Los oscuros orígenes de la moda

Los oscuros orígenes de la moda


La moda como pertenencia a una tribu urbana, clan o raza, como indicativo de un nivel social o económico o como respuesta política. Los diseñadores, muchas veces, no hacen sino firmar lo que ya existe en la calle pero pocos saben que tras una determinada forma de llevar los pantalones se esconden orígenes carcelarios y marginales, que una vuelta de manga tiene su razón de ser en una toxicomanía y que una venganza de Cocó Chanel llevó a las mujeres ricas de medio mundo a vestir como inclusas…

Publica Jaime Barrientos en Iberarte todo un análisis de los orígenes de la moda.

“Los calzoncillos y tangas a la vista, por encima de la cintura del pantalón, que lucen tribus urbanas como la de los raperos, tiene mucho que ver con la ausencia de cinturones que hay en las cárceles por motivos de seguridad, y los bajos interiores de las perneras de los pantalones, que ahora llevan los y las adolescentes españoles rajados, están muy relacionados con los chicos de la calle marroquíes que actualmente sobreviven en las principales ciudades. Y es que, al carecer de familia en España y no saber coser, los cortan para que les monten por encima de las deportivas y no se les queden arrebujados”,

explica Paloma Barrientos que, además de periodista es licenciada en sociología.

Los «arremangaos»

Otra costumbre que parece haber arraigado en la tribu de los ecologistas es la de llevar una de las perneras arremangada hasta la rodilla. Y también en este caso procede de los jóvenes marroquíes.

“Con esta subida del pantalón están indicando que son “harraga” (literlamente en árabe dialectal marroquí: “arremangados”) y que han cruzado el Estrecho en patera, aunque no lo hayan hecho así sino en los bajos de un camión, sistema igualmente peligroso” continúa.

“También está de moda llevar las zapatillas tipo bamba sin cordones. La razón última de esta tendencia hay que buscarla en la Policía Nacional, que les quita a los jóvenes delincuentes los cordones para que no puedan darse a la fuga tras cometer el delito” explica el abogado penalista José F. Cruz.

Tatúate en la selva

Los tatuajes y piercings hoy tan de moda tienen su origen en las marcas y escarificaciones tribales de tribus tan distantes entre sí como los celtas y los maoríes pero su puesta en activo en Occidente proviene de los delincuentes portuarios y de los grupos especiales del Ejército norteamericanos y británicos. Sin embargo en donde se ha popularizado ha sido en los centros penitenciarios:

“Llevar un punto marcado en el dorso de la mano entre el índice y el pulgar significaba hasta no hace mucho que esa persona había pasado por la cárcel. Dos quería decir: “Odio a la policía” y tres, que había matado a alguien” continúa el letrado.

Las botas tipo Dr. Martens que hasta el Papa ha llevado, fueron puestas de moda por los punkies. Herederas de las de motocross y trial, no tienen más utilidad para los “cabezas rapadas” más radicales y violentos que servir como arma para dar patadas ya que su puntera suele estar reforzada con metal.

Oscuro origen de la hoy pija manga remangada

Pero no son sólo los grupos más o menos transgresores y radicales los únicos en seguir los dictados que marca la delincuencia: las mangas de las camisas dadas dos vueltas sobre el puño de tal manera que cubran hasta por debajo de los codos y que usan los “borjamaris” o niños “pijos” de Marbella, Serrano o Paseo de Gracia, también tienen un oscuro origen.

“Muy pocos de ellos saben – descubre el psicólogo infantil José Pardo, que ha pasado años trabajando con chicos problemáticos – que tal moda fue impuesta en los años 80 por los “yonkies” que no querían que se les vieran las marcas de pinchazos en las venas de los antebrazos… Aunque ahora, claro, sirva también para mostrar los impresionantes relojes de oro…”

La venganza de Chanel y las pobres hospicianas

Ropa étnica de países tercermundistas llevan los neohippies europeos y norteamericanos y con ropa de pobres hospicianas francesas vistió Cocó Chanel a las mujeres más elegantes del mundo para vengarse de la infancia que ella misma había padecido en una de esas instituciones de caridad en las que hacían llevar a las niñas acogidas ropas negras de corte casi monacal.

Desde hace ya un par de años se ha descubierto el filón de la pobreza y a los pantalones y cazadoras vaqueras rajados han seguido los estampados que recrean la suciedad y el desgaste.

“En el fondo podría tratase de un complejo de culpa inconsciente de los jóvenes más comprometidos, que se saben unos privilegiados por vivir en el Primer Mundo y quieren parecerse, aunque sólo sea un poco, a los del tercero”, razona el psicólogo infantil José Pardo.

Los pantalones con pinzas se pusieron de moda en Europa, casualmente desde la segunda guerra mundial. Y es que en realidad servían para ajustar la ropa que se pasaba de padres a hijos y de hermanos a hermanos dada la pobreza de la post guerra. Hubo mucho hambre y la gente adelgazó… Los collares, pulseras y pendientes que actualmente portan los jóvenes de ambos sexos no tienen tampoco un origen muy noble: en realidad servían para identificar a los esclavos en la Grecia y Roma clásicas aunque en el África subsahariana tienen como cometido indicar a qué tribu o clan pertenece cada cual.

La halopecia de Caldera, como el César

Los políticos también marcan moda y si no que se lo digan a Marcelino Camacho, antiguo dirigente de CCOO, que desde hace un par de temporadas está viendo como triunfan en los escaparates los famosos jerseys de lana con cremallera que su mujer le confeccionaba para que no pasara frío en la cárcel. Y moda entre los hombres está dictando con su flequillo, el ministro de Trabajo Jesús Caldera, copiado del de que tiene la misma función que ya utilizara Julio César para combatir la incipiente alopecia.

Las guerras y conflictos también han influido en las tendencias desde antiguo y para atestiguarlo ahí están colores como el gris “marengo” o el azul “prusia”, que conmemoran sendas victorias de Napoleón o los jerseys de lana con la bandera norteamericana que se han podido ver en las principales calles del mundo después del 11 de septiembre como acto de homenaje y solidaridad con las víctimas de las torres gemelas.

Los tacones, las prostitutas y la alusión al orgasmo

Camisetas con el “Yo sobreviví a los atentados” o más recientemente, las que ponen: “Tsunami: yo estuve allí” que portan los turistas que no fueron devorados por las aguas. No es casualidad tampoco que en un mundo tan militarizado y familiarizado con las guerras y contiendas bélicas como el actual, el estilo imperante estas últimas temporada esté siendo un atuendo a medio camino entre un guarda forestal y Rambo. En este ámbito de violencia se inscribiría también la tendencia que ofreció David Delfín en la pasarela Cibeles del 2002 y que recordaba a los encapuchados de ETA.

Los altísimos tacones de aguja que se están presentando en los certámenes de moda son herederos de los que han llevado, desde la Grecia clásica hasta nuestros días, las prostitutas callejeras. Y es que según los estudios realizados en el Instituto Tecnológico de Massachuset (que se encarga de investigar entre otras cosas, la comunicación no verbal), al arquearse el empeine hasta límites insospechados con este tipo de zapatos, el macho de la especie está recibiendo un mensaje subliminal sexual que indica la postura que adopta el pie de la mujer en el momento del orgasmo…

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