Premiado con una estrella Michelín, aboga por el concepto de la 'slow food'

Venta Moncalvillo: lujo gastronómico al alcance de todos los bolsillos

Venta Moncalvillo: lujo gastronómico al alcance de todos los bolsillos
Venta Moncalvillo, en La Rioja.

¿Comer en un lugar exclusivo, premiado internacionalmente con una estrella Michelín, disfrutando no sólo de aromas y sabores de la mayor calidad, sino también de las explicaciones extensas, formativas y sumamente pacientes a las preguntas de los comensales y, de remate, a un precio asequible a todos los bolsillos? Usted, evidentemente, pensará que esa combinación no existe, que no ha lugar, al menos en España, a ese chollo gastronómico. Y es que, en buena lid, siempre se tiende a pensar que cuando un establecimiento obtiene un galardón como la estrella Michelín, inmediatamente la filosofía del premiado cambia y su restaurante deja de estar al alcance de una inmensa mayoría de usuarios.

Sin embargo, y a pesar de la creencia popular, sí que existe un rincón de la delicia etílica y gastronómica en nuestro país que haría desmayar del gusto al mismísimo Dios Baco. Se trata de la Venta Moncalvillo, a pocos kilómetros de Logroño. Estamos hablando de un espacio premiado en febrero de 2011 con la estrella Michelín y donde el cliente se siente especial desde el mismo momento en que atraviesa el umbral del establecimiento. E insisto, nada que temer por su economía.

A los hermanos Carlos e Ignacio, sumiller y chef, respectivamente, no se les ha subido a la cabeza el éxito. Al contrario, el secreto está precisamente en que ese reconocimiento les sirve de acicate para seguir reinventándose, pero siempre manteniendo la esencia de la comida más tradicional, sin el espectáculo de otros cocineros que, aunque aquí no viene al caso nombrarlos, han hecho de sus fogones un puro marketing y un incremento en el precio de las comandas.

Eso sí, una pequeña (o gran) recomendación. Acudir a la Venta Moncalvillo exige disponer de mucho tiempo, al menos tres horas y media o cuatro. Y es que Ignacio en la cocina y Carlos, como gran experto en vinos y explicar con la precisión de un cirujano por qué se escoge tal caldo para una determinada comida, precisan de que los comensales no tengan prisa, sino que disfruten de una lección magistral gastronómica que llene por completo los cinco sentidos.

Y lo mejor de todo es que, repito, tanto Carlos como Ignacio, con aptitudes más que sobradas para llegar a ser stars system de la televisión, prefieren seguir en su línea de un trabajo excepcional de cara a sus clientes, los verdaderos críticos, los que, en definitiva, deciden que la Venta Moncalvillo sea ese local de referencia entre los comensales más exigentes. Y eso, evidentemente, es de agradecer para quienes gustan de disfrutar de un mundo infinito de exquisiteces ajustado a una política de precios nada escandalosa.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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