Zapatillas de casa con esmoquin, la última transgresión masculina

Zapatillas de casa con esmoquin, la última transgresión masculina


Las ‘slippers’ son el calzado doméstico tradicional de la aristocracia inglesa. Varios famosos ponen de moda el calzado doméstico con traje de gala

Combinar el esmoquin con zapatillas de andar por casa es el último punto rebelde de la gente bien que marca moda desde las revistas. Las zapatillas inglesas modelo slipper , que los aristócratas ingleses usan desde el siglo XIX para ponerse cómodos cuando llegan a sus mansiones en el campo, son la nueva moda para los hombres que, en las ocasiones de gala, quieren innovar dentro de los estrechos márgenes que las normas clásicas de etiqueta les permiten.

Según publica la Voz de Galicia
La tendencia, que por el momento no se ha popularizado en la calle, tiene sus rostros conocidos en el mundo rosa . El director deportivo del equipo Renault de fórmula 1, Flavio Briatore, no dudó en presentarse el día de su boda con un chaqué de corte clásico rematado por unas pantuflas de terciopelo que, al estilo de lo que hacía el británico príncipe Alberto, marido de la Reina Victoria, llevaban bordadas las iniciales de los contrayentes. Su extravagancia es ya, para bien o para mal, un referente dentro de las innovaciones del vestuario masculino de los últimos tiempos.

Pero Briatore no es el único en seguir esta tendencia. Uno de los hijos de Carolina de Mónaco, Andrea Casiraghi, es uno de los jóvenes adinerados abanderados de este movimiento. Para dejar claro su afán transgresor, en lugar de las iniciales o del escudo familiar, Casiraghi lleva a veces bordada una calavera.

En España, los líderes de esta nueva imagen son los hijos de Nati Abascal. Rafael Medina, duque de Feria, comercializa a través de su marca, Scalpers, el tradicional calzado fabricado por la firma Stubbs & Wootton.

Pero ni Briatore, ni Casiraghi, ni Medina están inventando a estas alturas nada nuevo en el mundo de la indumentaria masculina, aunque sí sean pioneros en su apuesta por combinar estas cómodas pantuflas, finas, pero pantuflas al fin y al cabo, con pantalones vaqueros y un estilo más deportivo.

Si los aristócratas británicos utilizaban este cómodo calzado, confeccionado en terciopelo y con suela de cuero muy flexible y un pequeño tacón, solo para estar elegantes y relajados dentro del ámbito doméstico, según consta en los anales el primero en combinarlo con un esmoquin y lucirlo en público fue el actor David Niven, símbolo de una elegancia clásica y elitista. Más tarde, este conjunto lo luciría también el duque de Windsor.

Por el momento, la tendencia se reduce a una selección de modelos de gama alta, hechos a mano y de precios elevados, pero si la moda llega a imponerse entre la clase media no tardarán en salir al mercado las versiones de baratillo.

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