufre calumnias viles, insultos malvados, odio y rencor de una parte de los que fueron sus compañeros y también de muchos de los que fueron sus enemigos.

Es una historia difícil de contar por los que la han vivido y difícil de entender por los demás. Pero es la historia más importante del último medio siglo en España, la historia que hasta que no nos una en compasión, perdón y arrepentimiento a unos y a otros, seguirá sembrando dolor allí en el País Vasco y aquí, en Madrid y Bercelona, en toda España.

La dirección de Zara Sobral consigue una escenografía tan sobria como creible y una actuación sobresaliente de los tres intérpretes. Sin duda que hay que destacar a Jorge Cabrera en ese vascote tan auténtico, en ese asesino que supo redimirse en héroe capaz de dar testimonio público de las atrocidades y miserias de su antigua militancia a pesar del riesgo de hacerlo, de la terrible presión que sufre quien pugna por librarse de las ataduras de un grupo sectario y dogmático de cualquier color, máxime si está armado y dispara contra todo lo que se interpone en su camino. Lo cierto es que Cabrera a un metro de distancia en sala en penumbra con apenas 30 espectadores deja una impresión honda, la de los sobrios y buenos actores.

A su altura sin duda, pero colocada secundariamente en la estructura de la obra, Lucía Esteso consigue que se te salten las lágrimas sin el menor exceso, con esa pena contenida de las grandes tragedias. Y también nos gustó mucho Nacho Hevia, precisamente por hacer tan real a ese periodista de nuestros días, menos joven de lo que se cree, más inexperto de lo que juraría, deformado por la superficialidad de los medios, las prisas, las exclusivas y los jefes de redacción, que hace las preguntas que hacen todos y no hace las que se necesitarían. Menos mal que el arrepentido no se ciñe al cuestionario y se expresa como un libro abierto, o mejor, como un corazón partido.

Para quienes conocemos situaciones semejantes, esta pieza es un consuelo, una ayuda, porque nos hace sentirnos acompañados por otros en el mismo camino. Para aquellos que perseveran en los errores de antaño, que se niegan a abrir su ánimo, que ven odio y rencor inexistente en otros para apuntalar el suyo, el que les corroe y corroerá hasta el final, obligarse a ver esta pieza puede ser una terapia, de choque, de las que cambian una vida. Para quien juzga a la ligera a víctimas y verdugos, y descarta según prejuicios malsanos, puede ser de gran ayuda.

La pieza oculta nombres y cambia hechos; podría y debería resumirse un poco pues en sus noventa minutos se insiste en demasía en ciertos aspectos. Ni con tres vidas que tuviera podría pagar lo que hice, dice el verdugo. Te perdono, dice la víctima. En realidad no fue nunca así. 'Ni con tres vidas que vivieras, cumplirías tu condena', escribió Silvia Gómez Ríos a Iñaki Recarte tras ver el programa televisivo en que lo entrevistaron. Y nunca llegaron a verse en persona.

No obstante, la pieza es en nuestra modesta opinión lo mejor de la cartelera en estos momentos. Esto sí que es memoria palpitante y válida y constructiva, y no esas visiones forzadas que andan por los grandes escenarios a cuenta de refugiados y cunetas. Y es que no todo ocurrió en el País Vasco. También hay perdones y arrepentimientos pendientes por estos lares, y de ellos hemos vuelto a escribir hace unos días (ver nuestra reseña).

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 9
Texto, 8
Dirección, 8
Puesta en escena, 8
Interpretación, 9
Producción, 8
Documentación para los medios, 7
Programa de mano, 4


Sala Intemperie Teatro
NI CON TRES VIDAS QUE TUVIERA
de José Pascual Abellán
21 Sep - 14 Oct 2018
Viernes y Sábados, 20:30 h.

REPARTO
Ex terrorista - Jorge Cabrera
Víctima - Lucía Esteso
Periodista - Nacho Hevia

EQUIPO TÉCNICO
Dramaturgia José Pascual Abellán
Dirección Zara Sobral

DURACIÓN 80 minutos
Domingos, 19:30 h.
(domingo 14 oct, 17:30 h.)
Calle Velarde 15
28004 Madrid
http://intemperieteatro.com/
info@intemperieteatro.com