Redescubriendo el Mediterráneo - Fundación Mapfre

Cuando nos sorprendemos hartos de rendir pleitesía a los consagrados y sus vanguardias artísticas del penúltimo cambio de siglo, resulta que siempre hay otra forma de verlos, de rendirse a sus valores. ¿El Mediterráneo? 140 obras de artistas tan reconocidos como Renoir, De Chirico, Sorolla, Picasso, Matisse, Monet o Vincent van Gogh, que miraron de forma nueva al viejo mare nostrum y las tierras que baña, se reúnen en una explosión desbordante que permite conocerlos mejor, compararlos de nuevo, disfrutar con un despliegue conjunto de estilos cada vez más difícil de juntar.

Ese mediterráneo bucólico e idílico que apenas ya subsiste, resucita espléndido al costado de La Cibeles. El recorrido de la muestra comienza en España -Cataluña, Baleares y Valencia-, con Joaquín Sorolla, Cecilio Pla o Ignacio Pinazo, con el noucentisme de Joaquín Torres-García y Joaquim Sunyer, con las aportaciones de Joaquim Mir o Hermen Anglada Camarasa. Prosigue en Francia con la llegada de Monet a Bordighera, con la presencia de Signac en Saint-Tropez o de Derain en L’Estaque, del Braque de antes del cubismo, de Renoir en Les Collettes o de Bonnard en Le Cannet. Y termina en Italia, con De Chirico, Carlo Carrà o Massimo Campligi. Paisajes marinos o campestres y sobre todo costas -suaves o abruptas-, atmósferas cálidas y luminosas, aguas turbadas o inmóviles, caseríos, pueblos al borde del mar o en las laderas cercanas, algunas personas, escasas, un tiempo y un lugar idílicos que quizás nunca existieron salvo en los pinceles de quienes miraban de forma única.

Matisse y Picasso cierran la exposición mirándose profusamente a lo largo de una sala, como si con ellos el Mediterráneo llegara a su culminación. Por un lado, la placidez que transmiten las composiciones de Matisse, con su gusto por la pintura y por la vida. Por otro, la ambivalencia de las obras de Picasso: narrativas algunas, también clásicas y primitivas a un tiempo, donde se muestra toda la agresividad y la melancolía del artista, de una vida. Mientras Matisse celebra la naturaleza, Picasso parece no encontrar reposo y alterna estilos, buscando, sin hallarlo, el deleite de la pintura. Quietud y pasión, la dialéctica del clasicismo a la que los artistas retornan mientras se abren a la modernidad.

Una propuesta que podría prejuzgarse fácil y convencional pero que bajo su simpleza de partida esconde una riqueza exuberante, casi abrumadora, que hay que colocar entre lo mejor del otoño artístico madrileño, que permite pasear la mirada entre las mejores pinceladas de la modernidad, abarcar visiones diferentes todas complementarias del misterio eterno de nuestra relación con la Naturaleza. Una exposición que forma parte del proyecto internacional Picasso-Mediterráneo, iniciativa del Museo Picasso-Paris en él participan 70 instituciones internacionales.

Se califica entre nosotros de 'descubrir el mediterráneo' proponer algo muy sabido, muy visto. Este redescubrimiento es todo lo contrario.

Aproximación a la exposición (del 1 al 10)
Interés: 8
Despliegue: 8
Comisariado: 8
Catálogo: 8
Folleto de mano: 9
Documentación a los medios: 9


Fundación Mapfre
Redescubriendo el Mediterráneo
Comisariada por Marie-Paul Viale y Pablo Jiménez Burillo
Hasta el 13 de enero de 2019
Paseo de Recoletos, 23. Madrid.