GENTE DE LA TELE

Mireia Canalda, de la tele a ser instructora de yoga: «Mi autoexigencia no me dejaba vivir»

Mireia Canalda, de la tele a ser instructora de yoga: "Mi autoexigencia no me dejaba vivir"
Mireia Canalda. EP

Mireia Canalda ha dado una gran salto cualitativo en su vida. La presentadora, modelo y colaboradora de programas ha dado un gran giro a su vida creando una comunidad que combina el desarrollo espiritual y la gestión de las emociones llamada Le Koh Wellness. Hace un par de meses organizó un retiro, ‘Reconectando’ y el próximo 26, 27 y 28 de abril realiza otro en Girona con comidas, alojamiento y diversos maestros para enseñar a vivir en el yo ahora.

Aprovechando un impás la guapa catalana ha cogido a su familia y ha ido a pasar unos días de asueto en uno de sus lugares favoritos que le recuerdan a su niñez, PortAventura World.

Cada vez que puede se escapa allí, y allí mismo también se ha dedicado a su yoga y a su meditación, así que nada mejor que antes de abrir el parque y entrando la luz por el este para dedicarse a sí misma.

P: ¿Qué te atrae tanto de este parque?

MC: Es que ya me considero de la casa porque creo que hay pocas personas que tengan más inauguraciones a la espalda que yo y si no me llaman me ofendería.

P: Vamos que si no te llaman, llamas a Woody (pájaro loco).

MC: Yo soy feliz porque no es un regalo para mí es un regalo para mis hijos. Me comen a besos. Entonces estoy feliz de que me llamen para todo y formar parte de esta familia tan bonita.

P: ¿Hay algún año que recuerdes más especialmente?

MC: Tengo momentos grabados. Ya estuve con trece años y ahora tengo 37 grabando un anuncio de Kellog»s cuando PortAventura no estaba abierto.

P: ¿Sigue siendo Shambala tu atracción favorita? ¿Eres de pasar miedo?

MC: Sí. No soy de pasar miedo hasta que me he montado con mi hija Inés en el Tutuki Splash y he tenido esa sensación por ella, no por mí. Y he pensado: ¡qué bien, vuelvo a sentir! Temblaba por ella.

P: ¿Al tener niños no sufres más cuando te subes?

MC: ¿Por qué me vaya a pasar algo? No soy de pensar las cosas y más que estoy con el yoga y esas cosas y vivo anclada en el ahora. No estoy ni en el pasado, ni en el futuro, en plena consciencia cuando estoy en la atracción (se ríe).

P: ¿Quién te iba a decir que ibas a acabar en el yoga?

MC: Pues mira ha tenido que venir una circunstancia rompedora como que no te llamen para un trabajo que tú pensabas que sí y quedarte sin nada de repente y decir: «Bueno, ¿qué hago? y evidentemente no pensar que ese era el camino… pero apareció y yo lo que pensaba era en montar retiros llamando a maestros y vi que no quería organizarlos, sino que quería ser ellos.

Yo no decidí ser modelo, me vino. Y dentro de que mi yoga no es muy postural, vi de pequeña jugaba justamente a esto.

P: ¿Dónde lo estás haciendo?

MC: Todos mis alumnos saben que me estoy formando. Estoy dando clases ambulantes, creo retiros y voy estudiando. Esto no es un modus vivendi, porque no me da de comer. Lo estoy haciendo por disfrute propio y me ayuda a mí a autocurarme más. Si es que esto me ha llegado a mí para replantearme muchas cosas.

P: ¿Qué te has replanteado?

MC: El vivir las cosas. Soy madre de dos hijos maravillosos con un marido maravilloso. Yo tengo una vida que toda la vida había soñado y era muy infeliz y no entendía: «Si lo tengo todo, son buenos, tienen salud, un marido que no lo hubiera soñado tan perfecto, no sufro, tengo más o menos dinero pero no sufro por un techo» y no era feliz, y era porque me tomaba las cosas de otra manera. Y esto me está enseñando tanto, tanto… a tomarme las cosas mucho más relajada.

Mi autoexigencia no me dejaba vivir y me estoy concienciando que no soy perfecta ni lo quiero ser y sobre todo porque me juzgaba a mí.

Yo no quería ni amigos, y ahora sí, vamos a hacer comunidad y vamos a ayudarnos.

P: ¿Los niños y Felipe hacen yoga?

MC: Felipe no realmente, porque el está mucho más conectado que yo desde siempre. Seguramente puede ser desde que se murió su madre. Yo no lo viví porque yo estaba con él. Pero él tiene otra manera de afrontar las cosas, de vivir la vida, de verlo, de sentirlo. Y siempre digo que está más conectado y a los niños les interesa mucho pero no están obligados. Están invitados a sentarse en la esterilla conmigo. Y para que nos entendamos en un argot fácil, las mías son muy bailadas. Entonces ellos vienen con sus movimientos, sus cánticos y tal. Y cuando se cansan se van.

P: ¿A qué hora te levantas?

MC: 6:30 AM. Estoy haciendo, lo que se llaman cuarentenas y ahora he conocido un maestro que me enamoró espiritualmente hablando hace unas semanas y le comenté varios problemas que sigo teniendo. Cargo mucho las cuerdas vocales, me quedo muy afónica, ya fui operada una vez de cuerdas vocales y estaba yo como ¿qué pasa? Y me dio tres teclas y estoy haciendo la cuarentena que me recomendó… Estoy descubriendo muchas cosas del porqué y es un trabajo duro… Mi trabajo actual es muy duro conmigo misma. No me da de comer (se ríe).

P: ¿Y Felipe?

MC: Tengo mucha suerte porque él me apoya. Otro me diría que qué estoy haciendo. Y él me dice que no hay cosa que te venga mejor, y estoy feliz.

P: Me alegro de que estés feliz.

MC: Cuando me quede sin trabajo en la tele fue un shock muy gordo, porque de repente era 3 de septiembre y todos los equipos estaban cerrados y pensaba y a quien llamo…

Y llamábamos a las televisiones y nos decían: «Sí, sí, Mireia nos encanta, pero es que tenemos el equipo hecho» y fue cómo, «¿qué hago? Ahora mismo siento como si no supiera a hacer nada más», cuando yo tenía empresas de muchas cosas y he trabajado de todo lo habido y por haber. He trabajado hasta en barcos, organización de eventos… Estaba perdida y me vino esto así. Ahora me da para pagarme los estudios. Estoy intentando entregar lo máximo que puedo y y tenía que ser así.

Si no hubiera sido con un golpe drástico, seguramente no me hubiera ocurrido todo esto. Y sabía que en ese momento estaba maldiciendo el momento, pero que con el tiempo lo agradecería y así, está siendo.

P: ¿Has enrolado a Ares Teixidó en esto?

MC: Tiene muchas ganas de venir pero no ha tenido tiempo y con ella me pasó una cosa muy curiosa. Justo antes de arrancar con esto, de repente me llama el día que le descubren la diabetes y nadie lo sabía. Y me dice que quiere formar parte de mi comunidad. Y yo decía, ¿qué comunidad? Y me contaba: «No sé me tienes que enseñar para aprender a cuidarme. No sé, pero me has vibrado».

Ella está en su proceso, en su camino.

P: ¿Estás encontrando alguna dificultad?

MC: A la gente le gusta pero me dice que no tiene tiempo y se le complica por dinero y por logística.

Hay muchas voces que te limitan y es tu pensamiento el que crea resistencia, porque lo que no quiere salir de la zona de confort.

Hace unas semanas realizamos el último retiro y es maravilloso que la gente te escriba y te diga: «Sigo trabajando y estoy tan contenta», o «Me ha cambiado la vida»…

P: Mireia ¡Enhorabuena y Namasté!

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