Poner el dedo en la llaga

Elegido Nuevo Talento por la cadena de librerías FNAC en el año 2003, Santiago Roncagliolo (Lima, 1975) ha trabajado como periodista, guionista de televisión, negro literario, autor de discursos políticos y escritor de libros para niños.También ha publicado la novela El Príncipe de los Caimanes y el libro de cuentos Crecer es un oficio triste. Tras unos comienzos en los cuales en algún momento pensó en “tirar la toalla” y volverse a Perú (bien que no lo hizo) ha publicado recientemente su primera novela en España titulada PUDOR (Alfaguara) que ya lleva tres ediciones agotadas.

Tras la presentación de su libro en el Círculo de Bellas Artes quedamos para una entrevista que no se materializó unos meses después. Era mediodía cuando le llamé y quedamos para almorzar en un céntrico restaurante peruano, o “casi” peruano.

Esta es tu primera novela
Sí, antes publiqué un libro de cuentos para niños y un libro de viajes por encargo.

¿Y porqué el título de “Pudor”?
Por el doble sentido que aparece en el epígrafe. Por un lado lo que sufre esta familia ese exceso de recato y de vergüenza de decirse intimidades; y por otro lado, el mal olor, el mal olor de la gata que percibe el gato que es uno de los personajes, que es el olor de sus instintos y deseos insatisfechos.

¿Y porqué una portada con una adolescente desnuda, aunque no se le ven sus partes?
Esta foto trasmite lo que quiero trasmitir con el libro que es una mezcla de inocencia y morbo. Y es la foto de una niña que tiene la mirada de una mujer que es como lo que les pasa a los personajes que están entre su niñez y su adultez.

¿Porqué escogiste España para proseguir tu carrera literaria?
Porque donde están las editoriales es aquí.

Hombre, muchos de los grandes de la literatura latinoamericana se fueron a París, por ejemplo.
A París iban porque aquí estaba Franco.

¿Es dificil ser escritor en Perú, o al menos no hay proyección en esta carrera literaria?
Yo conozco muchos escrritores en mi país, son buenos y publican. Lo que pasa es que aquí es una industria más grande. A mi valoran más yo creo en Perú porque vengo de España. Eso es una mezcla de que la industria editorial española evidentemente es mucho mayor y de que nosotros no valoramos algunas veces lo nuestro.

¿Se puede vivir de la literatura en Perú?
Yo ahora puedo vivir de la literatura, pero eso es de momento, ni sé cuánto dure, y no sé si los europeos vayan por ahí viviendo de la literatura. Yo he tenido suerte y también he trabajado mucho. Yo aunque pueda no me interesa vivir de la literatura. Ahora mismo puedo pero hago reportajes, cosas para niños, guiones, hago periodismo. Lo que a mi me interesa es que haya retos creativos cada vez distintos. Esa me parece una diferencia al menos con Perú más importante que el hecho de que haya mucho dinero que no lo hay. En Perú yo había hecho telenovelas, asesorías políticas que es un medio bastante desagradable, había hecho periodismo y pensé que era momento de saltar y buscar nuevos horizontes creativos y eso es lo que he encontrado aquí. Y lo de vivir de la literatura es casi un accidente y uno no lo puede prever, ni te lo puedes esperar porque lo más posible es que no ocurra o que deje de ocurrir incluso.

¿Como recuerdas tus inicios en España. Supongo que el tema de los “papeles” te habrá afectado a ti también?
Claro que sí, el tema de inmigración afecta. Qué le vas a decir a Inmigraciones “Yo soy escritor”, pues se cagan de risa. Tuve que conseguir mis papeles como empleado domestico, algo que generalmente se hace muy poco. Y tuve que hacer muchos oficios. También he sido traductor de literatura gay, he adaptado culebrones. Y es en el último año que empiezo a hacer lo que me gusta y a tener opción creativa y escoger mis proyectos. Pero también creo que eso es un filtro necesario.

¿Ante falta de papeles, y problemas varios se te ocurrió “tirar la toalla”?
Muchisimas veces. Pensaba “¿qué estoy haciendo aquí si soy periodista, si soy guionista y en Perú me va bien”?. En realidad la primera razón para quedarme fue la novia que tenía entonces que también era extranjera.

¿Cómo se te presentó la oportunidad de que Alfaguara te publicara?
Una cosa va llevando a otra. Llegué a Alfaguara por mi agencia porque les interesó mi novela y a El País porque habían leído otras cosas mías. En realidad al revés de lo normal mi carrera literaria es la que está empujando mi carrera periodística.

Por lo visto tu novela Pudor lleva tres ediciones, ¡enhorabuena!
Llevamos tres ediciones y tres traducciones contratadas

¿Qué idiomas?
Al alemán, al portugues y al turco.

¿Al turco? ¿Y eso…?
Y es que allí hacen sus ferias y venden sus libros. Hombre, a mi me encantaría ir a Turquía y presentarlo.

¿Piensas radicarte en España o tienes planbeado volver a Perú?

Me gusta mucho España. Lo que me interesa es poder moverme mucho también que es lo que me interesa del periodismo. Volveré con frecuencia al Perú o a distintos países. Me interesa la posibilidad de contar historias reales y hay pocos países que tienen medios que pueden ser suficientemente grandes como para mandarte de viaje. Por eso me interesa mantener una presencia en España. Pero no me interesa perder el vínculo con mi país ni con América Latina. De hecho con América Latina estoy reforzando mi vínculo y con Perú también. Yo no había vuelto todo el tiempo que he estado aquí hasta que fui a presentar mi libro y este año también iremos a varios países de América Latina a hacer lo mismo.

Desde tu punto de vista, como ves el tema de la inmigración en España

Yo creo que hay un ambiente, una atmósfera crispada el último año de la que había antes. Yo creo que durante años yo me sentía a veces desde los medios de comunicación tratado como una amenaza y eso ya ocurre menos. El problema de la inmigración es que no es un problema, es un fenómeno más o menos normal que tiene que ver con expectativas de estos países y es un problema que no tiene solución y va a seguir habiendo inmigración. Creo que España tiene una oportunidad de tener una inmigrción muy pacífica porque muchos de los inmigrantes somos latinoamericanos, hablamos su idioma, tenemos una cultura muy similar.

Has estado entrevistando a estrellas del mundo del show business y tal, pero te llegó el momento de que te entrevisten ¿cómo lo asimilas?
No se me ocurría. Bueno, más que eso me impresionó hace un mes que estuve en Lima que me invitaron a la universidad, porque el hecho de yo dar entrevistas me parece divertido. Pero en la universidad que fui a dar una charla sobre mi libro y fue precisamente en el salón en el cual yo estudiaba en la universidad, y me sentía viejo cuando toda la gente me trataba de usted me hizo sentir un orgullo porque estuviesen leyendo mi libro.

Hace poco estuviste firmando libros junto con Vargas Llosa en el Parque de Atracciones de Madrid ¿cómo fue esa experiencia?
A mi me pareció que ponerme a firmar libros junto a Vargas Llosa fue una falta de respeto para él – risas- Para mi es un orgullo porque Mario Vargas Llosa es precisamente un autor brillante, una persona que siempre puso énfasis de que esto es un oficio, un trabajo. Y eso es muy importante si quieres arriesgar, viajar y tratar de ser un escritor y estás dispuesto a asumir los riesgos. Si eso se debe a que seas o no talentoso no tienes nada que hacer porque el talento no está en tus manos. Si se trata de trata de trabajo sí existe la posibilidad de que esté en tus manos.

¿Los demás escritores tanto españoles o latinaomericanos ya consagrados te han arropado?
Una de las cosas bonitas que me está pasando es de que muchos de los escritores que yo admiro ahora conocen mi trabajo. No dejo de sorprenderme de gente que encuentro y que conocen mi trabajo. Por ejemplo, Javier Reverte conocía mi novela del Amazonas, Joaquín Sabina ocnocía mi trabajo, Rosa Montero, Vargas Llosa que toda esa gente conozca mi trabajo y que además lo aprecie para mi es un orgullo y es lo más bonito que me está pasando.

¿Cómo nació tu afición por la literatura?
Siempre me gustó mucho leer. En la universidad pensé que no iba a poder nunca escribir. Empecé a escribir a escondidas y un poco como refugio emocional para mi. Pero un día me atreví a mandar un cuento a un pequeño concurso en Perú y no solamente gané sino que descubrí que podía explorar otras cosas aparte de la literatura. Fui aprendiendo a concebirme como un narrador de historias.

¿Qué estudiaste?
Literatura.

¿Estás preparando una nueva novela?
Sí, una novela y un libro que no sea de ficción. Me gustaría una novela real, contar una historia real.

¿Podría ser la vida de Abimael Guzmán?
Podría ser esa, pero no sé todavía cuál. Lo que a mi me interesa es hablar de cosas que no se hablan porque me parece que esa es la existencia literaria, la intimidad en este caso de la realidad bestial del Amazonas de lo que hablaba en mi novela; de la adolescencia en un país en guerra que es lo que hablaba en mi libro de cuentos y esos son temas que no tocamos, son temas incómodos, y eso es lo que me parece que la literatura debe tocar. No me interesa una literatura muy bonita sobre los pajarillos y las vaquitas. Me interesa de que los libros que leo y si puedo los que escribo pongan el dedo en la llaga y que de alguna manera te sirvan como un espejo y te digan “éste eres tú” y muestres los aspectos oscuros de lo que todos somos.

¿En esta tourneé de presentación de tu libro que es lo que más te ha impactado?
Lo más bonito ha sido ver toda la gente que hubo en la presentación de Madrid y la que hubo en Barcelona y ser respaldado en todas esas presentaciones. ¿Y lo más feo?, pues encontrarme a un falangista. Eso fue bastante desagradable.

¿Porqué? ¿Qué te dijo?
Me pareció muy chocante que me dijera de que todos los inmigrantes deberíamos ser expulsados, y yo le dije “oiga, señor, yo también soy inmigrante” Y me respondió que los intelectuales blancos no éramos un problema, pero que básicamente todos los demás sí.

Al igual que tú, en su momento, supongo que quizá haya otros peruanos o latinaomericanos que están siguiendo tu estela en esta carrera literaria y que seguro también quieren ser escritores, ¿qué les aconsejarías a ellos?

Que insistan, que no crean que va a ser fácil. Que precisamente si es difícil vale la pena más y que sepan qué quieren decir y qué escritores quieren ser. Mucha gente quiere ser mejor que cual o mejor que tal, como una especie de ranking, yo creo que mucho mejor es ser tú, saber qué voz quieres tener porque así vas creciendo.

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