La casa de Bernarda Alba - Teatro de la Zarzuela

No todos los días renace una nueva ópera española y ayer lo hizo una en el Teatro de la Zarzuela en vez de en el Teatro Real como correspondía. A su compositor, Miquel Ortega, le costo quince años terminarla y tras su estreno fugaz otra década de espera para poder por fin estrenarla en teatro y temporada lírica, en una versión de cámara menos ambiciosa que la sinfónica pero más accesible y práctica. Una acertada partitura al servicio del texto y una puesta en escena sobresaliente soldaron un gran éxito.

Nacido en Barcelona hace 55 años, lleva más de la mitad como director de orquesta y con la batuta en la mano es bien conocido en este teatro. Ha estrenado dos títulos operísticos españoles, La Celestina, de Joaquim Nin-Culmell en 2008, y Dalí, de Xavier Benguerel en 2011. Aunque ha compuesta diversas obras sinfónicas y de cámara su especialidad es la vocal, su inspiración máxima el mismo Lorca y su estilo una melodiosa actualización de lo perenne, basado en la tonalidad y la modalidad pero con incursiones politonales y atonales esporádicas. Para entendernos, moderno sin pasarse, más reformista que rupturista, difícil para oídos tradicionales pero aceptable como experiencia. En una palabra, aceptable e incluso bienvenido en el templo de la zarzuela, una parroquia muy tradicional que ha rechazado los intentos de renovación del género de los últimos años, la mayor parte fallidos, dígase en su favor.

Creemos que Ortega ha acertado, llevado por su admiración lorquiana, poniendo la partitura al servicio de un libreto excelente que es fiel a carta cabal al argumento, a la prosa y a la intención de don Federico García en este dramón, convertido en teatro musical una decena de veces anteriormente por esos mundos aunque esta sea la primera en España. De esta forma abunda en el recitativo, la música se ciñe al texto y los cantantes declaman. Pero no por ello deja de haber momentos orquestales -especialmente las oberturas de los tres actos- muy notables y varios 'solos' a modo de arias que permiten al personaje de Adela, la hija menor de Bernarda, convertirse en la verdadera protagonista de esta versión musical. La soprano Carmen Romeu está a la altura del desafío y su intervención vocal y actoral es sobresaliente. Además del gran acierto que supone encargar el personaje de Poncia al barítono Luis Cansino, convertido aquí en un espectacular bajo y en un actor de primera, y de la presencia de la veterana actriz Julieta Serrano en el papel de la trastornada abuela María Josefa, las cantantes que interpretan a las otras cuatro hermanas cumplen todas notablemente, aunque voces, aspecto y atuendos se asemejen tanto entre sí que se haga difícil distinguirlas. Martirio, Amelia, Magdalena y Angustias hubieran necesitado más hincapié en afirmar sus distintas personalidades, bien claras para Lorca en su drama.

Para Bernarda Alba el compositor no ha buscado lucimientos, y Nancy Fabiola Herrera interpreta el papel siempre forzando su lado mandón, hosco y tenebroso, como si Lorca ya no lo hubiera hecho suficientemente y como si hasta Bernarda Alba no fuera un personaje contradictorio, también víctima de las circunstancias, digno de compasión como todos nosotros.

Como director musical de su propia obra, Miquel Ortega no podía fallar aunque la versión de cámara sonara a poco y no se facilite el elenco de integrantes (los toques de percusión no encajan). El coro, bien, en su escasa intervención, aunque con breve participación individual de seis de sus integrantes.

Como directora artística, Bárbara Lluch resulta la gran confirmación de la propuesta. Ha trabajado como ayudante de algunos de los grandes directores internacionales y se dio a conocer el año pasado con el montaje de I Chinesi de Manuel García en la Fundación Juan March (ver nuestra reseña). Al frente de un equipo como el del que ha dispuesto, hubiera sido raro hacerlo mal, pues de Ezio Frigerio y Franca Squarciapino poco más puede añadirse a su meritoria trayectoria. A su buena propuesta naturalista puede ponérsele esos inconvenientes ya señalados y el que los lutos son tan forzados que al principio parecen ambientados en Teherán. Lluch -nieta de Nuria Espert- pasa en esta prueba de joven promesa a brillante realidad por el magnífico toque actoral que ha dado al elenco, por el correcto movimiento de escena -aunque el portón del fondo despiste sobre la estructura real del cortijo-, por un escenario a tan alto nivel como apenas se ha visto en este teatro. Es cierto que la Zarzuela no ha escatimado medios en este 'desafío' al Real, pero había que aprovechar la oportunidad y se ha aprovechado.

Enfín, una gran producción que el público expectante del estreno supo agradecer sin regatear aplausos en los entreactos y grandes ovaciones finales. Vamos a ver que opina el público habitual en las siete funciones que restan, si acepta esta música tan poco zarzuelera empujado por la puesta tradicional y el reclamo lorquiano. Ojalá así sea y se abran nuevas vías para un repertorio que necesita elevarse y convertirse en genuina ópera española.

Aproximación al espectáculo (valoración del 1 al 10)
Interés: 8
Partitura: 7
Libreto: 9
Dirección musical: 8
Dirección artística: 8
Voces: 8
Interpretación actoral: 8
Escenografía: 7
Producción: 9
Programa de mano: 7
Documentación a los medios: 9


Teatro de la Zarzuela
La casa de Bernarda Alba
Ópera en tres actos
Música de MIQUEL ORTEGA (en una nueva versión para orquesta de cámara)
Libreto de Julio Ramos, basado en la obra original de Federico García Lorca
Nueva producción del Teatro de la Zarzuela
10, 11, 13, 15, 17, 18, 20 y 22 de noviembre de 2018

Dirección musical
    Miquel Ortega
Dirección de escena
    Bárbara Lluch
Escenografía
    Ezio Frigerio
Vestuario
    Franca Squarciapino
Iluminación
    Vinicio Cheli

Reparto
Bernarda Alba NANCY FABIOLA HERRERA,
Adela CARMEN ROMEU,
Poncia LUIS CANSINO,
Martirio CAROL GARCÍA,
Amelia MARIFÉ NOGALES,
Magdalena BELÉN ELVIRA,
Angustias BERNA PERLES,
Criada MILAGROS MARTÍN,
María Josefa JULIETA SERRANO.
Orquesta de la Comunidad de Madrid, Titular del Teatro de La Zarzuela
Coro Titular del Teatro de La Zarzuela.  Director: Antonio Fauró

Duración aproximada: 1 hora y 40 minutos (sin entreacto)
A las 20:00 horas (domingos, a las 18:00 horas)