Anecdotas del Papa Francisco

Alessandro Forlani es un periodista italiano ciego que ha tenido la suerte de poder saludar personalmente al Papa Francisco, durante el encuentro que el recién elegido Pontífice ha mantenido este sábado con la prensa. De entre los 6.000 profesionales de la información congregados en el Aula Pablo VI, Forlani ha sido uno de los elegidos para estrechar la mano del Papa. Pero el joven no iba solo. Le acompañaba su perro guía, Asia, al que el Pontífice no ha dudado en bendecir también.

«Quería haber pensado qué decirle, pero llegado el momento no era capaz de decirle nada», ha confesado Forlani después a varios medios. Según ha relatado, el Papa le preguntó cómo se llamaba y a qué se dedicaba. Después, el periodista italiano le pidió una «bendición especial» para su hija y su mujer. «El Papa pensó en mi perro y dijo: «y una también para el perro», se inclinó y lo acarició», ha asegurado.

Los testigos coinciden en que Jorge Bergoglio es un hombre sencillo y cordial. Sus recorridos por la ciudad, sus viajes en subte (metro), ser ferviente seguidor del equipo de fútbol San Lorenzo y la sobriedad con la que vive hacen que sea una persona muy cercana.

El periodista Luis Moreiro relató varios detalles sobre la boda de su hija Emilia, que el cardenal Bergoglio ofició a petición del novio, Gastón, que le conoce desde hace años. La ceremonia sería en La Plata, a unos 60 km de la residencia del arzobispo en la ciudad de Buenos Aires. Cuando, unos días antes le llamaron para preguntarle a qué hora habían de mandarle un auto para llevarlo a la iglesia, el cardenal respondió: “¿Auto? No, yo voy en el tren del Roca”. Solo aceptó que le fueran a buscar a la estación de destino, pues temía perderse.
Al terminar la boda, le invitaron a que saliera junto con los novios. “No quiso –cuenta Moreiro–. ‘Emilia y Gastón son las estrellas de la noche. El protagonismo y todos los saludos deben ser para ellos’, se excusó amablemente, y se perdió por la puerta de la sacristía”. Y la semana pasada, justo antes de partir hacia Roma, llamó por teléfono a Gastón para felicitarle por su cumpleaños.

Una faceta conocida es la de hincha del equipo de fútbol San Lorenzo. En 2008, con ocasión del centenario de la fundación del club, le regalaron una camiseta del equipo y le nombraron “socio centenario”.

En las chabolas
La periodista Elisabetta Piqué define así al nuevo Papa: “Un cardenal austero, un hombre común. Tan sencillo y cercano a los pobres como erudito y firme en sus convicciones”. Sobre su austeridad, Piqué refiere una anécdota significativa: “Cuando fue hecho cardenal por Juan Pablo II, en 2001, hubo fieles que quisieron acompañarlo a recibir la púrpura, para celebrar el evento. Pero él pidió que se quedaran en Buenos Aires y donaran ese dinero a los más pobres. Tampoco quiso comprarse una vestimenta nueva: ordenó arreglar la que usaba su antecesor Antonio Quarracino”.

A la periodista le impresionan otros rasgos del estilo de vida de Bergoglio: nunca quiso tener auto con chófer. Solía desplazarse en autobús o metro. Y cuando viajaba en avión de Argentina a Roma elegía clase turista. Lo mismo dice Carlos Pagni: “Los zapatos con que llegó a Roma fueron el regalo de la esposa de un sindicalista fallecido, que no consiguió que aceptara un pasaje en primera clase. Viajó en turista”.
Apasionado lector de Dostoievski, Borges y los autores clásicos, añade Piqué, el nuevo Papa tiene una “forma de hablar sencilla, directa y humilde, que llega al corazón”.

Otro reportaje de La Nación describe cómo se recibió la noticia de la elección del Papa Francisco en la villa 21-24, un poblado de chabolas en el barrio porteño de Barracas. En la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé conocen al Papa, que ha estado allí muchas veces. Varios feligreses evocan esas visitas. “Yo recibí los tres sacramentos con Bergoglio. Cuando mi patrón me señaló la tele y vi la noticia, salté y lloré de la alegría”, dice Lidia Valdiviesa. “En el barrio, todos recuerdan a Bergoglio caminando por los pasillos de la villa. ‘Sabe lo que es la pobreza’, sostiene Lidia”.

El sacerdote Juan Isasmendi no duda en resaltar la cercanía de Bergoglio. “Es una persona muy importante para el barrio. Cruzaba toda la villa caminando solo, sin ningún problema, saludando a la gente que lo invitaba a pasar. Acá se le quiere mucho”.
“Si realiza una visita como papa a Buenos Aires lo vamos a obligar a venir”, decía el párroco.
Misa de Inicio de Pontificado
Siguiendo al pie de la letra la petición del Papa Francisco de no venir a Roma sino dedicar ese dinero a ayudar a los necesitados, su hermana Maria Elena se quedó en Buenos Aires, segura de que un encuentro no tardará en producirse.

Pero este martes Francisco no estuvo solo. Tenía tres invitados: Sergio Sánchez, uno de los líderes de los «cartoneros» de Buenos Aires; José María del Corral, director del programa educativo «Escuela de vecinos»; y la hermana Ana Rosa, misionera en Tailandia, prima segunda del Papa. Los tres estuvieron muy cerca del altar durante la ceremonia.

En el Vaticano causó fuerte impacto el líder de los «cartoneros», las personas sin empleo que se ganan la vida recogiendo cartón y periódicos para reciclar. Sergio Sánchez explicó que «somos el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) y nos organizamos para superar la exclusión social de los cartoneros y los trabajadores esclavos. Somos unas cuatro mil personas que recuperamos materiales reciclables».

Como el cardenal Bergoglio celebraba la misa para ellos, «nosotros le seguimos a todos lados. Siempre ha luchado públicamente por la inclusión social». Al término de la ceremonia el líder «cartonero» estaba emocionado pues «le saludé antes que los presidentes porque éramos como su familia, y él nos saludó como a su familia».

El profesor Jose María del Corral, dirige la «Escuela de vecinos», que complementa la educación de las aulas y ayuda a la integración religiosa y racial. Según Corral, «empezamos juntando a un grupo de 70 jóvenes de escuelas judías, musulmanas, ortodoxas, evangélicas, católicas, estatales y privadas. Montamos la primera escuela para que aprendiesen a convivir con el prójimo, el de al lado, como dice la tradición judía del Talmud».

En ese marco, «los chicos empezaron a sacar el problema de la droga, de la violencia, y nosotros les enseñamos cómo cambiar eso. Y terminaron presentando un proyecto de ley a los diputados, que hoy es ley vigente en la Argentina».

Jose María del Corral reconoce que Francisco «nos dijo que no viniésemos, pero yo en algunas cosas no le hago caso. Cuando nos encontramos, de pronto, a la salida del ascensor, nos abrazamos. Yo le pregunté, ¿Cómo te llamo ahora? Y me dijo ¿Pues cómo me vas a llamar? ¡Jorge! Y me eché a llorar».

La hermana Ana Rosa, de las Hijas de Maria Auxiliadora, es misionera en Thailandia, y solo veía a su primo segundo de vez en cuando en la capital argentina. La simpática religiosa salesiana, explica que el nuevo Papa «es una persona muy humilde y muy austera. Cada vez que voy a Buenos Aires, voy a visitarlo. Siempre me dice: reza por mí y haz rezar a las religiosas ancianas. ¡Ahora le hará muchísima más falta!».

La hermana Ana Rosa cuenta que «cuando el Papa me vio, me dijo: ¿Pero qué haces aquí? ¡Has venido! Ha sido emocionante poder hablarle y estar sentada al lado del altar». Los tres invitados del Papa causaron sorpresa. Otra más, después de la de haber ido a celebrar la misa del domingo a la parroquia de los empleados del Vaticano. El Papa Francisco rompe moldes.
Juan Pablo II y el Rosario

Cuando falleció Juan Pablo II, en 2005, el cardenal Bergoglio escribió un sencillo testimonio en el que recuerda cómo se decidió a rezar cada día los 15 misterios del Rosario gracias a su ejemplo. “Si no recuerdo mal, debía ser el año 1985. Una tarde fui a rezar el Rosario que dirigía el Santo Padre. Él estaba delante de la gente, de rodillas. El grupo era numeroso”.

Bergoglio cuenta con sencillez cómo, al sentirse guiado por su Pastor, comenzó a distraerse. Se detuvo en la figura del Papa: en su piedad. “Su devoción era un testimonio”, dice. “Empecé a imaginarme al joven sacerdote, al seminarista, al poeta, al obrero, al niño de Wadowice… en la misma postura en que estaba arrodillado en ese momento, recitando avemarías tras avemarías. Su testimonio me golpeó”.

“Sentí que este hombre, escogido para guiar la Iglesia, estaba siguiendo el camino hacia su Madre en el cielo; un camino iniciado desde la infancia. Y entonces comprendí la densidad de las palabras de la Virgen de Guadalupe a San Juan Diego: ‘No tengas miedo, ¿no estoy yo aquí que soy tu madre?’.
Entonces entendí la presencia de la Virgen en la vida del Papa”.

“Este testimonio no se me ha olvidado ni un instante. En adelante he rezado siempre los 15 misterios del Rosario cada día”.

EL ESCUDO DEL PAPA
El escudo del pontificado de Francisco es el mismo que tenía como arzobispo, manteniendo además el lema “Miserando atque eligendo” Lo miró con misericordia y lo eligió. Así lo informó en una conferencia de prensa en el Vaticano el padre Federico Lombardi, portavoz de Su Santidad.

El Escudo
En los trazos esenciales el Papa Francisco decidió conservar el mismo emblema que mantuvo desde su consagración episcopal, particularmente caracterizado por la sencillez.

El escudo azul aparece coronado por los símbolos de la dignidad pontificia iguales a aquellos elegidos por su predecesor Benedicto XVI, a saber: la mitra colocada al centro y en alto con las llaves entrecruzadas, una representada con el color del oro y la otra con el de la plata, unidas (en la parte baja de la imagen) por un lazo rojo.
En alto, aparece el emblema de la orden religiosa de proveniencia del Papa, la Compañía de Jesús: un sol radiante con, al centro y letras rojas, la inscripción IHS, el monograma de Cristo. Sobre la letra H se apoya la cruz, en punta, con los tres clavos en negro colocados a la base.

En la parte inferior se percibe la estrella y la flor de nardo. La estrella, siguiendo la antigua tradición heráldica, simboliza a la Santísima Virgen María, Madre de Cristo y de la Iglesia; mientras la flor de nardo evoca la figura de San José, el patrono de la Iglesia universal. En efecto, en la tradición iconográfica hispánica San José aparece representado con un ramo de flor de nardo en la mano. Al colocar en su escudo estas imágenes, el Papa ha querido expresar su propia y particular devoción hacia la Virgen Santísima y San José.

El Lema
El lema del Santo Padre Francisco está tomado de las Homilías de San Beda el Venerable sacerdote (Hom. 21; CCL 122, 149-151), quien, comentando el episodio evangélico de la vocación de San Mateo, escribe “Vidit ergo lesus publicanum et quia miserando atque eligendo vidit, ait illi Sequere me“, que evoca el siguiente pasaje: «Jesús vio a un hombre, llamado Mateo, sentado ante la mesa de cobro de los impuestos, y le dijo: “Sígueme”.
Lo vio más con la mirada interna de su amor que con los ojos corporales. Jesús vio al publicano, y lo vio con misericordia y eligiéndolo, (miserando atque eligendo), y le dijo Sígueme, “Sígueme”, que quiere decir: “Imítame”. Le dijo “Sígueme”, más que con sus pasos, con su modo de obrar. Porque, quien dice que está siempre en Cristo debe andar de continuo como él y anduvo».

La homilía de San Beda el Venerable, presbítero es un homenaje a la misericordia divina y aparece reproducida en la Liturgia de las Horas en la fiesta de San Mateo que además reviste un significado particular en la vida y en el itinerario espiritual del Papa.

En la fiesta de San Mateo del año 1953, el joven Jorge Mario Bergoglio experimentó –a la edad de 17 años- en un modo del todo particular, la presencia amorosa de Dios en su vida.
Después y tras una confesión, se sintió tocado en el corazón y advirtió que sobre sí mismo descendía la misericordia de Dios, quien con mirada de tierno amor, lo llamaba a la vida religiosa, siguiendo el ejemplo de San Ignacio de Loyola.

Una vez elegido Obispo, S. E. Mons. Bergoglio, en recuerdo de este particular momento de su vida que lo marcó profundamente desde los inicios de su total consagración a Dios en Su Iglesia, decidió elegir, como lema y programa de vida, la expresión de San Beda “miserando atque eligiendo” “Lo miró con misericordia y lo eligió”, que ha querido reproducir también en el propio escudo pontificio.

Autor

Mª Rosario Aldaz Donamaría

Mª Rosario Aldaz Donamaría, profesora de cocina y repostería, autora libro escuela de cocina navarra "El Bosquecillo" y abierta a cualquier sugerencia, opinión o comentario.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leido