Pascal y el ateo

El gran matemático Pascal discutía con un ateo sobre la existencia de Dios:

-Lleguemos a un acuerdo -le decía- Yo no puedo probar en un laboratorio la existencia de Dios. Pero Ud. tampoco puede probar lo contrario.

Tomamos una postura u otra según las evidencias.

Estudiemos las posibilidades: «Dios existe» o «Dios no existe».

Yo le doy a Ud. la oportunidad de tener un 50 % de posibilidades de tener razón y Ud. me concede a mí que tengo razón en otro porcentaje igual.

¿Cuál nos ofrece mayores garantías de acertar? Después de una vida más o menos prolongada ambos morimos y somos enterrados en el mismo cementerio.

Supongamos que el día de la resurrección se descubre que Dios es real.

Yo he ganado y Ud. ha perdido nada menos que la eternidad feliz.

Supongamos que no hay resurrección y Dios no existe.

Ud. ha ganado, pero no le sirve de nada, porque nos espera la nada: en esta opción Ud. también lo ha perdido todo y yo no he perdido nada.

Por este sencillo cálculo de probabilidades, si apuestas por Dios lo ganas todo y si apuestas por la no existencia de Dios no ganas nada.

¡Dios existe! Es no sólo una probabilidad matemática, sino una vivencia que hace feliz a quien la tiene.

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Autor

Mª Rosario Aldaz Donamaría

Mª Rosario Aldaz Donamaría, profesora de cocina y repostería, autora libro escuela de cocina navarra "El Bosquecillo" y abierta a cualquier sugerencia, opinión o comentario.

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