Padece porfiria, una enfermedad que le produce ampollas en la piel cuando se expone a la luz del sol. Por eso Julie Gnuse, de California, comenzó a tatuarse el cuerpo. Ahora se ha convertido en el récord Guinnes mundial 2011 al tener el 95% de su cuerpo tatuado.
La tinta no ha detenido la aparición de ampollas pero sí ha cubierto sus cicatrices y esto le permite exponerse al sol. Reconoce que existen medicamentos para su problema pero no los tomó porque corría el riesgo de quedarse ciega.
Vea las fotos del cuerpo tatuado de Julie Gnuse en Addicted to ink: The world’s most tattooed woman flaunts her body art, en el Daily Mail.