«Cebolla luminosa redoma, pétalo a pétalo se formó tu hermosura, escamas de cristal te acrecentaron y en el secreto de la tierra oscura se redondeó tu vientre de rocío.» (Oda a la cebolla, de las Odas Elementales de Pablo Neruda)
Imprescindible de las mesas refinadas y aliada ideal de fiambres, tostas, foie gras, pescados, carnes blancas salteadas o asadas, la sabrosa cebolla confitada será una delicia añadida al menú.
Se hace pelando y laminando unos 400 gr. de cebollas dulces.Depositarlas en una sartén grande, anti adhesiva mejor. Agregar un vaso de Pedro Jiménez o de un tinto de calidad, un clavo de olor, dos cucharadas de mantequilla salada, media cucharada de coriandro machacado y una cucharada de vinagre de Jerez. Cocer tapadito a fuego lento, hasta que la cebolla esté completamente tierna.
Al cabo de ese tiempo, añadir tres cucharadas de azúcar moreno, cocer a fuego manso sin tapar hasta conseguir la caramelización, mezclando delicadamente de tanto en tanto, con una cuchara de palo. A ese punto, retirar, verter en un cuenco y dejar reposar unas horas, para que todos los sabores fusionen perfectamente. Se consume tibio o calentito.

