SOCIEDAD

La lacra de la discriminación laboral superada la barrera de los 50

En España, según datos del INEM, desde 2010, el paro en personas mayores de 55 años se ha duplicado.

La lacra de la discriminación laboral superada la barrera de los 50
En la UE, un 57% de la población estima que las personas a partir de los 50 años no tienen la capacidad de trabajar de manera eficiente. JUANJO GUTIÉRREZ (con licencia CC BY-NC-SA 2.0)

Sentimos la impotencia frente a los empleadores desechan los currículos solo al ver la edad

«Cualquier distinción, exclusión o restricción basada en la edad, que tenga el efecto o propósito de impedir o anular el reconocimiento, goce o ejercicio de sus derechos humanos y libertades fundamentales». Así define el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (CONAPAM), la discriminación por edad.

Llevado al terreno laboral, la discriminación es la situación desfavorable en la que se encuentra una persona en relación con los demás trabajadores. Esta situación se acentúa cuando los trabajadores superar la barrera de los cincuenta años. Muchos de ellos sufren una gran presión social que les empuja a dejar su puesto de trabajo para ser ocupado por una persona más joven. En estos casos, la experiencia laboral de la persona más longeva, su conocimiento, destrezas y responsabilidades … se vuelven invisibles.

Esta situación se agrava aún más con los problemas económicos y de paro que sufre actualmente España. Según datos del INEM, desde 2010, el paro en personas mayores de 55 años, tanto en mujeres como en hombres, se ha duplicado. Un dato que revela la difícil reincorporación al mercado laboral de ese conjunto de la población. En términos porcentuales, las hombres mayores de 55 años se sitúa en el 19,9%, mientras que en mujer es algo menor con un 17,9%.


Según datos de la UE, el 57% de la población estima que las personas mayores de 50 años no tienen capacidad de trabajar de manera eficiente.
FIRMA: Nacho Pello (con licencia CC BY-NC-ND 2.0)

Además, el contexto Europeo refleja esta lacra, ya que según datos de la propia Unión, un 57% de la población estima que las personas a partir de los 50 años no tienen la capacidad de trabajar de manera eficiente. Cifra que aumenta preocupantemente en España hasta alcanzar el 64%.

Desde B GLAM hemos hablado con algunas de estas personas, que nos han trasmitido su tremenda frustración. Y todos, todos ellos, prefieren guardar el anonimato. Entre sus testimonios se desprenden declaraciones tan duras como esta: «Esta situación es inaguantable y muy frustrante ya que nos sentimos muy marginados y que nadie piensa en nosotros y nuestras necesidades».

En la cercanía, un matrimonio de parados, compuesto por un alto ejecutivo de una empresa española del sector agrario y una administrativa de una Pyme nos comentan que sienten «una gran impotencia frente a los empleadores que desechan los currículos solo al ver la edad». Desde su experiencia personal apuntan que las empresas están obsesionadas con emplear a personas jóvenes, con carrera y estudios, que sepan inglés e idiomas y que a ellos los «dejan de lado frente a jóvenes realmente brillantes». Tan brillantes, como, en muchos casos, poco preocupados por los recursos económicos, ya que la gran mayoría comienzan su carrera profesional y se aferran a cualquier tipo de contrato. No es que lo económico no pese, que sí. Sino que para los mayores de cincuenta las necesidades monetarias son muy diferentes e incluyen habitualmente mayores responsabilidades.

Al mismo tiempo, nos señalan que muchas veces el problema surge cuando el puesto de trabajo al que han pretendido acceder no necesita de gran cualificación profesional. Las empresas, nos señalan con amargor, prefieren en estas situaciones contratar a jóvenes con algo de estudios en vez de a personas que tienen más de treinta años de experiencia laboral.

Otro de lo grandes problemas de esta discriminación, «es que no solo nos afecta a nosotros. Se extiende a toda nuestra familia. Nuestros hijos aún viven en casa y son jóvenes que están estudiando. Nuestra prestación por desempleo no abarca todos los gastos y nuestra familia intenta ayudarnos».

Para ayudar a resolver esta situación discriminatoria las asociaciones especializadas señalan que es muy importante obtener pruebas de los actos discriminatorios: memorandos, instrucciones, cartas… Además, aconsejan que una vez constatada la situación, los afectados traten el tema con los canales reguladores de la empresa o institución, para formular la queja por escrito.

En este sentido, apuntan que se han de documentar todas las acciones emprendidas, para que se pueda describir con exactitud lo ocurrido en el momento de una declaración legal. Por otro lado, abogan por actuar lo antes posible para que la situación no se agrave y el trabajador no se vea amenazado de perder sus derechos.

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