La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

9-11-1989. La caída de los liberticidas

Inicios del siglo XX. La tríada racionalista de la Revolución Francesa, culminación a su vez de la Ilustración –Libertad, Igualdad y Fraternidad–, se ha roto definitivamente. Cada pilar de la Santa Trinidad Laica es ya antitético del resto. La Libertad se ha corrompido, en manos de oligarquías burguesas que impulsan la élite como el único camino válido. La Igualdad, obviando en todo punto el libre impulso del Individuo, exalta la Totalidad del Estado. Son Fascismo y Comunismo, inquisiciones por las que el Estado sirve en monopolio a una clase social para que sea la dictadora de la nación: clases medias “patrióticas” para los Hitler, Mussolini y compañía; clases proletarias para los discípulos de Marx y Engels. La Anarquía, ídem de ídem: Libertad con los métodos totalitarios de la Igualdad en su sentido trasnochado. La Revolución merece todo. Habiendo muerto la patria, el Individuo como colectivo es Solidaridad y Fraternidad gracias a la dialéctica de las pistolas.

Años 30. Dictaduras, exaltación totalitaria. 1939-1945. Como no podía ser de otro modo: Guerra Mundial. Ganan la Libertad capitalista y la Democracia liberal frente a la Igualdad fascista. También gana la Igualdad comunista. El Anarquismo de la Libertad inquisitorial, por no contar con un bando propio, sólo combate en pequeños batallones. Pese a ganar, pierde por insignificante y muere definitivamente. 1945-1989. Y, también, como no podía ser de otro modo: Guerra Fría, soterrada, oculta, estallante en pequeños puntos en vez de en el conjunto del orbe. Combaten Democracia-Libertad (Capitalismo-Liberalismo) versus Igualdad-Dictadura. Un Muro, enclavado en la nostálgica Berlín que fue nazi, marca el símbolo de la separación: Coca-Cola y Mickey Mouse –imagen colorista que esconde mucha injusticia producida por el Sistema– ante el Paraíso terrestre y gris en el que muchos murieron por tratar de huir.

1989, ahora 20 años. Cae el Edén de ecos estalinistas. Sin hoz ni martillo. ¡Viva la Libertad! ¡Viva la Democracia! Al menos en Europa. Fidel, China… aún levantan el puño. Aunque los asiáticos, pragmáticos ellos, sean ya más capitalistas que Reagan y la Tatcher. Síntoma éste de que la ausencia de púgil ha abierto el campo libre para los excesos de la exaltación del Individuo. Hoy, la Crisis pone en evidencia la metástasis del Sistema. Sin Solidaridad, sin Fraternidad, sin Igualdad… el Individuo se ha deshumanizado. Empresas macrogigantes. Hambre por millones. Injusticias. Dictaduras apoyadas en la lejanía, donde no puede llegar el tufo a la opinión pública del Primer Mundo. Asesinato del Desarrollo Sostenible, ahogamos el planeta a golpe de bienestar.

No hay fronteras. Se ha caído el Muro. ¡Gracias a Dios! Aunque ahora se haga más evidente que nunca la necesidad de una Democracia Humanista Solidaria y Social. Política desde la Ética, como dice el Papa alemán. Como dijo el Papa polaco, que sufrió nazismo y comunismo; que sopló como un gigante contra el Muro y que, en su último regreso triunfal a casa, lloró ante una sociedad injusta y sin valores.

MIGUELÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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