Finde con sabor a mascarpone y manzanas reinetas

¿Exclusivo del tiramisú, el aterciopelado mascarpone? Que nones y otra leyenda urbana que vamos a corregir. Ese cremoso queso, originario del Piamonte italiano es una especialidad de una ciudad lombarda, Lodi. El auténtico se elabora con leche de búfala, pero también se confecciona con la de vaca. Su textura, de extrema fineza y exquisita fragancia, ostenta una gran riqueza en materia grasa (¡86%! ¡Aupa el colesterol!!).

Se suele considerar la “crème de la crème” de la mesa transalpina e integra multitudes de postres, sopas, mús, lassi, batidos, helados, salsas y recetas saladas, como la pasta rellena (ravioli, cappeletti, etc.).

Despachado generalmente en potes de medio kilo, su utilización garantiza una untuosidad específica que provoca una lógica adicción en latitudes transalpinas. Hasta en bebidas calientes, como café y chocolate se deleitan de él. Su amplia versatilidad quedará patente con esa receta deliciosa, un cake de manzanas de sorprendente ternura y delicada factura. Para tal cometido, hacerse con un gran pote de mascarpone, instalarlo a temperatura ambiente, así como la mantequilla salada que usaremos igualmente.

Precalentar su horno a 180º. Para seis personas golosas, pelar, vaciar, lavar y laminar 4 manzanas de talla XXL, tipo reineta, las más aromáticas.

Depositarlas en una sartén, dorarlas a fuego lento con una cáscara de limón no tratado, tres cucharaditas de mantequilla salada, igual de ron oscuro y zumo natural de naranja, así como canela en polvo a discreción. Reservar.

Mezclar 150gr. de mascarpone con 70 de mantequilla normal y 100 gr. de azúcar blanco en polvo.

Cuando todo está perfectamente homogéneo, agregar 4 huevos batidos, 150 gr. de harina para repostería y 1 sobre de levadura química tamizados. Mezclar todo muy íntimamente. Retirar la cáscara de limón, juntar las manzanas ya cocidas a la masa anterior, repartir en pequeños moldes anti adhesivos de tarta y hornear unos 55’ a 180º.

Esos cakes refinados suben poco, se devoran con sumo gusto y resultan ideales para las meriendas ociosas de fin de semana gélido, como dicen, será nuevamente el que se nos avecina. Si utilizáis unos mini moldes, anti adhesivos siempre, confeccionaréis lo más cercano a lo que la repostería britaníca llama «cupcake» diminuto. Acompañarles en ambos casos de té matcha a secas, vino de misa muy dulce y compárteles con muchos amigos.

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Autor

Marie José Martin Delic Karavelic

Marie José Martin Delic Karevelic, apasionada periodista culinaria autora del blog ‘Fogon’s Corner’ en Periodista Digital.

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