España es el quinto mercado del mundo que más consume el orujo Jägermeister

El extraño e impronunciable licor que encandila a la juventud española

Servía de 'anestésico' de las tropas de Hitler y causa furor en las discotecas españolas

El extraño e impronunciable licor que encandila a la juventud española

El auge de Jägermeister ha coincidido con la crisis, los jóvenes españoles han puesto en duda lo políticamente correcto

Si en los últimos tiempos has estado en algún bar de moda de cualquier ciudad española, seguramente recuerdes una llamativa luz roja que rompe con la oscuridad de la barra.

Se trata de una especie de caja que responde al nombre de «tap machine» y cuya función consiste en mantener la bebida muy fría al tiempo que hace las veces de dispensador (Inventario tras el desalojo ‘okupa’: Ni un libro, pero si 150 cajas de cerveza, 50 botellas de alcohol y un wáter ).

La enigmática máquina alberga en su interior un licor alemán llamado Jägermeister que se acostumbra a servir en vasos de chupito y siempre a temperaturas que rondan los -20ºC.

Jägermeister, que en alemán significa maestro cazador, fue un término acuñado en 1934 (en el marco de la ley de caza «Reichsjagdgesetz») para nombrar a los guardabosques y altos forestales de la administración pública germana. 

La comercialización del Jägermeister comenzaría en 1935 como un remedio eficaz contra la tos y los problemas digestivos dado el carácter único de sus ingredientes naturales.

Un total de 56 tipos de hierbas forman parte de una bebida que atesora un 35% de contenido alcohólico. Desde botánicos conocidos como camomila, cilantro, lavanda, cardamomo, naranja o nuez moscada, hasta otros como malavisco, milenrama, granos del paraíso o pimienta de Java, que figuran como posibles. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, este licor adquirió una gran relevancia en el seno de las tropas alemanas al ser utilizado como anestésico y debido a su alta graduación alcohólica, también aprovechado como desinfectante.

Hoy, España es uno de los mercados clave, el quinto país del mundo donde más se bebe este orujo de 56 hierbas.

La progresión ha sido espectacular: en 2005 se vendían 387.000 litros y en 2014 alcanzaron 1,7 millones.

El fenómeno no se ha desarrollado, sin embargo, espontáneamente, sino como una estrategia de marca con un enfoque muy claro: la juventud, la música alternativa y tribus urbanas como los modernos hipster.

En 2014, Jägermeister vendió 6,8 millones de cajas de nueve litros en el mundo y, aunque todavía quede lejos del vodka Smirnoff (25 millones de cajas) y del ron Bacardi (18 millones), es una rara avis en las primeras posiciones: el único destilado que no pertenece a un gran grupo y que basa su negocio en el monoproducto.

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