La Hora de la Verdad

Miguel Ángel Malavia

Ante la repugnante muerte de Orlando Zapata en Cuba. Me vuelvo a avergonzar de ciertos comunistas españoles

Orlando Zapata murió el pasado martes tras permanecer 85 días en huelga de hambre. Fue en Cuba. Era un preso político. ¿Su crimen? Ser crítico con la verdad impuesta por la ortodoxia castrista. Con la dictadura de los hermanos Castro. La realidad: era un albañil, harto de recibir torturas en la prisión en la que fue ingresado por sus ideas. La rueda de molino del oficialismo cubano: era un mercenario de la CIA para acabar con la democracia cubana; era un delincuente.

Para ciertos comunistas españoles, la rueda de molino es la realidad. Durante días he esperado a que Cayo Lara, líder de IU, se posicionara sobre este tristísimo hecho. Lo ha hecho hoy, en Onda Cero. Lamentablemente: se ha mostrado apenado por el hecho y ha pedido el fin del embargo de EEUU a la isla caribeña. Siempre con la misma cantinela de justificar los dramas que suceden en Cuba con el embargo estadounidense… En un ejercicio de cinismo, también ha comparado el caso de Zapata con el de Aminatu Haidar (de acuerdo) y De Juana Chaos (un terrorista, autor de 25 asesinatos), y ha planteado una solución: que EEUU canjee con el gobierno castrista los presos cubanos que cumplen cadena perpetua, “injustamente”, en cárceles norteamericanas. Repito: ¿cuál ha sido el “delito” de los presos políticos en Cuba? Pensar. Y, para colmo, ha criticado el gran relieve mediático que se le ha dado al caso, mientras que los mismos medios “no se han hecho eco de que en Afganistán la OTAN ha asesinado a 27 niños esta semana, a 153 en 2009 y ha matado a 600 civiles por bombas”. ¿Es que lo malos malísimos que son otros hace menos injusto lo que pasa en la Cuba castrista?

Como ya hice hace tres meses, tras el apaleamiento público sufrido por Reinaldo Escobar, marido de la blogera crítica Yoani Sánchez, he vuelto a entrar en la web del comunismo español, La República.es. Al igual que entonces, he vuelto a sentir vergüenza de ciertos comunistas españoles al comprobar que son el NODO de los Castro en España. Transcripción 100% del oficialismo de una dictadura, sin el mero espacio para la duda. No hay ninguna noticia al respecto. Salvo el “lamento” oficial. Un escrito de Raúl Castro que empieza así: “Fue condenado a tres años pero en la cárcel cometió delitos, se le incrementó la sanción. Luego, se le llevó a los nuestros mejores hospitales. Murió, lo lamentamos mucho”. Tras estas “sinceras” y “emocionadas” disculpas (el entrecomillado es mío), llega la explicación. La culpa es del “terrorismo de Estado” de los norteamericanos, que ha ocasionado “el asesinato de 5.000 cubanos”, así como la existencia de “miles de heridos” y de “desaparecidos”. Sigue la danza aritmética: “El día que los Estados Unidos decidan convivir en paz con nosotros, se acabarán todos esos problemas y superaremos muchos otros problemas. Sencillamente, tenemos que acostumbrarnos a vivir respetándonos unos a otros”. Todo ello seguido de una absoluta oferta de “diálogo”. Precioso. Precioso para preceder el final del texto del nuevo líder de la Revolución: “En medio siglo, aquí no hemos asesinado a nadie, aquí no se ha torturado a nadie, aquí no se ha producido ninguna ejecución extrajudicial. Bueno, aquí en Cuba sí se ha torturado, pero en la Base Naval de Guantánamo, no en el territorio que gobierna la Revolución”.

Esta versión, inmutablemente instalada en la verdad del oficialismo de una dictadura, es la elegida para mostrar la opinión sobre la muerte de Zapata en una página en la que escriben con blog propio Cayo Lara y Julio Anguita, entre otros. Completan la “obra de arte” en La República.es otros dos artículos de opinión. Ambos son una retahíla de justificaciones: apelaciones a las guerras de Irak y Afganistán, la “aclaración” de que Zapata era un mercenario a sueldo del dólar y no un disidente, el recuerdo de Guantánamo y las cárceles secretas en Europa, la insidiosa campaña de “los grandes medios de prensa internacionales al servicio de poderosos emporios derechistas y anticubanos”, “la doble moral” por la que “la muerte de un cubano vale más que la de mil en el Congo”…

Realidades y mentiras que no esconden un hecho: Cuba es una dictadura, y ésta es justificada aquí por muchos que, desde la lejanía, dicen luchar por la democracia y la libertad.

Por cierto, ¿por qué me recuerda esto tanto a las últimas ejecuciones del franquismo y a la imagen del “Caudillo” despotricando desde un balcón de la Plaza de Oriente contra “el contubernio judeo-masónico” y las mentiras de la prensa internacional? Lo que hoy suena senil, a muchos, entonces, les suponía un nuevo dogma en su condición de séquito ideológico de otra dictadura.

MIGUEL ÁNGEL MALAVIA

Autor

Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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Miguel Ángel Malavia

Conquense-madrileño (1982), licenciado en Historia y en Periodismo, ejerce este último en la revista Vida Nueva. Ha escrito 'Retazos de Pasión', ¡Como decíamos ayer. Conversaciones con Unamuno' y 'La fe de Miguel de Unamuno'.

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