TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN ASIA CENTRAL

Kazajistán apuesta por la energía nuclear: del liderazgo en uranio a la construcción de su primera central

El país centroasiático, primer productor mundial de uranio, inicia la construcción de su primera central nuclear tras un referéndum con apoyo mayoritario

Uranio y central nuclear
Uranio y central nuclear. PD

En pleno corazón de Asia Central, Kazajistán ha dado un giro estratégico en su política energética.

A día de hoy, 4 de septiembre de 2025, el país que lidera la producción mundial de uranio –con cerca del 40% del suministro global– ha comenzado la construcción de su primera central nuclear tras la aprobación por referéndum popular en octubre de 2024.

Más del 71% de los votantes respaldaron el proyecto, en una consulta que registró una participación del 63,6% del electorado nacional.

La decisión no solo marca un antes y un después para Kazajistán, sino que también envía un mensaje claro al mundo: el mayor exportador de uranio quiere dejar de limitarse al papel de proveedor de materia prima y aspira a convertirse en actor clave dentro del ciclo nuclear completo.

De exportador a potencia nuclear: ambición y contexto

Durante décadas, Kazajistán ha visto cómo su riqueza en uranio alimentaba centrales nucleares extranjeras, mientras el país dependía energéticamente de vetustas plantas térmicas a carbón, responsables del 70% de su generación eléctrica y graves problemas medioambientales. Las frecuentes crisis energéticas invernales y una demanda eléctrica al alza han forzado a buscar alternativas fiables y sostenibles.

Con la meta oficial de alcanzar la neutralidad climática en 2060, el gobierno kazajo defiende que la energía nuclear permitirá:

  • Diversificar la matriz energética.
  • Reducir la dependencia del carbón.
  • Garantizar seguridad energética.
  • Limitar las emisiones de CO₂.
  • Modernizar infraestructuras críticas.

Sin embargo, el debate público ha sido intenso. La memoria colectiva aún recuerda los daños causados por los ensayos nucleares soviéticos en Semipalatinsk. Las preocupaciones sociales se centran en la seguridad, el almacenamiento de residuos radiactivos y la posible dependencia tecnológica exterior.

Detalles del proyecto: alianzas internacionales y “clúster nuclear”

El emplazamiento elegido es la localidad de Ülken, junto al lago Balkhash. Allí se levantará una primera central con una capacidad prevista en torno a los 3 GW. Los planes oficiales contemplan hasta tres plantas nucleares en fases sucesivas, lo que consolidaría a Kazajistán como referente energético regional.

Uno de los puntos más novedosos es el objetivo gubernamental de crear un auténtico “clúster nuclear” nacional. Esto implica:

  • Producción local tanto de combustible como de componentes para reactores.
  • Formación y empleo de especialistas kazajos.
  • Transferencia tecnológica para operar y mantener las instalaciones con autonomía.
  • Integración vertical desde la minería hasta la generación eléctrica final.

Las negociaciones han involucrado a gigantes internacionales del sector: Rosatom (Rusia), CNNC (China), KHNP (Corea del Sur) y EDF (Francia). Finalmente, Rosatom liderará el consorcio constructor, aunque bajo condiciones estrictas: Kazajistán será propietario único y operador total del complejo nuclear, minimizando riesgos de dependencia tecnológica o política según las autoridades nacionales.

Tabla resumen: principales actores internacionales implicados

Empresa/PaísRol previsto
Rosatom (Rusia)Liderazgo del consorcio
CNNC (China)Suministro tecnológico
KHNP (Corea del Sur)Tecnología y soporte técnico
EDF (Francia)Transferencia y cooperación

La financiación principal procede de préstamos rusos con condiciones favorables; sin embargo, el gobierno busca diversificar socios para mantener cierto equilibrio geopolítico.

Riesgos, desafíos y oportunidades

La apuesta nuclear kazaja llega en un momento delicado geopolíticamente. El suministro mundial de uranio se ha convertido en un activo estratégico ante la transición energética global y las tensiones entre bloques económicos. Kazajistán aspira a ocupar una posición dominante no solo como exportador sino también como centro tecnológico e industrial para Asia Central.

A pesar del apoyo social reflejado en el referéndum, persisten voces críticas que advierten sobre:

  • Posible presión o influencia rusa derivada del acuerdo con Rosatom.
  • Riesgos ambientales asociados al emplazamiento junto al lago Balkhash.
  • Necesidad urgente de fortalecer la red eléctrica nacional para soportar la nueva carga generada por las futuras plantas nucleares.

Frente a estos retos, el ejecutivo insiste en que el proyecto está diseñado para fortalecer la independencia energética kazaja. Se prevé también que el desarrollo industrial asociado al “clúster nuclear” genere empleo cualificado y fomente innovaciones tecnológicas nacionales.

Un nuevo rol para Kazajistán en el tablero energético global

El inicio efectivo de las obras marca el paso definitivo hacia una nueva era para Kazajistán. Por primera vez desde 1999 –fecha en que se cerró su único reactor operativo– el país podrá transformar parte de su abundante uranio en electricidad propia.

Entre las prioridades inmediatas figuran:

  • Finalizar los estudios técnicos y medioambientales.
  • Garantizar la formación local especializada.
  • Coordinar las alianzas internacionales con transparencia.

La mirada internacional está puesta sobre este experimento político-económico. Si tiene éxito, Kazajistán podría convertirse no solo en proveedor clave de uranio sino también en exportador neto de tecnología y servicios nucleares dentro de Asia Central.

El viaje acaba de comenzar, pero todo apunta a que este país estepario está decidido a no quedarse atrás en la carrera global por una energía más limpia y segura.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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