La capital kazaja bulle de actividad diplomática y política.
El país, gobernado por Kassym-Jomart Tokayev, ha puesto en marcha una agenda de transformaciones que resuena más allá de sus fronteras.
El llamado “Nuevo Kazajistán” se está consolidando como un modelo de reformas profundas y alianzas estratégicas, situando al país como protagonista en el tablero euroasiático.
Tokayev ha insistido en que el éxito de su proyecto depende tanto del apoyo internacional como del compromiso interno por una sociedad más justa y abierta.
El país encara el reto de avanzar en sus reformas sin perder la estabilidad, posicionándose como ejemplo de modernización y tolerancia en Asia Central.
La comunidad internacional mira con atención cómo el “Nuevo Kazajistán” desafía viejas inercias y redefine su destino. Su experiencia será clave para entender el futuro de la región en un mundo marcado por la incertidumbre, los nuevos equilibrios de poder y la búsqueda de modelos inclusivos y sostenibles.
A día de hoy, 6 de septiembre de 2025, Kazajistán avanza en una ruta de modernización económica y apertura política, con la mirada puesta en fortalecer su posición geopolítica entre gigantes como China, Rusia y la Unión Europea.
Las reformas impulsadas por Tokayev, junto con la defensa de la diversidad étnica del país, proyectan una imagen renovada que capta la atención de la comunidad internacional.
El laboratorio reformista de Asia Central
El proceso de transformación arrancó con fuerza tras las crisis institucionales de 2022. Un referéndum constitucional redefinió el equilibrio entre poderes, limitando las atribuciones presidenciales y reforzando el papel del Parlamento. Esta transición a un sistema presidencial-parlamentario sentó las bases para elecciones anticipadas y una mayor representatividad política tanto a nivel nacional como local.
Las principales líneas de reforma incluyen:
- Modernización del sistema electoral: introducción de un sistema mixto para la cámara baja (Majilis) y consejos locales.
- Participación ciudadana: elección directa de gobernadores en más distritos, ampliando la democracia local.
- Reformas sociales: endurecimiento de las penas por violencia doméstica, campañas medioambientales como “Taza Kazajistán”, lucha contra la adicción y el juego ilegal.
- Reconocimiento profesional: 2025 ha sido declarado el “Año de las Profesiones Operacionales”, con incentivos a científicos, ingenieros y técnicos.
- Recuperación de activos públicos: más de 4.100 millones de dólares recuperados desde 2022, destinados a políticas sociales y apoyo al tenge, la moneda nacional.
El Gobierno también ha impulsado la creación de tribunales especializados en lo civil, administrativo y penal, con el objetivo de proteger los derechos de los ciudadanos y perfeccionar el Estado de derecho.
Una economía en transformación y crecimiento
La economía de Kazajistán, tradicionalmente dependiente del petróleo, el gas y el uranio, vive un proceso de diversificación sin precedentes. El PIB per cápita ya supera al de Rusia y China, en parte gracias al desarrollo de sectores no petroleros y una estrategia orientada hacia el valor añadido y la digitalización.
Entre enero y julio de 2025, el sector manufacturero creció un 6,1%, mientras que los sectores no petroleros registraron un crecimiento del PIB del 6,3%, el ritmo más alto de los últimos 14 años. Esta transformación se apoya en:
- Atracción de inversión extranjera directa y mejora del clima empresarial.
- Modernización de infraestructuras, transporte y tecnología.
- Apuesta por la transformación digital y los servicios financieros.
- Inversiones masivas en educación, sanidad e infraestructuras sociales.
La posición estratégica de Kazajistán, como puente entre Europa y Asia, se refuerza con su participación en iniciativas como la Nueva Ruta de la Seda y su cooperación simultánea con la UE, Rusia y China. El país, además, actúa como plataforma logística y energética clave para la región.
Alianzas estratégicas y equilibrio geopolítico
En 2025, Tokayev ha reforzado los lazos con la Unión Europea, cristalizados en la cumbre de Samarcanda. La hoja de ruta conjunta prevé inversiones multimillonarias hasta 2027 y nuevos acuerdos si Astaná demuestra estabilidad política e institucional.
Kazajistán mantiene un delicado equilibrio con Rusia y China. Por un lado, no reconoce la anexión rusa de territorios ucranianos, lo que ha generado tensiones con Moscú. Por otro, promueve la cooperación económica y política con China, especialmente en el marco de la Franja y la Ruta. Esta habilidad para no alinearse plenamente con ningún bloque otorga al país margen de maniobra y relevancia regional.
Diversidad étnica: motor de cohesión y proyección internacional
Uno de los pilares del “Nuevo Kazajistán” es la defensa de la diversidad étnica. Con más de 130 grupos étnicos, la sociedad kazaja se presenta como un mosaico cultural único. Tokayev ha hecho de este pluralismo una ventaja estratégica y un mensaje al mundo en tiempos de polarización.
El presidente ha reiterado que en Kazajistán “nunca hubo discriminación por factores étnicos, lingüísticos o religiosos”, y que la diversidad es “un patrimonio de toda la nación y una ventaja estratégica”. La Asamblea del Pueblo de Kazajistán, organismo clave en la gestión de la convivencia, sigue siendo un ejemplo para otros países de la región.
El futuro inmediato de Kazajistán dependerá de varios factores:
- La consolidación de las reformas políticas y sociales.
- La capacidad de mantener el equilibrio geopolítico en un entorno de crecientes tensiones globales.
- La profundización de la diversificación económica y la digitalización.
- La gestión de la convivencia interétnica y la cohesión social.
