MARTA SÁNCHEZ nos descubre los rincones más sorprendentes de los EE.UU

Hacemos un coast-to-coast por la Ruta 90 de la mano de un grupo de amigos de lo más top...

Marta y Elbio en la puerta de un dinner de Wyoming. Fotografía: Raffo Marone
Marta y Elbio en la puerta de un dinner de Wyoming. Fotografía: Raffo Marone Vanidad

Pensando en cómo empezar a describir este viaje, lo primero que se me viene a la mente es su “meta”: Burning Man.

Desde hace cuatro años, Elbio y yo nos dedicamos a hacer “peregrinajes” con el fin de llegar a Black Rock City. De esos cuatro años, llevamos tres viajando con el mismo grupo, dos veces al año, en Navidad y en verano. Y es que nosotros no somos un simple grupo de amigos, somos una familia: Los Gloriosos.

Los Gloriosos (Giotto Calendoli, Raffo Marone, Marta Sánchez, Elbio Bonsaglio y Andrea Marcaccini) el primer día de su viaje en el Bisha Hotel de Toronto, CN

El año pasado hicimos un roadtrip por Baja California, desde Cabos, hasta Tijuana y de ahí pasamos la frontera de Estados Unidos a pie, hasta San Diego y después San Francisco. Este año decidimos hacerlo por los EEUU. Para mí, uno de los países más enormes y diversos. Merecen la pena tantas horas de coche…

Nuestra ruta empezó en Toronto, hasta San Francisco, así que se podría decir que es (casi) un coast-to-coast. Decidimos empezar desde Toronto porque todos habíamos estado en la costa este y lo que queríamos, era hacer un viaje completamente nuevo para el grupo, ¡y vaya si lo fue!

Equipaje en la puerta de su Airbnb de una noche en Niagara Falls City

La ruta que seguimos por gran parte del viaje fue la Interestatal 90. Esta nos llevo de Toronto a Shipshewana, pasando por Niagara Falls que, a parte de ser unas cataratas, también es una ciudad mitad estadounidense, mitad canadiense (primera noticia, yo no tenia ni idea). Shipshewana es un pueblo con una de las comunidades Amish más grandes de América.

Marta y Giotto en Shipshewana, uno de los pueblos Amish más grande de EE.UU

Tengo que decir que era una de las cosas que más ganas tenia de conocer. Ver el abismo cultural que nos separa fue chocante, pero me sorprendió muy gratamente la amabilidad y las ganas de abrirse al mundo que tienen. Tuvimos la oportunidad de conocer a una familia Amish que nos dejó hacer fotos en su rancho y eran de lo más adorables. Nos explicaron cosas interesantísimas de su historia y de lo poco que han evolucionado sus costumbres desde antes de la Revolución Industrial.

Elbio y Marta en un bar random de Chicago la última noche en la ciudad antes de continuar su ruta

De Shipshewana pasamos a Chicago, una ciudad increíble, llena de vida y de arte. Es la última que veríamos hasta llegar a San Francisco. Todo el centro de EEUU es como un huevo Kinder: depende de la dirección que cojas, tendrás una sorpresa u otra. Puedes acabar en un parque de más de 200km de largo como el Yellowstone en medio de un pueblo fantasma o en un territorio al más puro estilo western.

La naturaleza del centro del país es increíble, rica y muy diversa. Badlands, por ejemplo, es un sitio maravilloso. Para que os hagáis una idea, es como una especie de Valle de los Muertos, pero con unas formaciones rocosas mucho más extrañas. De alguna manera parecía que estábamos en Marte, y aún no habíamos llegado a Burning Man…

Marta y Elbio en Badlands National Park. Fotografía: Raffo Marone

¡Ah! Casi me olvido. Cuando empiezas la ruta de los parques, empiezas a ver búfalos por todos lados. A cualquier hora, en cualquier carretera de montaña, solos o en manada. Y obviamente, restaurantes especializados en comida de búfalo… así que, si eres vegano o vegetariano, hacer una ruta por el centro de los EEUU no te será tarea fácil.

Era casi imposible no comer carne, como mínimo, dos veces al día. Yo no soy muy amante de la carne, pero os juro que allí no había otra: o carne o nada. No veía la hora de llegar a San Francisco para poder comerme un buen plato de verdura… Esta podría ser la única pega que le pondría.

Delante de un bar en un pueblo perdido de Dakota del Sur. Fotografía: Raffo Marone

De Badlands, seguimos por la misma ruta hasta llegar al refugio de montaña más bonito que he visto nunca: el Sage Lodge Hotel, ubicado muy cerca del parque de Yellowstone. Era un sitio de postal. Miraras donde miraras, te parecía que el paisaje no era real, no podía ser tan bonito. Nosotros hicimos dos días de ruta por el parque pero, en realidad, podríamos haber estado una semana. Yellowstone es uno de los parques más grandes que hay en EEUU y es interminablemente precioso. Os voy a contar un secreto: los colores y las texturas de algunos rincones de este parque me han servido como inspiración para la próxima colección de KIDSOFBROKENFUTURE

Elbio en un dinner de Wyoming. Fotografía: Raffo Marone

La última etapa del viaje la coronamos, nada más y nada menos, que con 17 horas seguidas en coche. Desde Wyoming hasta Sacramento (California). En las etapas anteriores, nos habíamos retrasado un poco en la ruta, por lo que tocaba recuperar tiempo para llegar a San Francisco. Por suerte, ni a Elbio ni a mí nos tocó conducir en todo el viaje, por lo que, aunque algunas etapas se nos hacían largas y pesadas, al menos nosotros éramos “libres” de hacer lo que quisiéramos.

Y llegamos a Sacramento, capital del estado de California. Y, en apenas una dos horas de coche, a San Francisco. El trayecto se nos hizo cortísimo, estábamos todos súper excited y es que, llegar a San Francisco significaba que el Burning Man cada vez  estaba más cerca. Reencuentros con burners, compras de última hora y sobre todo, los últimos preparativos para la boda… ¡Pero eso ya os lo contaré en otra ocasión!

Texto e imágenes: Marta Sánchez @martathegout

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