Desayunos con encanto: esponjoso bizcocho alimonado

Desayunos con encanto: esponjoso bizcocho alimonado
En la Costa Azul francesa, el limón es el emblema de Mentón, que le dedica una fiesta anual.

«De aquellos azahares desatados
por la luz de la luna,
de aquel olor de amor exasperado,
hundido en la fragancia,
salió del limonero el amarillo,
desde su planetario
bajaron a la tierra los limones» (Pablo Neruda, «Oda al Limón»)

¿Qué tal hacer acopio de vitamina C confeccionando un suave, esponjoso y aromático bizcocho de limón? Además, será todo un gustazo desayunar con esa sabrosura que encantará toda la familia y perfumará la casa de su soleada fragancia.

Precalentar el horno a 200º. En el vaso de la batidora, mezclar 8 yemas de huevo con 150 gr. de azúcar cristalizado, reservar las claras. Añadir a la mezcla yema-azúcar la ralladura de un limón no tratado y su zumo, 200 gr. de harina blanca, 2 cucharadas de almendras en polvo y una pizca de sal. Reservar.

Montar las ocho yemas a punto de nieve, añadir la mitad con precaución a la mezcla anterior y cuando está todo perfectamente homogeneizado, completar con el resto. Verter en un molde redondo untado con mantequilla, hornear a 180º unos 35-40′, dejar entibiar, desmoldar, colocar sobre un plato y espolvorear generosamente su bizcocho con azúcar glas. Servir acompañado de lemon curd, delicia británica, mermeladas de cítricos y naturalmente, de café, té o zumos.

Un poco de historia: el luminoso limón parece oriundo de la lejana India, ya que los primeros ejemplares fueron localizados al pie de los montes Nilghin (Himalaya). El diminuto gran viajero se implantó a continuación en Mesopotamia, pero fueron los Hebreos cautivos en Babilonia quienes lo cultivaron profusamente en sus valles, introduciéndole en una de sus fiestas agricolo-religiosas, el Soukkot o Succot, también conocida como Festividad de los Tabernacúlos o de las Tiendas.

Celebrada el 14 de octubre, dura ocho días y rememora el doloroso peregrinar de ese pueblo en el desierto, después del traumático Éxodo desde Egipto. Los fieles suelen llevar en las sinagogas cuatro plantas y entre ellas, un limón o su pariente cercano, la toronja (etrog en hebreo). De mano árabe paseó palmito por todas sus feudos conquistados, los Cruzados lo llevaron de Palestina hasta Toscana, Sicilia y España, donde plagó con especial entusiasmo Murcia, Almería, Alicante y Málaga.

Virtudes: el acidulado y desinfectante agruma se consideró una panacea contra las tremendas plagas pestilentes que antaño azotaron Europa y el temible escorbuto. Potasio, calcio, cobre, fósforo, hierro, sodio, zinc, así como un hermoso abanico de vitaminas (A, B2, B3, C, E) completan la sana oferta de esa pequeña maravilla de la ingeniería natural.

Autor

Marie José Martin Delic Karavelic

Marie José Martin Delic Karevelic, apasionada periodista culinaria autora del blog ‘Fogon’s Corner’ en Periodista Digital.

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