Sabores y saberes

La sopa, un caldo de salud de fácil alcance

Elogio de sopas y caldos

La sopa, un caldo de salud de fácil alcance
España y su prolífico campo disponen de infinitos caminos soperos, cada uno más delicioso que los demás.

Con ese temporal de hielo y de viento azotando la península y los termómetros en caída libre, lo mejor para alimentarnos deliciosamente y reconfortarnos es una de esas sopitas bien nutritivas y calentitas. Para subir ánimo y temperatura del body maltrecho, nuestra elección os resultará de lo más suave, original y vitaminada.

Calentar medio litro de agua, añadir un avecrem y dejar que se diluye completamente. Lavar y escurrir 100 gr. de canónigos. Pelar, lavar y trocear 3 patatas, una zanahoria y una cebolla. Agregarlos al caldo, cocer unos 35′. Salpimentar al gusto, añadir ¼ de litro de leche de coco, triturar finamente.

Añadir una cucharadita de coriandro machacado, que da una nota muy fresca a los platos. Servir tibio escoltado de las preceptivas lonchas de pan, con pasas en ese caso, puesto que se armonizan maravillosamente con el sabor exótico de la leche de coco.

La salvadora sopa, primer plato de supervivencia alcanzó su auge en el Medievo, quien reconoció sus virtudes terapéuticas y consideró poción mágica para todos los males imperantes el caldo de gallina. La famosísima Escuela de Medicina de Salerno no anduvo a la zaga y decretó más salutífera una copa de caldo que un vasito de vino.

Bajo el sol de Luis XIV, gran consumidor de hortalizas y deseoso de desmarcar su real mismidad de la ruda sopa plebeya, la formula se elevó al rango de consomé, crema o velouté por los imaginativos responsables de la selecta «Bouche du Roi«.

Con todo surgió de un apestoso terreno pantanoso en un pueblecito llamado Versalles, un palacio de inspiración italiana flanqueada de un preceptivo «Potager du Roi«, cuyo jardinero más apasionado fue el mismísimo Luis, quien siempre se las arregló entre dos guerras, para sembrar, plantar y vigilar con ojo clínico los mágicos nueve hectáreas cuna de sus adorados primores, imprescindibles guisantes, orondas peras y mofletudas ensaladas Trocadero.

Vegetariana voluntad royale y denodados esfuerzos del sufrido agrónomo responsable, Jean de la Quintinie, dieron sus codiciados frutos nacidos fuera de estación, auténtica hazaña técnica para la época, devorados en un santiamén por el leyendario apetito borbónico del Rey-Sol gourmet y sus epatados convites.

En loor de la verdad, el astuto soberano también utilizaba politícamente esa culinaria treta para enseñar de paso a los embajadores de latitudes lejanas y al mundo mundial en general, su poder sobre la Naturaleza, que conseguía forzar y manejar a su antojo.

Para muestra el increíble desfile de tiernas lechugas enerinas, aromáticas fresas en marzo y orondas peras de género ignoto, cuya presencia inaudita en tales estaciones sobre la suntuosa mesa versallesca dejaban boquiabierta a plenipotenciarios extranjeros y admiradas a las crónicas botánicas imperantes. El resultado gastronómico fue un chic recetario innovador, declinado en sofisticados «potajes de placeres«, degustados en directo del huerto real y áurea vasija por invitados e aristocráticos paladares pudientes.

Hoy día, el famoso jardín de las reales delicias no solamente sigue coleando, sino que la República gala lo clasificó en 1921 «Monumento histórico«.

Dos otros benefactores de la Humanidad (sopera) fueron el alemán Carl Knorr y el suizo Julius Maggi, que inventaron y comercializaron una formula de sopa liofilizada (1873). ¿Verdad que esos nombres os suenan? Sobre todo a los célibes, divorciados expres, nostálgicos de la cocina de mamá y gente con prisas como Ud. y yo.

Hoy día, nutricionistas y dietistas recomiendan inscribir al menú diario la salutífera sopa de benéfico aporte: nada menos que fibras, calcio, magnesio, sodio, vitaminas y hierro. Parca en materia grasa según las recetas, riquísima en poder hidratante, la sopa, poca calórica, amiga de la línea y del tránsito intestinal resulta un auténtico «caldo» de salud a su alcance. No se prive nunca de consumirla, fría, caliente, repleta de primorosas hortalizas, variados pescados y a diario si puede. ¡Encuentre su preferida, es muy divertido, didáctico y un auténtico placer gourmet!

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Autor

Marie José Martin Delic Karavelic

Marie José Martin Delic Karevelic, apasionada periodista culinaria autora del blog ‘Fogon’s Corner’ en Periodista Digital.

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