Obabakoak - Teatro Valle Inclán

Calixto Bieito lleva al teatro la novela vasca más difundida en el mundo. 'Los de Obaba' ya era extraña de origen y su versión dramática la engrandece, la convierte en un espectáculo subyugante sin la menor lógica y con el mayor atractivo. Un montaje sensacional con un reparto extraordinario. Conmueve sin saber por qué.

Obabakoak (Los de Obaba) se publicó en 1988 y ha sido traducida a 32 idiomas. Consta de 26 cuentos divididos en tres partes: Infancias, Nueve palabras en honor del pueblo de Villamediana y En busca de la última palabra, y entrelazados al estilo El Decamerón. Es una crónica fragmentada de los recuerdos vividos y/o soñados por Joseba Irazu Garmendia, de sobrenombre literario 'Bernardo Atxaga', en Asteasu, su pueblo natal, y esa comarca de la Guipúzcoa más profunda.

Es un texto irregular, con aciertos literarios y un buen despliegue imaginativo, pero con lirismos inmaduros y vaivenes desconcertantes. Es buen ejemplo de lo que escribe un aspirante a escritor con 38 años, partiendo de un complejo universo interior y sin saber cómo contarlo. Lo que podía haber sido otro fracaso se convirtió por azar y destino, por suerte y mérito, por aparecer en el momento y lugar adecuados, en un extraordinario éxito, primero en su tierra, luego en España y finalmente por esos mundos, hasta el punto de llegar a ser considerado entre el centenar de universos imaginarios más importantes creados por la literatura universal en un ambicioso análisis antológico, "Literary Wonderlands: A Journey Through the Greatest Fictional Worlds Ever Created" (Black Dog & Leventhal Publishers. New York, 2016).

Al director de escena Calixto Bieito le deslumbró hace años y con esta adaptación ha inaugurado su etapa de director artístico del Teatro Arriaga de Bilbao. Se entiende perfectamente la conexión del caleidoscopio escrito por Atxaga con la visión extrema e ilógica que Bieito aplica a sus montajes. Y creemos que han conectado perfectamente. No busquemos sentido, ilación, argumento, significado; sentémonos y dejémonos zarandear por la propuesta. De la contrario, la magia teatral distinta siempre y siempre no funcionará esta vez

No hay ni una palabra que no estuviera en el texto original, jura Bieito. También deja claro que es una adaptación libre. Atxaga afirma no haber asomado por los ensayos ni leído la adaptación. Y sin embargo parecen haber compenetrado en una pieza con dos aciertos enormes, la puesta en escena y el reparto. En cuanto a la primera está en manos de un equipo foráneo -probablemente suizo, aunque este y otros muchos detalles necesarios son obviados en la documentación preparada para los medios- que demuestra dominar las últimas tendencias y en el que destaca la brillantez de las coreografías, -especialmente ese momento mágico de las ocas volando hacia su destino- y resulta gastado el recurso a los micrófonos y a la cámara portátil en contraste con el protagonismo esencial de las pantallas superiores y las proyecciones de Sarah Derendinger. El más sofisticado cosmopolitismo elimina cualquier atisbo de costumbrismo rural, aunque la obra comienza amenazante con esa introducción tan larga de ciclistas contando las curvas. Pero después las bicis serán un elemento esencial, pura poesía en movimiento, un enorme acierto.

Como en todas sus propuestas, Bieito ofrece platos fuertes -la prolija masturbación de una joven con una botella, el desnudo integral de un efebo- pero si a él le gustan a nosotros no llegan a desagradarnos. Así que envuelto en una estética de gran calidad el numeroso reparto aparece como el pez en el agua. Y todo lo qwue se diga de este pez sería poco si bien forman un elenco colectivo sobresaliente y conjuntado cada uno por su parte tiene ocasión de mostrar excelentes dotes. Como prosigue también en este caso la mala costumbre de no identificar a los actores con sus personajes, no podremos entrar en mas´detalle que en el de destacar a Joseba Apaolaza, ese protagonista hecho de silencios, de esperas, de gestos superiores a sus parlamentos.

Bieito llevaba varios años sin hacer teatro. Su Don Juan de Schiller, en 2009 (ver nuestra reseña), su 'Forests' shakesperiano de 2012 (ver nuestra reseña), y su Die Soldaten del pasado mayo en el Teatro Real (ver nuestra reseña), fueron todos montajes polémicos, unos más acertados que otros, todos interesantes. Y con este prosigue la racha que le ha convertido en figura europea.

Imposible comentar en detalle tantas situaciones y recovecos de Obabakoak que resultan aportadores en los grandes temas de siempre, la muerte, la soledad, la diferencia. Es una composición poética, visual y física para once voces donde los animales se mezclarán con los humanos y los bosques con nuestros sentidos, dice Bieito. Y es así: deja huella honda sin rastro visible. Es una grandísima propuesta que podrá volver, que tendrá que volver sin falta.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 8
Adaptación, 7
Dirección, 8
Interpretación, 8
Puesta en escena, 8
Producción, 8
Programa de mano, 7
Documentación a los medios, 6


CENTRO DRAMÁTICO NACIONAL
Teatro Valle-Inclán
Obabakoak
Texto: Bernardo Atxaga   
Dirección: Calixto Bieito
Del 25 al 28 de octubre de 2018

Reparto: Joseba Apaolaza, Lucía Astigarraga, Ylenia Baglietto, Gurutze Beitia, Ainhoa Etxebarria, Miren Gaztañaga, Iñake Irastorza, Itziar Lazkano, Idoia Merodio, Koldo Olabarri, Lander Otaola y Eneko Sagardoy [NOTA: Eneko Sagardoy y Lucía Astigarraga interpretarán el mismo personaje respectivamente en los días 25 y 28 de octubre; 26 y 27 de octubre]

Equipo artístico: Susanne Gschwender (Escenografía), Michael Bauer (Iluminación), Sophia Schneider (Vestuario), Sarah Derendinger (Proyecciones) y Carlos Imaz (Arreglos musicales y vocales).

Producción Teatro Arriaga Antzokia, con la colaboración de BBK e Instituto Vasco Etxepare.

Horario: De jueves a sábado a las 20 horas; domingo a las 12 horas
Duración: 2 horas aprox.
Idioma: Las funciones del jueves y el domingo en euskera con sobretítulos en castellano. Las otras dos en castellano.