La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

ERC no quiere que Madrid organice los Juegos que Barcelona sí tuvo

No hay excusas. Es absolutamente lamentable, injusto e incoherente. Ayer, la ciudad de Barcelona, a través de su alcalde, Jordi Hereu, y otros representantes políticos municipales, arropó al alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón en un acto de apoyo a la candidatura de la capital de España de cara a que ésta albergue los Juegos Olímpicos de 2016. Quedó muy deslucido el que no acudiera ningún representante de la Generalitat –Carod Rovira, su vicepresidente, es también el responsable de la parcela deportiva…–, pero la herida en la llaga la pudo la portavoz de ERC en el Parlament. Así, ni corta ni perezosa, Anna Simó explicó: “Es un asunto que no afecta a la demarcación de actuación política de los Països Catalans”. Vamos, que como no son España pues que se las apañen como puedan los españoles.

Muchos dirán que es la postura lógica tratándose de un partido que defiende la independencia de Cataluña respecto al resto de España. Ideológicamente, tal vez. Éticamente, en absoluto. ¿Vamos a olvidar que Barcelona organizó en 1992 estos mismos Juegos? ¿Vamos a creer, como así pretenden algunos, la aberración histórica de que esos Juegos los organizó Cataluña, por sí sola? ¡Por favor! Hace 17 años España, a través de Barcelona, organizó las Olimpiadas. Esa, y no otra, es la realidad. Con los impuestos de todos los españoles, con el apoyo de todas las instituciones, con el empuje y sacrificio de toda la sociedad española, el nombre de Barcelona consolidó la dimensión universal que siempre ha tenido.

Ahora, y mientras nadie diga lo contrario, Cataluña es una Comunidad Autónoma dentro de un Estado llamado España. Este país quiere revivir la aventura de unos Juegos a través de Madrid. Y, si es así, los impuestos de todos, las instituciones de todos los colores y el conjunto de la sociedad, se emplearán para hacer nuevamente el esfuerzo que antes hicieron. Es cuestión de justicia, de coherencia. España quiere disfrutar nuevamente de un sueño. Para mayor gloria de Madrid. Para mayor gloria de Extremadura, Andalucía, Canarias… y Cataluña.

Por mucho que Carod y compañía se crean que Cataluña organizó Barcelona 92 –a veces pienso que el nacionalismo en el siglo XXI equivale a la ensoñación y a la confusión de la realidad que el resto observa con aplastante claridad–, ahora les toca a los catalanes colaborar en lo que antes recibieron: la culminación del sueño de todo un país. Y estoy seguro que la inmensa mayoría de los catalanes lo hará muy a gusto. Pese a gran parte de los políticos que la representan, los catalanes son gente agradecida, responsable, coherente y con memoria.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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