Living with the lights on - Teatro Español

La historia de una resurrección personal, la caída en el pozo negro de alguien bien instalado, y su posterior y trabajosa recuperación siempre será un tema interesante. Este monólogo autobiográfico parte de un gran texto para llegar a una gran interpretación. Muy sencillo y modesto pero notable.

Mark Lockyer es un actor británico que llevaba buen rumbo, ya tres películas y había llegado a la Royal Shakespeare Company. En 2008 estaba representando el papel de Marcucho en Romeo y Julieta en ese teatro que reproduce al original construido en la localidad donde nació el más venerado de los teatreros, cuando entró en crisis total tras una época dando traspiés. El bajón fue rápido y pronto había perdido el trabajo, la novia y la cordura. Alcohol y drogas precipitaron el desastre. Sus momentos de euforia le arrastraron a depresiones horribles, intentos de suicidio, internamientos, finalmente a incendiar el apartamento de su ex novia y a ir a la cárcel.

Diez años después -53 cumplidos- se ha rehecho, escribió un libro con su experiencia y ahora pasea por el Rein9o Unido este montaje que nos visita. No es la historia tantas veces escrita de un paciente con depresión  aguda, con procesos psicóticos, con eso que en nuestra sociedad se llama tan asépticamente trastorno bipolar y antes se llamaba psicosis maníaco-depresiva y se combatía con internamientos periódicos en manicomios mientras que ahora se controla con benditos fármacos. No, o por lo menos su narración lo convierte en algo particular personalizando la enfermedad en un Belcebú al que termina ahuyentando.

Poco necesita Lockyer para hacer su trabajo. El escenario muestra en desorden los pocos objetos cutres que necesita y él intenta romper la cuarta pared saludando a los espectadores a los que se ofrece café y té conforme van llegando. Luego lee una corta introducción en español, amable y simpática, y comienza como él dice por un lugar cualquiera de la rueda de su pasado sufrimiento, que siempre es la tarde en que comenzaron a olvidársele su parte en plena representación.

'Me daba miedo subir al escenario. Pensé: “No lo puedo hacer más”. Estaba haciendo un taller en el National a finales del 2008 y no me podía acordar del texto. Lloraba en un rincón de las oficinas y al día siguiente ya estaba en un hospital de Haringay. En ese momento me había quedado sin casa: vivía en un albergue y llevaba mucho tiempo enfermo. No tardé meses en ponerme bueno, tardé años. Lo perdí todo. La enfermedad bipolar destroza la vida de las personas para siempre. Pero mi historia no se acaba en derrota, sino en recuperación. Estaba en un pabellón siquiátrico de King’s Cross en el 2011 y a mi agente no le había dicho que estaba allí. Ella me llamó. Le hice creer que estaba bien, nada más lejos de la verdad, y me dijo que tenía una cita al día siguiente, a las 17:00, con la directora Polly Findlay, en el Lyric Hammersmith. Fui, pensando que era lo correcto, pero en realidad olía a alcohol. Cuando volví estaba sobrio y le escribí pidiéndole disculpas. Le dije que había tenido problemas serios con las drogas y el alcohol y que, por desgracia, eso había contaminado mi vida profesional. Y ella me respondió que estaba muy contenta de que le hubiera escrito y me aseguró que trabajaríamos juntos. Y cumplió su palabra'.

Vaya suerte, no todo el mundo la tiene, pero saber que es posible puede ayudar a quienes se encuentren en el trance. 'He descubierto que a lo que me he de agarrar con más fuerza es a la honestidad. He aprendido que era bastante deshonesto de muchas formas. No con maldad, pero no tenía el valor ni la seguridad de decir "Yo soy esto". No me arrepiento de nada de lo que ha pasado. Naturalmente me duele lo que he hecho a otras personas, pero he tenido que pasar por todo esto para llegar a donde estoy ahora. Ahora soy honesto conmigo mismo y con los demás, y eso es lo que me mantiene'. 

Olé, si señor, una luz para  casos semejantes y un remedio preventivo para los que van por ahí de rompedores. En la noche siguiente al estreno los aplausos fueron calurosos. El título hace referencia a las celdas carcelarias donde por seguridad la luz está encendida 24 horas al día. Pero living with the ligghts on, vivir con las luces dadas, puede ser un mensaje para que nos veamos y nos mostremos como somos, para que seamos auténticos.

Aproximación al espectáculo (del 1 al 10)
Interés, 8
Texto, 8
Interpretación, 9
Dirección: 7
Escenografía, 6
Producción, 6
Programa de mano, 7
Documentación para los medios, 7

 
Teatro Español
Sala Margarita Xirgu
LIVING WITH THE LIGHTS ON
De Mark Lockyer
Dirección original Ramin Gray 
Directora de reposición Alice Malin
Del 7 al 11 de noviembre de 2018
Obra en inglés con sobretítulos en castellano

REPARTO
Mark Lockyer

Una producción de Cia. Actors Touring Company
Duración 1 hora y 15 minutos (aproximadamente)
Horario De miércoles a sábado 20h30. Domingos 19h30
Precio Entradas 18 €.