Cerebro, inteligencia artificial, robot, tecnología y ciencia. PD

Un escenario apocalíptico clásico de la ciencia ficción es aquel en que las máquinas adquieren inteligencia y, carentes de reparos morales, se lanzan a nuestra destrucción. Desde luego, los robots actuales se diseñan con la finalidad de ayudarnos. Pero, por extraño que parezca, son numerosos los dilemas éticos a los que un robot puede llegar a enfrentarse.

Este debate lo rescata ahora la publicación Investigación y Ciencia la cual narra una historia que se podría hacer realidad en el futuro cercano:

Imagine por un momento ser residente de un geriátrico, lugar donde los robots no tardarán en convertirse en una ayuda habitual. Son casi las 10 de la mañana y usted le pide al robot asistencial que le traiga el mando del televisor, ya que desea ver las noticias.

Otro residente, sin embargo, desea ver un concurso. El robot opta por entregarle a él el mando. Usted se queja, pero el robot le explica que, el día anterior, fue usted quien tuvo la oportunidad de ver su programa favorito.

Esta anécdota plantea una situación corriente que requiere una decisión ética, algo de dificultad extraordinaria para una máquina.

Si bien el supuesto descrito es aún hipotético, hemos logrado diseñar lo que, hasta donde sabemos, constituye el primer modelo de un robot capacitado para adoptar decisiones similares.

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