Manuel Rosales pide asilo político en Perú escapando de la mano negra de Hugo Chávez

Manuel Rosales pide asilo político en Perú escapando de la mano negra de Hugo Chávez

(Alex Mac Kenzie).- La situación política anda movida en Venezuela. El líder opositor Manuel Rosales ha tenido que irse del país y pedir asilo político en Perú. La mano negra de Hugo Chávez que lo quiere encarcelar por una supuesta corrupción ha motivado que Rosales busque refugio en Perú alegando que la persecusión más que penal es política. El «Gorila Rojo» ya vaticinó y prometió meter preso al actual alcalde de Maracaibo.

Hoy, a las 12.15 del día (19.15 hora peninsular española), se ha presentado la solicitud de asilo territorial por este líder venezolano», dijo Valle Riestra a la radio local RPP. Rosales, alcalde de la ciudad de Maracaibo, ha presentado la solicitud ante la cancillería peruana.

Rosales, que se encuentra en Lima en un lugar que no fue revelado, ha sido acusado en Venezuela por la Fiscalía de presuntos delitos de corrupción en una causa que él considera un «juicio político». Valle Riestra anunció una rueda de prensa sobre la solicitud y circunstancias de Rosales, aunque no confirmó la presencia de éste en la comparecencia ante los medios locales.

La petición de asilo se ampara en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de las Naciones Unidas y en la Constitución Peruana, además de apelar a las tradiciones en la materia en Perú, explicó el abogado de Rosales y también congresista oficialista peruano.

«Entendemos que nosotros no tenemos un conflicto con el señor Hugo Chávez, pero (el presidente de Venezuela) Hugo Chávez se ha excedido en sus declaraciones, que hizo multitudinariamente contra él, y esto nos da la impresión de que el juicio va a ser parcial y que ya está sentenciado», remarcó Valle Riestra.

El mandatario venezolano ha expresado reiteradamente su intención de encarcelar a Rosales, a quien ha vinculado en numerosas ocasiones no sólo con la corrupción, sino también con el «narcotráfico y el paramilitarismo».

El Gobierno de Chávez advirtió a Rosales que se convertirá en prófugo de la Justicia penal si persiste en renunciar «a demostrar su inocencia» en el juicio que afronta por supuestos delitos de corrupción.

«Ayer debió presentarse a demostrar su inocencia, porque en Venezuela hay presunción de inocencia hasta que se demuestre lo contrario (…); pero hoy sorpresivamente aparece que está fuera del país», manifestó el ministro del Interior, Tareck El Aissami.

«De no someterse ante los tribunales competentes sería un prófugo de la Justicia y, en consecuencia, se activarán los mecanismos legales (…) para su captura internacional», remarcó en rueda de prensa. El Aissami subrayó que Rosales afronta acusaciones de la Fiscalía que aluden a «delitos comunes, delitos de corrupción, y no de naturaleza política».

Ante la ausencia de Rosales en la primera comparecencia a la que estaba citado ante el tribunal penal de Caracas encargado de la causa, dicha corte fijó para el 11 de mayo otra audiencia.

La Fiscalía venezolana acusó en marzo pasado a Rosales de enriquecimiento ilícito durante el período 2002-2004, cuando era gobernador del estado de Zulia (oeste), un delito que acarrea penas de entre tres y 10 años de cárcel.

Rosales, ex gobernador del estado petrolero de Zulia y elegido alcalde de su capital en los comicios de noviembre de 2008, ha denunciado que todo es un «montaje» de Chávez, al que acusa de mantener contra él «cacería política» como castigo a su liderazgo en las filas opositoras.

«He meditado mucho y puesto el oído en la tierra para escuchar la voz del pueblo y mi decisión será la que dicte mi conciencia y la voz de Dios, que es la voz del pueblo», expresó en una carta pública que divulgó la semana pasada, ya oculto desde hacía días. En el documento, el líder opositor llamó a los venezolanos «a la resistencia civil y democrática» frente al «régimen totalitario» de Chávez, al que acusó de pretender «aplastar» a la disidencia.

El canciller peruano, José Antonio García Belaúnde, confirmaba que Rosales «entró como turista» a Perú y aclaró que una comisión se encargará de evaluar la solicitud de asilo. Así también lo aseguró el abogado de Rosales, quien dijo que «el ministerio (de Exteriores de Perú) decidirá esto, sin que signifique un conflicto».

La llegada de Rosales sucede en un momento de buenas relaciones entre Lima y Caracas, tras la crisis diplomática motivada por el cruce de insultos protagonizados en 2006 por el presidente peruano, Alan García, y su colega venezolano, Hugo Chávez, que derivó en la retirada temporal de sus embajadores.

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Autor

Paul Monzón

Redactor de viajes de Periodista Digital desde sus orígenes. Actual editor del suplemento Travellers.

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