La pataleta del «dictador bananero»

En Perú andan cabreadísimos con las injerencias del dictador bananero
-léase Hugo Chávez- que no es lo mismo decir dictador de una República Bananera, por que Venezuela es un gran país y uno de los lugares más maravillosos del mundo ( Los Roques, Canaima, El Salto del Angel, Los Tepuyes, cuna de misses universos, y esa canción tan bella que de vez en cuando en alguna parte del planeta alguien entona:»Yo nací en una ribera …»Alma llanera»).Bueno, decía, en el Perú andan super mosqueados, cabreadísimos y hartos de que el dictador bananero ande metiéndose en lo que no le importa: la campaña electoral peruana.

Enrique Patriau, colega del diario «La República» de Lima, reseña en su columna diaria:

«El debate electoral traspasó las fronteras peruanas. Alan García Pérez salió al frente para responder al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, quien lo calificó, entre otras cosas, de “ladrón de cuatro esquinas” y “corrupto de siete suelas”. El candidato del Apra replicó que tales expresiones simplemente denotan el “bajo nivel moral y cultural” de quien las profiere. Pero no quedó en eso. García acusó el golpe y su contragolpe resultó, acaso, igual de duro. Dijo que Chávez no tiene el nivel de un jefe de Estado y que recurre a “expresiones deplorables” propias de quien se ha visto arrinconado»

Y así vamos. Mientras los partidos en conflicto, digamos, en campaña electoral, se lanzan los trastos a la cabeza, Hugo Chávez hace su ingreso en una campaña ajena a su país. Imagino que uno de sus grandes sueños es cerrar la «cuadratura del círculo». O séa, Cuba-Venezuela- Bolivia y…Perú. Pero, Sr. Hugo Chávez, parece que la cosa no le va a salir tal como desea. El pueblo peruano no es tonto para caer en esa red.

Si bien es cierto, tal como me comentó un amigo escritor peruano «el Perú ha elegido con rabia, pues el país está harto de los políticos». Y ello vendría a corroborar el porqué personajes como el Comandante Ollanta Humala haya conseguido encaramarse en el primer lugar de preferencia hacia un hipotético gobierno.

Lo que sí es una pena es comprobar que el «iluminado» clan de los Humala, que de llegar al poder ha prometido fusilar maricones, no salga al paso a las declaraciones del dictador bananero. Si es que tan seguro está de su triunfo, lo mínimo -por decencia y dignidad- sería desaprobar las declaraciones del señorito Hugo Chávez. Nadie le desdice, ni Evo, ni Fidel, y en este caso: ni Ollanta Humala.

En el Perú andan cabreadísimos. Y continúa Patriau con su nota. No tiene desperdicio:

«Nosotros no queremos ser satélites, ni de una potencia imperial mundial, y mucho menos de un satélite petrolero de la potencia imperial mundial”, declaró el candidato aprista. García dijo que si Chávez quería polemizar con él estaba dispuesto a hacerlo sobre lo que ocurriría con la economía venezolana si Estados Unidos dejara de consumir el petróleo caribeño. “Como no se produce el debate de los candidatos presidenciales tengo que polemizar con el padrino”, afirmó el líder del Apra, haciendo directa referencia al apoyo que el presidente de Venezuela le prodiga a Ollanta Humala Tasso. Ayer García captó la atención de la prensa. Quién sabe si en el fondo Chávez terminó haciéndole un favor.

Y bueno, amigos, las cosas están que arden en la campaña electoral peruana. Una vez descartada la candidata Lourdes Flores ( descartada por su ineficiente equipo de prensa, asesoría y propaganda), de Unidad Nacional, la cosa es de dos: Humala y Alan ´García, ex presidente peruano, y por lo visto -según las encuestas- el próximo presidente del Perú. No me imagino un gobierno de Ollanta Humala, agarrado de la mano de un siniestro dictador y otro en declive. Ya lo dijo Evo Morales: «Cuba es una democracia». Lo que sucede es que la máquina del tiempo lo regresó al presente tras un fugaz viaje al futuro. Y obvio: Cuba será una democracia, por el bien de su pueblo.

Y termina su nota Enríque Patriau

Queman muñeco de Hugo Chávez ante embajada

Ante las reiteradas intromisiones del mandatario de Venezuela Hugo Chávez en la política peruana, un considerable grupo de integrantes de la Central de Trabajadores del Perú (CTP) protestó en las afueras de la residencia del embajador de esa nación en Lima, situada en la cuadra 4 de la avenida Javier Prado Oeste, distrito de San Isidro.

Los manifestantes, que en todo momento buscaban que el jefe de la legación, Cruz Martínez, saliera, trataron de tumbar la reja de la puerta principal del inmueble, por lo que la policía redobló la seguridad para intentar dispersar a los trabajadores, a quienes se les sumaron un grupo de carretilleros del emporio comercial de Mesa Redonda.

Entre los actos de rechazo a las declaraciones de Chávez se realizó la quema de un muñeco con la figura del polémico caudillo venezolano. El dirigente de la CTP, Elías Grijalva, atribuyó la reacción a que no se debe tolerar la intromisión por parte de “un dictador”, que hace mucho daño a Latinoamérica. Finalmente, descartó cualquier acción concertada con algún movimiento político, señalando que la CTP vino por iniciativa propia para expresar repudio a los comentarios de Hugo Chávez.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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