La confesión más dura del 'malo' de Masterchef ante Risto

Jordi Cruz: «Tengo la misma enfermedad que tenía mi padre; no saber sentir»

El cocinero habla una vez más su polémica con los becarios: "Fue todo mentira"

Jordi Cruz: "Tengo la misma enfermedad que tenía mi padre; no saber sentir"

El juez de 'Masterchef' se siente este domingo 10 de diciembre en el 'Chester' que el showman tiene en Cuatro

Ego para dar y tomar. Vanidad a raudales. Y también caradura, impostura y mucho talento para sacarle la pasta al personal.Risto y Jordi. Jordi y Risto (Un ‘calentorro’ Risto Mejide fotografía a Laura Escanes desnuda durante su luna de miel y la exhibe en las redes).

Dos fuertes personalidades convergen este domingo, 10 de diciembre de 2017, en Chester. Los dos generan pasiones y odios a partes iguales. Hablan claro, directo y sin tapujos (Karlos Arguiñano: «Eso de ‘Masterchef’ no es cocina»).

Enemigos de las falsas polémicas, no rehúyen la controversia sino que la confrontan sin medias tintas. Y junto a todo ello, les unen muchos más puntos en común de los que a priori parecen separarles (Craviotto: «17 años remando, cuatro medallas olímpicas y ahora solo me reconocen por Masterchef»).

Los sueños alcanzados, las aspiraciones de futuro y las metas que nunca se cruzarán serán los denominadores comunes que acerquen a los dos enfants terribles de la televisión en Chester dreams, nueva entrega del espacio presentado por Risto Mejide que, además, contará con el testimonio de la mejor alpinista de nuestro país, Edurne Pasaban, cuyo relato de supervivencia y superación dejará sin palabras a Risto (Laura Escanes acaba su primer día de luna de miel en Urgencias… pero no por un ‘picotazo’ de Risto).

«Tengo la misma enfermedad que tenía mi padre»

Jordi Cruz se sienta en Chester después de recibir su tercera estrella Michelin. El chef español está atravesando una exitosa etapa profesional, no exenta también de sonadas polémicas.

Frente a Risto Mejide, Jordi mostrará la cara y la cruz de su personaje mediático: por un lado ese aspecto duro que ofrece como jurado en un conocido talent show de cocina y por otro un joven hecho así mismo al que le ha costado lidiar con emociones complicadas que está aprendiendo a gestionar a nivel personal y profesional.

«De niño me sentía muy chiquitito. Buscaba cariño desesperadamente, buscaba tener amigos, sentirme más integrado. Era malo en los estudios y vi que tenía una puertecita que se me da bien, la cocina».

A Jordi no le duelen prendas en reconocer que su madre es el mejor ingrediente que tiene en su vida.

«Mi madre es un referente. Ha regalado su vida entera a la familia».

Admite que ha llegado el momento de reconocerle tanto esfuerzo.

«Durante estos cinco últimos años la he tenido abandonada y eso no está bien. Me repito mucho eso: ‘Acuérdate idiota’, me digo, ‘que un día no va a estar y te vas a arrepentir».

¿Y su padre? ¿En qué lugar queda el padre de Jordi Cruz? Pues como pasa en muchos casos, en un lugar más distante.

«Tengo la misma enfermedad que tenía mi padre, no saber sentir. Nunca me dijo te quiero. Ni yo a él. El día que murió, con un Alzheimer terrible, en la última guardia que yo hice, miré a esos ojos en los que no había nada y fue cuando le pude decir ‘te quiero’. Murió a las dos horas. Mi padre me quería un montón, pero no tenía esa habilidad de ser cariñoso. Y seguro que por dentro era el tío más cariñoso del mundo. Lo sé porque me pasa lo mismo, me cuesta mucho expresarme. Cuando la gente me conoce un poco, lo primero que me dicen es: ¡Ah, pues no eres tan imbécil».

Además de su presencia televisiva, Jordi Cruz se ha visto envuelto en una gran polémica mediática a raíz de la supuesta explotación de becarios en su restaurante.

«¡Aquello fue todo una mentira! Mi frase fue: ‘Creo que es un privilegio formarte al lado de Joan Roca’; y se transformó en: ‘Es un privilegio trabajar gratis’ (…) Yo no tengo becarios. Tengo chicos que hacen prácticas obligatorias».

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