Por un peinado impecable


Aunque parezcan productos en desuso, las brillantinas que acompañaron a nuestros abuelos en su juventud están vigentes en el mercado cosmético, sobre todo porque ofrecen cualidades distintas a las modernas fórmulas para fijar el cabello, de las cuales le hablaremos a continuación.

Bien dicen muchos que la moda cumple ciclos y que ahora vivimos lo que hace unos años era locura. Este precepto incluye a ropa, colores e incluso cortes de cabello, y si no que lo digan los caballeros, para quienes hace apenas un lustro era un éxito el pelo largo recogido en cola de caballo, y que hoy resulta anticuado.

Parece que la tendencia actual apunta a los varones con cabellos cortos, y en los más jóvenes el look es casi despeinado y con puntas paradas. Sin embargo, sigue habiendo hombres que prefieren el estilo sobrio, discreto y elegante de poner cada cabello en su lugar, tal como lo usaron los abuelos en la primera mitad del siglo pasado, es decir, la moda se recicla.

Ahora bien, la apariencia de pulcritud y limpieza la lograban nuestros antecesores aplicado en la cabellera productos que pudieran fijarla, los cuales iban desde las tradicionales lacas hasta los trucos de agua azucarada. No obstante, lo más popular era usar brillantinas, las cuales cumplían, y lo siguen haciendo, el objetivo de dar brillo (de ahí su nombre) al cabello y mantenerlo fijo.

¿Todavía?
Ya sean liquidas o sólidas, las brillantinas se componen de una base de grasa mineral y aditivos (como ceras) que dan peso a la melena, logrando una combinación peculiar, ya que consiguen aplacar al cabello y a la vez permiten que se acomode a capricho del usuario, principalmente en quien quiere dominar el cabello grueso.

Por otro lado, si algo distingue a las brillantinas de cualquier época son sus fragancias, pues son parte de su fórmula esencias netamente masculinas, como vetiver, lima, sándalo y lavanda, entre otras. Para los consumidores de la vieja guardia, el aroma es un factor que difícilmente puede dejarse pasar al momento de realizar la elección.

Ahora que, nuestros abuelos sabían hacer sus propias combinaciones y cuando la economía era apremiante ellos mismos realizaban mezclas interesantes que cumplían con la labor de las brillantinas. Una de las recetas más populares era ligar 30 gramos de aceite de ricino con 15 de aceite de oliva, producto al que finalmente se añadían 20 gramos del agua de colonia para dar ese toque personal.

Vale la pena mencionar que no todas las brillantinas comparten la misma fórmula y que algunas de ellas resultan demasiado densas, lo que trae como consecuencia que el cabello se torne difícil de manejar y que su aspecto sea muy poco natural.

Actualmente la popularidad de las brillantinas es considerablemente menor a la que tuvo hace 50 años, sobre todo porque han sido sustituidas por otros productos que igualmente se catalogan dentro de los llamados estilizadores de cabello, cuya finalidad es facilitar el peinado, entre los que pueden mencionarse:

Cremas. Si lo que se quiere es reducir el volumen, así como tratar el cabello enredado, seco o dañado, este es el producto más recomendable, ya que está enriquecido con sustancias reparadoras y emolientes (que suavizan). Aunque en general se aplican después del lavado, sobre el cabello húmedo y mediante ligero masaje, bien se pueden distribuir sobre el cabello seco si es necesario hacer pequeños retoques durante el día.

Espumas o mousses. Dan al peinado aspecto natural, y la cantidad va en función del largo de la melena, lo cual resulta de vital importancia, pues si no se cumple con la medida que el largo requiere no se conseguirá el aspecto deseado, o bien el cabello tendrá aspecto grasiento. De manera que si la melena es corta será suficiente con dos pequeñas nubes de espuma; una cabellera de tamaño medio requerirá el doble, y si el largo sobrepasa los hombros, aplique seis pequeñas porciones. Se emplea cuando el cabello todavía está húmedo, dando suave masaje con las yemas de los dedos para después peinarlo como de costumbre. Igualmente se emplean para que la cabellera tenga volumen, principalmente en pelo fino y largo, pues sus componentes envuelven el cabello con una película transparente que aumenta su diámetro y mejora la textura.

Geles. En algunos sitios se les conoce como gominas, y sirven para dar el efecto de que el cabello todavía está húmedo, además de alisar y fijar mechones que se despeinan; los especialistas recurren a ellos cuando buscan diseñar peinados informales en tiempo récord. Son muy solicitados por los hombres, pues son muy fáciles de aplicar, mientras que niños y mujeres jóvenes los usan para lograr peinados con cabellos de punta.

Lacas. Cumplen el cometido de fijar el cabello una vez peinado, con la cualidad de endurecerlo gracias a la acción de productos químicos, los cuales además en muchos casos son causa de orzuela, caspa o caída; por fortuna están prácticamente en desuso.

Cabe destacar que cualquiera de los productos antes señalados cubren al cabello con una capa de resina, que es la que ayuda a conseguir la forma deseada, la cual desaparece mediante simple lavado, por lo que el cabello no resulta perjudicado en absoluto, a no ser que se abuse en su uso.

Como puede apreciar, la cosmetología actual no sólo se preocupa de la cabellera femenina, para la que ofrece interesante gama de productos, también lo hace por la del hombre moderno que no dispone de mucho tiempo para ubicar cada cabello en su lugar; la elección la hace usted

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