Sabor+humor= historia de la Vache qui rit

Risueña desde el 16 de abril de 1921, esa vaca mudada a queso fundido derivado de los deliciosos Comté, Cheddar y Emmenthal nació del buen hacer de la quesería Jules Bel (Orgelet, Jura, Francia) y de la fina ironía de su amigo Benjamín Rabier. Ese ilustrador francés animalero, burlándose del alemán invasor, pintaba bóvidos riéndose sobre los renqueantes camiones militares galos camino de la Primera Guerra Mundial.

Bautizó genéricamente sus obrasVachkyrie” (eufónicamente vache qui rit), aludiendo sin tapujos a la “valkiria” teutónica amenazando su dulce Francia.

Patriótica hasta los andares, después de la segunda contienda mundial el simpático cuadrúpedo, emulando al optimista Winston Churchill, colocó su cabecita dentro de un triángulo representando la emblemática «V» de «Victoria». Así nació el primer queso fundido proporcionados en judiciosas y diminutas porciones, inédito en el mercado del gremio. En 1955, se adornó de cuatro estrellas, símbolo de calidad y en 1971, se limó la cornamenta para tranquilizar a su público preferido, los niños.

Hoy día la inofensiva bicha longeva de pendientes miméticos sigue en activo, enseñando sus níveas endodoncias a 90 países, probablemente por euroalegría, puesto que según la próspera marca que la parió, cada segundo se devoran 125 gr. de ese mullido queso y da trabajo a 9000 empleados. ¿Ordeñará nuestra oronda amiga la dichosa crisis?

España la llama Vaca que ríe, Gran Bretaña Laughing Cow, la calmada Alemania Lachende Kuh, en Vietnam la conocen como Con bò cuoí y entre desiertos árabes, Al-Baqra Ad-Dahika. Vaya vaquita más mediática.

La jubilosa rumiante sacó ambas orejas en 1976, modernizada se desnató, customizándose en versiones sabiendo a jamón, seta, ajo, cebolla e incluso pizza. Light o tal cual, los famosos triangulitos plateados de textura untuosa, suave sabor y fácil consumición siguen asociándose a las meriendas de enanos de la casa, fórofos del picnic, ancianos desdentados y deportistas fibrosos.

A mí me daban dos, pero serán más los buñuelos que se obtendrán hirviendo 1/2 litro de leche desnatada con igual cantidad de agua, 70 gr. de mantequilla salada y una pizca de pimienta negra molida.

Añadir 250 gr. de harina de trigo, dejar espesar ligeramente y retirar. Verter en el vaso de la batidora, triturar con 5 huevos, agregar una yema suplementaria y 100 gr. de Vache qui Rit. Verter en un cuenco, añadir un poco de perejil fresco picadito y dejar entibiar.

Al cabo de ese tiempo, depositar diminutas cantidades de la masa en aceite de girasol calentito y freír hasta obtención del dorado deseado. Depositar sobre papel absorbente y degustar inmediatamente con una gran ensalada de tomates.

Blancos, rosados bienvenidos y todo de rechupete con esa happy cow, quien, adecuándose a los tiempos modernos, tiene su sitio internet repleto de recetas suyas, salutíferas ideas y concursos. Todo sobre la vaca de roja y sabrosa leyenda en:

http://www.lavachequirit.com/la-vache-rouge/fr/accueil.html

Autor

Marie José Martin Delic Karavelic

Marie José Martin Delic Karevelic, apasionada periodista culinaria autora del blog ‘Fogon’s Corner’ en Periodista Digital.

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