Planazo para un finde con Marie-Claude y Santiago Diez: Marimpoey (Monein, Pirineos Atlánticos, Francia)

Planazo para un finde con Marie-Claude y Santiago Diez: Marimpoey (Monein, Pirineos Atlánticos, Francia)
Nuestra amiga Iraty, infatigable compañera de juego y ducha anfitriona

Con razón y un apellido, son realmente unos chicos «diez». Marie-Claude y Santiago llevan su identidad natural en su identidad patronímica y realmente, lo son. Su historia con el Béarn profundo empieza hace unos años, cuando cayeron «en amour» de una dieciochesca granja bearnesa de belleza y actividad paradas en la niebla del tiempo.

A base de cariño, ingenio, buen gusto y escogidísimas materiales naturales (cal, tierra, piedra y madera noble) resucitaron sus encantos marchitos y vocación hospitalaria. Hoy día, en esa propiedad de once hectáreas, idealmente ubicada en los topes soleados de una colina frente a un monumento natural, la cordillera pirenaica, la pareja ha plantado en unas tierras declaradas «bio» unas sesenta variedades de árboles y la cantidad suficiente de frutales para confeccionar unas requetebuenas confituras caseras cuya deliciosa fragancia invade la propiedad. La casa, a un tiro de la hermosa Monein, engastada en un estuche de verdor, castaños y robles centenarios, tiene unas vistas panorámicas sobre las alineadísimas vides del Clos Uroulat, quienes, con cita previamente concertada, ofrecen un recorrido ilustrado sobre sus suntuosos vinos de Jurançon. Como la princesa de los cuentos, la granja recobró una vida moderna e intensa, mediante la formula «Bed & Breadfast». Entre sus restauradas paredes acoge, minusválidos bienvenidos, los visitantes en sus dos espaciosas habitaciones cuidadosa y bellamente decoradas, completamente independientes del resto de la mansión.

Desayunos y meriendas, presididas por una colorida generosidad y sabrosa abundancia, son un símil de la filosofía de los anfitriones. Con bollería fresca, embutidos locales, algún guiño a la gastronomía española, tortilla mullida, canto a la mantequilla local y mermeladas caseras se hacen inolvidables. Una excelente dirección, a precio moderado y permiso de estancia para los visitantes a patas, lo que es de agradecer.

Hablando de amigos, la verdadera anfitriona y alma del lugar responde al evocador nombre de Iraty, una Golden de gran belleza, tocaya del regional bosque mágico. Ella misma lo es, chispa de vida animando el bonito lugar, que no sería el mismo sin su carismática presencia. Empática, llena de humor, cariñosa y la mar de inteligente, su activa presencia y trasterías encantarán a los amantes de los animales, quienes desde luego, están más que bienvenidos en casa de los Diez. Un consejo: levántese pronto, calcése comódamente y cámara al acecho disfrute de la vista relajante, de los destellos de rocío preñando una naturaleza de belleza múltiple y aplastante verdor rodeando el hermoso Marimpoey. Con suerte, respetando los códigos de silencio imperando en la zona y si sabe mirar, disfrutará de una impagable recompensa, el encuentro furtivo con la fauna tímida morando ahí, liebre, gamo, patos o grúas que sacian su sed en el charco vecino. O quien sabe, si cree en ello, con la llamada «Gente menuda» (hadas y elfos) albergándose entre flores y frutos. Otro recuerdo que hará inolvidable su estancia en ese sitio único llamado Marimpoey. Gracias al Oficio de Turismo de Monein que nos hizo descubrir ese sitio privilegiado y a la calidad de trato de nuestros anfitriones.

Domaine Marimpoey
Quartier Trouilh
40, Chemin de Marimpoey
64360 Monein
Tél.: 00 33 6 72 81 79 72
www.marimpoey.fr
y contact@marimpoey.fr

Autor

Marie José Martin Delic Karavelic

Marie José Martin Delic Karevelic, apasionada periodista culinaria autora del blog ‘Fogon’s Corner’ en Periodista Digital.

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