Las mujeres tienen en su armario una media de 22 prendas que no usan, según el canal de compras británico QVC

Piensa antes de comprar: asegúrate de que te llevas lo que vayas a ponerte

El pantalón vaquero es la prenda que más se repite y hasta 6 pares de zapatos que nunca pisarán la acera se acumulan en nuestros roperos

¿Tienes ropa que nunca has usado amontonada en el fondo de tu armario? ¿Te sientes culpable cada vez que cepillas esos taconazos que eran una ganga pero que siguen con las pegatinas en la suela? Las prisas en las compras son el principal motivo de que acumulemos prendas inútiles.

A continuación, unos consejos para que no vuelvas a comprar trapillos que no vayas a ponerte, publicados por Liz Jones en el Daily Mail —How to make sure you’ll never buy anything you won’t wear–.

Vete a comprar sola siempre

Las amigas no son buenas consejeras a la hora de comprar, no son sinceras. Les gusta ver cómo gastas tu dinero. Ármate con una lista de lo que necesitas y el presupuesto que vayas a gastar, en metálico. Deja las tarjetas de crédito en casa para no comprar compulsivamente.

Pruébatelo (con los zapatos adecuados)

Las tallas varían muchísimo de una tienda a otra, pero creemos que podemos saber si algo nos queda sosteniendo la prenda sobre nosotras. Si vas a comprar pantalones o un vestido largo, lleva los zapatos que vayas a usar. Reconoce el estilo de vaqueros que va contigo y cíñete a ellos. Si encuentras un par que te queden bien, compra dos.

¿Tienes uno igual en casa?

Antes de irte de tiendas, haz un inventario de lo que ya tienes en tu armario para que no repitas tus compras.

Compra para el cuerpo que tienes ahora

Nunca compres nada pensando que adelgazarás. Es mejor esperar a que hayas conseguido tus metas con la dieta y luego salir a disfrutar de las compras.

¿Va con tu estilo de vida?

¿Eres capaz de caminar al trabajo con tacones de aguja? Esta pregunta te ayudará a desechar aquellas prendas muy especiales pero que no son apropiadas para usar diariamente.

¿Cuándo lo usarás?

Compra prendas y zapatos que tengas ocasión de usar. Los pantalones cortos de color caqui no son adecuados para ir a trabajar y cuidado con los vestidos largos si no vas a pisar una alfombra roja.

¿Vale lo que cuesta?

Si una prenda es reversible, tendrás el doble de oportunidades de usarla. ¿Se puede lavar en lugar de limpiarla en seco? ¿Es una prenda fabricada con tejido natural y forrada totalmente? Si es así, la usarás mucho más.

¿Se ajusta al resto de tu armario?

Cometerás menos errores en tus compras si adoptas un estilo y lo sigues. Si tu fondo de armario está llenos de pantalones de traje y faldas de tubo en colores negro, blanco y marrón, no compres una prenda naranja de repente. No experimentes ni te dejes llevar por el 50% de descuento. No tengas miedo en parecer aburrida, los complementos pueden dar chispa a lo que lleves.

No compres nada que grite: ¡moda!

Una cosa es comprar artículos que estén de moda y otra es comprar prendas que sólo quedan bien puestas sobre una pasarela.

¿Necesitas hacerle algún arreglo?

No compres prendas que tengas que arreglar: coserles un botón, cogerles el bajo. Probablemente no las arregles nunca y se queden perdidas en el armario. Si el arreglo corre por parte de la tienda y es gratuito, adelante.

Medítalo con la almohada

Pide en la tienda que te guarden la prenda hasta el día siguiente. Si al levantarte todavía estás convencida de que la quieres comprar, ve con dinero en efectivo a por ella. Averigua la política de devolución de la prenda, por si las moscas.

Regala la ropa que no uses

Puedes dársela a alguien conocido o llevarla a puntos de recogida donde la repartirán entre los más necesitados. Así despejarás tu armario. Seguro que hay alguien a quién le gusta eso que nunca te pones.

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