Yo también soy rubia

Yo también soy rubia
Una morena y una rubia. XY

Muchos de nosotros pensábamos que en pleno 2017 ya habíamos superado muchos estereotipos. Sin embargo, somos conscientes del gran camino que falta para erradicar las desigualdades entre hombres y mujeres. Por alguna extraña razón, a las mujeres se nos obliga a estar perfectas físicamente, y además, se nos juzga más por nuestro aspecto que por nuestros valores personales o profesionales. La conciliación de la vida laboral y personal se suele resumir simplemente en una doble jornada; una en la calle y otra en casa, cuidando del hogar y de las personas que viven en el mismo. No hay ninguna duda: la brecha laboral existe y el techo de cristal también.

Actualmente, existe un estereotipo que en principio no parece nada serio, pero que sigue calando día a día en nuestra sociedad: las rubias son tontas. Una afirmación que no tendría más importancia sino salieran a la luz noticias como estas: «Eileen Carey es una joven directora ejecutiva de cuentas en una compañía de Silicon Valley, la meca mundial de las empresas tecnológicas. Algo que no tendría más relevancia si no fuera por el hecho de que Carey tuvo que teñir su pelo rubio natural con un tinte castaño, vestirse de forma andrógina y utilizar gafas para hacerse un hueco en el mundo de la alta dirección. Así fue como consiguió que sus compañeros de profesión la tomaran en serio».

El problema de los estereotipos es que más que un chiste, tienen consecuencias en la vida real; ya que la identidad colectiva termina por aceptar como en este citado ejemplo, que las rubias son tontas. Margaret B. Takeda, profesora de la Universidad de Tennessee, publicó un estudio en la revista ‘Equal Opportunities International’, que afirmaba que este ‘simple’ estereotipo afectaba a las personas rubias tanto en su progresión laboral como en su movilidad social.

Un ejemplo de que las personas juzgan demasiado el color de pelo lo encontramos gracias a la cantante colombiana Shakira, a menudo juzgada por tintarse el pelo de rubio o por dejar crecer las raíces oscuras de su cabello. Por suerte, la cantante no se preocupa demasiado por sus mechas y no le importa dar un aspecto más informal. Al final, lo más importante es que nosotras como mujeres no nos dejemos llevar por los manidos estereotipos; y luzcamos con orgullo el color de pelo que nos haga sentir mejor por dentro y por fuera. Sin preocuparnos más por lo que podrán decir.

En este sentido, a día de hoy existen muchas técnicas para encontrar ese color que más nos atraiga; desde las mechas ‘Ombre’, ‘Balage’ o ‘Californianas’, hasta el ‘Hair Contouring’. Este último método consiste en colorear nuestro cabello según nuestro tipo de rostro. Es decir, siguiendo la caída natural del cabello, las ondulaciones, y sobre todo, jugando con su movimiento.

Igualmente, si no tenemos el tiempo o el dinero necesario para invertir en una peluquería, podemos hacernos las mechas en casa como señala Schwarzkopf. A modo de precaución no está de más utilizar ropa vieja para evitar arruinarla con el tinte, y aún más importante, sería comprobar previamente si se es alérgico al producto. Por último, cabe resaltar que no se pueden hacer mechas después de haber aplicado una coloración permanente, habría que esperar dos semanas mínimo para aplicar un nuevo tratamiento. Las mechas finas crearán un efecto más natural; mientras que las mechas más anchas ofrecerán un final más expresivo y atrevido.

Por otro lado, una rubia muy famosa que siempre se mantiene fiel a su larga cabellera dorada es la actriz Blake Lively, más conocida por el papel de Serena Van Der Woodsen en la serie de adolescentes, Gossip Girl. Su melena rubia extra larga excelentemente cuidada se ha convertido en su sello de identidad junto a su carácter reivindicativo. La actriz lleva años colaborando con una oenegé llamada ‘Child Rescue Coalition’, que lucha contra la pornografía infantil.

Del mismo modo, Lively no ha dudado en alzar su voz para dar su opinión respecto a las políticas de Donald Trump o el papel de la mujer en un Hollywood machista. De hecho, cuando asistió al evento dedicado al empoderamiento femenino realizado por la revista estadounidense ‘Variety’ no dudó en reñir a una reportera contestándole: «¿Quieres hablar de mi ropa hoy?, ¿Por qué no algo sobre el empoderamiento de las mujeres?, ¿Mi ropa?, ¿Le preguntarías eso a un hombre? No creo que lo hicieras. Lo siento». De esta forma, Blake quería especificar que sí existen preguntas por género; y que nosotras somos las que tenemos que ayudar a propiciar este necesitado cambio.

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