EL PROMOTOR de la SAGRADA Familia
Hay que reírse más.
Lo propone un buen amigo. y quizás, hoy especialmente, es un grito necesario. Tenemos que reírnos más para tragar la vida. ¡Claro que sí!
No es la risa insensata de los necios.
Tampoco la risa frívola del que pasa por la vida sin mirarle a la entraña.
No es la risa fracasada de quien vive amargado.
Ni la risa cruel del malvado. La nuestra puede ser la risa alegre de quien ama y es amado.

La risa franca de quien se sabe limitado.
La risa honesta de quien vive con la verdad por delante.
La risa divertida de quien sabe leer, en cada historia, sus posibilidades.
La risa ligera de quien no hace dramas de más.
La risa agradecida de quien sabe reconocer la bendición.
La risa que sabe marcharse para volver en otro momento.

1. DIOS RISUEÑO
«Él es nuestra ayuda y nuestro escudo pues en Él se regocija nuestro corazón» (Sal 33).
¿Alguna vez has visto el Cristo de Javier? ¿No es impresionante?

¿Podemos imaginar a un Dios que ríe? Sí.
Al menos tanto como nos resulta evidente decir que Dios debe llorar con el dolor de sus hijos. Pues, del mismo modo, seguramente sonríe -a la manera en que sonría Dios-

Sonríe con la vida que crece.
Con las pequeñas victorias de nuestros días.
Con las historias de amor auténtico.
Con las oraciones limpias de los críos.
Con cada gesto en el que los seres humanos damos un paso hacia su encuentro.

2. CRISTIANOS ALEGRES

«Aclama al Señor, tierra entera. Servid al Señor con alegría». (Sal 99)

Muchos de nosotros tenemos tantos motivos para sonreír…que, por consideración con los más rotos, y por gratitud por todo lo que hay de milagro en nuestras historias, podemos ser más joviales, menos quejicas, más ligeros.
Podemos gritar, alborozados, por los encuentros y los proyectos que ilusionan.
Podemos cantar, desafinando si hace falta, cada vez que la buena noticia nos alcanza. Podemos reconocer, con asombro genuino, lo afortunados que somos.
Y podemos mirar, extasiados, lo bueno que hay en tantas vidas.

«Os he dicho esto para que participéis de mi alegría y vuestra alegría sea colmeda».
«Vuestra tristeza se convertirá en gozo … ; estáis tristes, pero os volveré a visitar y os llenaréis de alegría, y nadie os la quitará … » (Jn 15,11; 16,20.22)

Autor

Mª Rosario Aldaz Donamaría

Mª Rosario Aldaz Donamaría, profesora de cocina y repostería, autora libro escuela de cocina navarra "El Bosquecillo" y abierta a cualquier sugerencia, opinión o comentario.

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