
Se acerca el final de verano y, como siempre, los gimmasios son el lugar preferido para empezar la nueva temporada con más ganas. Eliminar las cervezas y sus correspondientes pinchos, los heladitos y todo los abusos que en verano nos permitimos son los objetivos de la mayoría.
Pero aquí comienza el peligro, ya que queremos perder peso pero con la mayor rapidez posible sin darnos cuenta de que es nuestra salud lo que ponemos en peligro.
Según Petra Navarro, Médico Especialista en Nutrición de INSTIMED, hay tres tipos de dietas rápidas:

1. Dietas hipocalóricas desequilibradas: su bajo aporte calórico resulta insuficiente para una nutrición correcta. Con pocas calorías resulta muy difícil confeccionar una dieta con un aporte de micronutrientes suficiente, por lo que pueden generar problemas a medio plazo. Provocan un efecto rebote caracterizado por una rápida ganancia de peso que se traduce en un aumento de masa grasa y pérdida de masa muscular.
2. Dietas disociativas: Se basan en el fundamento de que los alimentos no contribuyen al aumento de peso por sí mismos, sino al consumirse según determinadas combinaciones.
3. Dietas excluyentes: se basan en eliminar de la alimentación algún nutriente. Pueden ser ricas en hidratos de carbono y sin lípidos, ricas en proteínas y sin hidratos de carbono, o ricas en grasa.
DESPACITO Y CON BUENA LETRA
Las «dietas milagro» son un gran peligro para nuestro bienestar porque generalmente no tienen en cuenta las necesidades de nuestro organismo y eliminan determinados alimentos necesarios para nosotros. Además, perder de manera acelerada es contraprudecente para la salud. Estas dietas carecen de proteínas, vitaminas y minerales que pueden desencadenar en trastornos alimenticios y casi siempre desencadenan un efecto rebote debido a que sólo se consigue perder agua que, posteriormente, se recupera en forma de grasa.

Las dietas, han de estar prescritas por un médico y adaptadas de manera personalizada a cada individuo para respetar las necesidades alimentarias de cada persona.
La especialista Petra Navarro recomienda que para tener una buena salud y prevenir enfermedades tenemos que evitar aquellas dietas en las que se recomiende el uso de pastillas, infusiones, etc. tipo diuréticos ya que pueden provocar la aparición de efectos secundarios y si se administran de forma continuada y sin control produciendo un desequilibrio hidro-electrolítico asociado a pérdidas importantes de sodio, potasio y agua; deshidratación, debilidad, cansancio, insomnio, cambios de humor y de la conducta, taquicardias, etc.
Además, «perder peso no es algo que debamos tomar a la ligera o dejar en manos de productos «quema grasa» o dietas milagro, desconfiando siempre de aquellas en las que la pérdida de peso sea alta y en poco tiempo», añade la Médico Especialista en Nutrición de los centros INSTIMED.
Por lo tanto, lo mejor es recurrir a un especialista en nutrición que nos evalúe y nos recomiende cuánto debemos perder y cómo debemos hacerlo según nuestro organismo. Una dieta personalizada y ajustada a nuestras necesidades es la mejor forma de perder peso y eliminar los «kilitos» que nos sobran después del verano.