THE RED'S KITCHEN

Mejillones en salsa picante

Manteniendo la tradición familiar de recibir y agasajar a  la familia y amigos con una cocina casera y cuidada,  y animada por mis amigas a poner en marcha este proyecto: ¡aquí estoy con The Red's Kitchen!

Mejillones en salsa picante
Mejillones en salsa picante. PD

Hay quien dice, ignorante, que el mejillón es el marisco del pobre, y se equivoca.

Los mejillones son baratos, pero tienen un potencial enorme, como queda patente en esta receta, que habitualmente se consume yendo por ahí de tapas, pero se puede preparar perfectamente en casa.

Lo que único algo tedioso, es quizá limpiar los moluscos.

Si son de roca, gallegos, no muy grandes y de la mejor calidad, salen a unos 8 euros el kilo y hay que quitarles con esmero las barbas, adherencias a la concha, los trocitos de alga que a veces tienen y lo que sea menester.

Si eres muy puntilloso, puedes utilizar hasta un estropajo metálico, pero normalmente basta el canto de un cuchillo de cocina.

El ya cocido en su jugo, que viene pasteurizado y listo para comer, sale a 5 o 6 euros el kilo, dependiendo de la marca. No tiene el encanto del que cueces, pero sirve perfectamente y te ahorra un poco de tiempo, porque te saltas un paso.

Para está receta, vamos a utilizar mejillón gallego de roca y a diferencia de algunos chefs de renombre, no vamos a recurrir a la cayena o a las guindillas para darle picor a la salsa.

Para lograr los ‘tigres’ perfectos y de la forma más natural posible, al estilo de Lugo o El Bierzo, usaremos pimentón picante.

La intensidad del picor, que se debe regular en función del gusto de los comensales, se modula jugando con las proporciones de pimentón picante y dulce que se echan

Ingredientes

  • 1kg de mejillones frescos
  • 1 cebolla
  • 1 Cucharada Harina
  • 1 Cucharada pimentón picante
  • 1 Cucharada pimentón dulce
  • 1 Hoja laurel
  • Aceite de oliva virgen

PREPARACIÓN

  • Limpiamos los mejillones con un estropajo nuevo y de alambre, bajo el grifo de agua fría.
  • Una vez estén limpios, los colocamos en una cazuela, con apenas medio vaso de agua, junto con la hoja de laurel, un chorro de aceite de oliva y sal.
  • Ponemos a cocer, esperamos a que se abran y retiramos.
  • En una sartén con aceite de oliva sofreímos la cebolla, muy picada para que no se note su presencia después.
  • Mientras se va haciendo, aprovechamos que los mejillones ya se han enfriado un poco, para ir quitándoles uno a uno la cáscara superior.
  • Colocamos los mejillones en una fuente grande, uno al lado de otro y sin que se monten unos en otros.
  • Cuando la cebolla está dorada y transparente, espolvoreamos una cucharada de harina y, sin dejar de remover con una cuchara de madera, dejamos que se tueste sin que llegue a ennegrecer.
  • Echamos el pimentón dulce, añadimos el picante y removemos.
  • Añadimos poco a poco el caldo de los mejillones, bien colado y una cantidad similar de agua (si hemos optado por los mejillones ya cocidos, usamos la salsa que viene con ellos en la bolsa, colando, porque siempre tiene un poco de arenilla).
  • No ponemos sal, porque los mejillones tiene su propia salinidad.
  • Removemos despacio, mientras va cociéndose la salsa picante y espesando un poco.
  • Cuando consideremos que está en su punto, mi consejo es tirar de batidora y dejarla totalmente líquida. Pierde un poco el tono rojo, pero mejora mucho a la hora de comer, porque desaparece todo rastro de cebolla.
  • Otra opción, más tradicional que la batidora,, es pasar la salsa por un chino.
  • Cualquiera que sea la opción, se concluye echando la salsa caliente por encima de los mejillones.

NOTA

Con pan para mojar están delicioso y se pueden servir también con una fuente de arroz blanco al lado, para aquellos tragones que se pierden por las salsa.

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