SALUD

Pensamientos y emociones que engordan

Restablece el equilibrio corporal con buenos pensamientos ante tu cuerpo y una dieta adecuada

Pensamientos y emociones que engordan
El aspecto emocional influye mucho en nuestro organismo. CURVY CANADIAN.

Sentirte bien cuando comes y cuando contemplas tu cuerpo es algo muy beneficioso.

Se engorda como una forma de protegerse emocionalmente. Por eso, a mayor necesidad de protección, mayor es el volumen que adquirimos. Esto nos da una pista para buscar qué es lo que hay a nuestro alrededor o en nosotros ante lo que tenemos que sentirnos seguros. Pueden ser situaciones, personas, conflictos, críticas, observaciones, miedos, emociones profundas o guardadas.

Hay una sensación de inseguridad, necesidades y penurias que llevan a un miedo inconsciente a que nos falte algo, por lo que se quiere poseer todo y se tiende a almacenar, ya sea grasa, pensamientos negativos, sentimientos, cosas. Se trata de llenar un vacío interior producido por una falta o golpe emocional.

 


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Con el volumen corporal también se pone distancia entre uno mismo y el exterior que puede agredir. Suele darse en personas hipersensibles, expuestos a ser heridos y necesitadas de autoconfianza.

También se puede aumentar de peso como una forma de autocastigo inconsciente buscando afear nuestra imagen. Todo esto siempre suele estar relacionado con problemas de alimentación -que no ha sido equilibrada- y con la relación afectiva con la madre. Hay una dificultad de tomar sitio con las palabras y gestos, así que se compensa cogiendo sitio con lo que ocupa el cuerpo.

Para restablecer el equilibrio hay que tomar consciencia de este rechazo a sí mismo y este sentimiento profundo de abandono que llevamos dentro. Hay que expresar las emociones, darse autovalor y convencerse de que nunca nos va a faltar de nada, pues confiamos en la vida. Llenarse de pensamientos positivos, sentimientos nobles hacia uno mismo y hacia los demás, aceptarse y aceptar a otros para liberarse de la pena y la necesidad.

Otro aspecto importante es saber que todo a lo que prestas atención aumenta, por lo que es mejor que te centres en sentirte bien cuando comes y cuando contemplas tu cuerpo, que a sentirte mal cada vez que comes algo o te miras en el espejo. Los pensamientos tienen un gran poder, sobre todo si van acompañados por una fuerte emoción, por lo que la mejor dieta es mantener buenos pensamientos hacia los alimentos y hacia tu cuerpo.

 


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Aunque hagas dietas, si no tratas el aspecto emocional puede que vuelvas a engordar como un mecanismo de defensa automático. Pero si llevas una dieta a la que le añades lo mencionado anteriormente y cambias tu sentir, podrás ir viendo que tu cuerpo se equilibra de nuevo y que te sientes bien con él.

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