Placeres invernales: sopa fría de leche de coco especiada

Esa bella fruta malaya es rica en todos sus aspectos: minerales, oligoelementos (fósforo, magnesio, hierro, cobre, zinc), vitaminas, fibras, aporte calórico (¡una bomba de 350 Kcal/100gr !). Fresca, hay que consumirla cuanto antes después de abrirla, puesto que se oxida a renglón seguido y entera, conserva su frescor unos dos meses.

Es florón de la gastronomía sweet sour india, africana y sudamericana. Caza perfectamente con los mariscos, sin parangón en postre, increíble en cheesecake y sublime transformada en helados y sorbetes. El trotamundo veneciano Marco Polo la degustó bien antes que el común de los mortales europeos.

Su agua surte una bebida y una marinada la mar de útiles para acomodar carnes y pescados y su leche un sinfín de recetas cocteleras, especialmente la sabrosa piña colada. Brinda unas deliciosas sopitas refrescantes, como esa que se confecciona, para tres personas, hirviendo en un litro de agua medio kilo de zanahoria peladas, el zumo de dos naranjas, una pizca de nuez moscada y una lata de leche de coco. Salpimentar ligeramente.

Cuando las zanahorias resultan bien tiernas, añadir 2 mangos maduros, pelados y laminados, mixar para obtener un velouté finito. Distribuir en copitas y servir frío. Un poco de alegría en el helado corazón invernal y muchas ganas de soles estivales. Enero y febrero son sus meses: ¡aprovechadla a tope!

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Autor

Marie José Martin Delic Karavelic

Marie José Martin Delic Karevelic, apasionada periodista culinaria autora del blog ‘Fogon’s Corner’ en Periodista Digital.

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