PERIODISTA DIGITAL VIAJA A LA RIOJA ALTA

Arte, arquitectura y vino resumidos en una sola palabra: Haro

Haro (Rioja Alta) abre sus puertas para además de sus históricas bodegas, visitar una exposición que se mantendrá abierta hasta Octubre de este año, sobre la cultura, el arte y su desarrollo económico en el convulso siglo XIX, una historia de éxito económico gracias a su tesón y emprendimiento. Arte, arquitectura y vinos conforman un gran reclamo turístico para acudir a la región.

El Ebro, el río más caudaloso de España, nutre con generosos meandros la tierra de Haro para dar vida a los caldos con más prestigio y con más proyección del país. Esta localidad se encuentra enclavada en el noroeste de La Rioja, y es el núcleo urbano más importante de lo que se denomina Rioja Alta.

Periodista Digital viaja a Haro para la inauguración de la exposición cultural que la localidad acoge entre los meses de abril y octubre, y en varias sedes, bajo el título ‘La Rioja, tierra abierta’.

El hito que marca cronológicamente el comienzo de todo el discurso expositivo es la Revolución Francesa de 1789, de ahí en adelante y con este acontecimiento como referencia de un nuevo orden europeo, la exposición desgrana la historia local contemporánea y el desarrollo de La Rioja, en su ámbito político, económico, social y cultural que traería, además de la industria vitivinícola a la región y su correspondiente auge económico, la luz eléctrica en la última década del Siglo XIX – Haro fue la primera ciudad española junto con Londres y París en instalar luz eléctrica-.

Un buen trabajo que ha conseguido traer a Haro obras tan singulares como el retrato que Goya hace a Pedro Gil de Tejada, un riojano ilustre que morirá en Madrid en los levantamientos contra Napoleón o el famoso retrato de Carlos III pintado por Raphael Mengs que recuerda la pictografía histórica de infinidad de libros de texto con los que hemos estudiado la Historia de España. Esta primera etapa de la exposición cuyo subtítulo es Luces de la Modernidad, tiene lugar en el Palacio de Bendaña, un edificio del siglo XV situado en el corazón de la localidad.

A pocos metros calle abajo del Palacio de Bendaña, en el Museo del Torreón la segunda parte de la exposición recoge muchas de las obras de un artista local, Enrique Paternina García-Cid (Haro 1866- 1917). El Gobierno de La Rioja y Caja Rioja han restaurado 59 pinturas del artista harense que son las que han quedado expuestas. Heredero de un linaje de terratenientes con abundantes recursos, Paternina nunca tuvo que pintar para vivir puesto que no le faltó nunca el sustento, lo que refleja poca constancia en su obra.

Si bien es cierto que nadie discute su pulso creativo y artístico que se manifiesta a través de su vocación como pintor y fotógrafo, existe cierta irregularidad en su creación con obras de altísimo nivel y otras menores. En la exposición podemos encontrar verdaderas joyas como ‘La visita de la Madre’, que ha sido expuesta en el museo del Prado de Madrid y ahora ha regresado a su tierra para esta exposición. Un óleo sobre lienzo que retrata magníficamente el momento del encuentro de una pequeña postrada en una cama de hospital con su madre.

Una tercer parte de la exposición se encuentra en otro edificio, la Estación Enológica, y en él se traza con buen tino la aparición de las primeras fotografías a finales del S.XIX y comienzos del XX. Una sugerente pregunta retórica pintada sobre la pared abre la exposición y prepara al visitante para reflexionar sobre lo que va a ver: ¿Por qué los japoneses buscaban sus álbumes de fotos en los escombros tras el tsunami? Pues bien, la vida que queda retratada en un trozo de papel, es la anatomía de un instante, la magia de la conserva del tiempo, un tiempo que transcurre inexorablemente y que sólo se detiene cuando observamos una fotografía.

Es la consciencia veraz de las realidades ajenas y en este caso locales. Las priemras máquinas fotográficas y las primeras fotografías. El Siglo XIX es además, el siglo de los exploradores, el establecimiento de las colonias allende nuestras fronteras junto con el desarrollo tecnológico y la aparición de la fotografía permitió que un riojano pudiera conocer, por ejemplo, las pirámides de Egipto con certeza tal y como eran y no como los las dibujaban en grabados de la época, muchas veces, muy alejadas de la realidad. La fotografía que está expuesta en la tercera parte de la exposición Trasluces. Camino de la Imagen y sorprende por la gran calidad de las fotografías, su perfecta composición y lo que cuentan sobre el entorno, Haro, sus bodegas y sus gentes. Paternina también está presente puesto que, además de pintor, era un gran aficionado a la fotografía.

La exposición se mantiene abierta de Martes a Domingo, de 10:30 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas.

Heredia, la bodega más antigua de Haro

El siglo XIX será para Haro clave en su desarrollo económico y social, las relaciones entre sus habitantes y los franceses fueron más estrechas que en otros lugares puesto que fue en Haro donde, en 1808, establecieron un importante cuartel e implantaron su modelo administrativo. Entonces comenzarían a interesarse por la disciplina vitivinícola que traían desde Francia. Una figura representativa de la localidad es la de Rafael López de Heredia, fundador de la Bodega Viña Tondonia, joven con gran inquietud emprendedora que tras perder en las Guerras Carlistas de los años 30 marchó a Bayona para estudiar Comercio y Contabilidad. López de Heredia vuelve a Haro para comenzar un proceso de elaboración de vinos tal y como lo aprendió de los franceses. Al principio compraba uvas de la región para elaborar sus caldos pero al poco tiempo se dio cuenta que la única forma de mejorar la calidad y mejorar su producción era controlando la materia prima por lo que se decidió a plantar sus propios viñedos para completar así todo el proceso productivo.

La de López de Heredia es, a día de hoy, la bodega más antigua de la localidad riojana de Haro y una de las tres más antiguas de toda la Comunidad Autónoma y conserva, en sus rincones, el amor y la pasión con el que en su día su fundador quiso emprender su proyecto.

A pesar de su historia han hecho un hueco para que la laureada arquitecta iraquí Zaha Hadid ideara una cubierta para un antiguo stand modernista de 1910 que queda expuesta a la entrada del complejo. La cubierta junto a un pequeño edificio escultórico con forma de frasca anexo a las bodegas constituye la tienda de las bodegas Lóipez de Haro. Una vez más, el vino, la buena arquitectura y la naturaleza se unen para formar, en su conjunto, un apetitoso reclamo turístico para acudir a La Rioja.

Comer en Haro

Si después de la exposición Rioja, Tierra abierta quiere comer en un buen sitio, sin duda puede comer un cochinillo en Casa Terete, calle Lucrecia Arana, 17 (www.terete.es) cuya fundación a cargo de Alberto Andrés Alonso data de 1877 y según cuenta la leyenda, fue bendecido con ‘el arte de asar corderos y acompañar el manjar con buen vino’. Ahora, la cuarta generación de restauradores recogen el testigo y guardan la tradición con maestría y excelencia. Además del cordero, la menestra es el buque insignia de Casa Terete, todo con la garantía que ofrece una materia prima fresca extraída de la huerta riojana.

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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