Paramilitares colombianos tocaban gaitas y tambores mientras degollaban campesinos

Paramilitares colombianos tocaban gaitas y tambores mientras degollaban campesinos

(Paul Monzón).-Y la realidad superó a la ficción. Al estilo de los sanguinarios «Jemeres rojos» pero con fondo muiscal. La escena es macabra. Y lo cuenta un paramilitar colombiano de cómo fueron masacrados más de medio centenar de campesinos en una aldea en el año 2000, mientras los labriegos eran degollados sus verdugos tocaban tambores y gaitas, según partes de su confesión divulgadas ayer en el diario El Tiempo.

(EFE).-«Mientras mataban, los otros, de puro ocio, tocaban gaitas, tamboras y violines. Eso fue durante la masacre que duró entre tres y cuatro horas», precisó el mando desmovilizado de las disueltas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

«Mientras lo hacían, tocaban gaitas y tambores para entretenerse», insistió en su declaración a la Justicia el ex jefe paramilitar alias «Juancho Dique», cuyo verdadero nombre es Uber Enrique Bánquez.

«Lo que voy a decir es muy duro, pero es bueno contarlo. A algunas de las víctimas de la masacre de ‘El Salado’ las guindaron (colgaron) con cáñamos en los árboles, y las mataron con bayoneta. Fusiles que tenían bayonetas, y eran degolladas. Una de estas fue una niña que dijeron era la novia de ‘Martín Caballero'», agregó, al referirse a la matanza de la norteña aldea de El Salado.

«Martín Caballero» era el alias de Gustavo Rueda Díaz, abatido comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en esa misma región del departamento de Bolívar, en el norte del país.

«Juancho Dique», que fue segundo comandante del frente «Héroes de los Montes de María» de las AUC aseguró que no participó directamente en esos crímenes y que los vio ejecutar a hombres del llamado «comandante Gallo», un «subalterno de ‘Jorge 40′», alias de Rodrigo Tovar Pupo, extraditado a Estados Unidos.

«Yo tenía otra misión, y no me responsabilizo de eso, pero sí lo vi, y me consta», subrayó el desmovilizado.

El mismo ex comandante paramilitar también relató, como testigo, otra masacre en la localidad de Chengue, del municipio de Ovejas en el departamento de Sucre, vecino al de Bolívar, perpetrada el 17 de enero del 2001, y en la que fueron asesinadas 27 personas.

Las revelaciones de «Dique» fueron hechas en su audiencia en la Fiscalía de la ciudad de Barranquilla (norte), al amparo de la Ley de Justicia y Paz, marco legal de la desmovilización paramilitar y por la que gracias a confesiones, los paramilitares reciben beneficios como penas máximas de hasta ocho años.

Las AUC se desmovilizaron en 2006 en un proceso acordado con el Gobierno que preside Álvaro Uribe, lo que llevó a que más de 31.000 combatientes dejaran las armas.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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