Muy populares en Francia o México, están surgiendo poco a poco a las afueras de las grandes ciudades españolas

Hoteles por horas para romper la monotonía sexual de la pareja

Cada habitación suele tener su propio garaje para, en caso de infidelidad, evitar ser descubiertos casualmente

En México, una de las peculiaridades que más suelen llamar la atención es que una vez se sale de la habitación ya no se puede volver a entrar

Decidieron hacer el amor contemplando románticos las estrellas desde las sábanas a través de la abertura del techo de la habitación del hotel mientras en la pantalla plana frente a la cama dos actrices jugaban con un hombre depilado y bien dotado.

Roberto y Silvia podrían haber optado por retozar en el jacuzzi con hidromasaje, en botar sobre una cama de agua o chapotear en una pequeña piscina con cascada y vegetación tropical.

Roberto:

«Me quiso dar una sorpresa. Yo no sabía a dónde ibamos mientras nos alejábamos de Madrid por la carretera de Barcelona. Había reservado la suite del hotel Zouk. Por fuera el sitio es muy frío, pero todo cambia cuando entras. Nos lo pasamos en grande, aunque no me quiso decir cuánto le había costado»

El regalo no le salió barato a Silvia, a pesar de haber alquilado la habitación por unas horas. En total 450 euros.

A Roberto le llamó la atención el servicio de habitaciones:

«Había dos cartas. Una, la tradicional, con comida como carnes, pescados y mariscos. Y otra con todo tipo de juguetes eróticos. Optamos por la segunda.»

GARAJE PRIVADO

Este tipo de hoteles, muy populares en países como Francia o México, donde en algunos casos junto al hotel por horas la misma cadena tiene el hotel tradicional, están poco a poco surgiendo a las afueras de las grandes ciudades españolas.

Permiten guardar el coche a salvo de miradas ajenas, no vaya a ser que alguien lo reconozca por casualidad. De hecho, en algunos la entrada al cuarto es el garaje: se aparca y se suben unas escaleritas que llevan a la habitación.

En México, por ejemplo, una de las peculiaridades que más suelen llamar la atención es que una vez se sale de la habitación ya no se puede volver a entrar. Una pareja –o trío– puede estar todo el tiempo que quiera dentro, pero si salen se da por supuesto que han terminado lo que vinieron a hacer y ya se arregla la habitación para el siguiente.

Pero no es del gusto de todo el mundo. A María no le gustó tanto la experiencia. Pasar la noche allí fue idea de su novio.

«Para mí resultó demasiado frío. Un poco forzado, aunque me gustó la decoración de las habitaciones»

Siempre se puede hacer gratis el amor mirando las estrellas tirados en el campo, aunque luego haya que quitarse las espigas.

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